sec-corbata

Trump, la renovación conservadora

La intención del voto conservador se inclina cada vez más fuertemente por Donald Trump a una semana del comienzo de las elecciones primarias en los Estados Unidos

El excéntrico magnate de los negocios inmobiliarios neoyorquino, Donald Trump, alcanzó un nuevo récord de intención de voto a nivel nacional para obtener la nominación presidencial del Partido Republicano.

Un sondeo de opinión realizado por la cadena CNN afirma que actualmente, 4 de cada 10 votantes conservadores de todo el país, elegiría a Trump como su candidato a ocupar la Casa Blanca.

Su competidor más cercano en la interna republicana es el senador por Texas, Ted Cruz, quien aparece con el 19 por ciento de apoyo frente al 41 por ciento de respaldo a la candidatura de Trump.

El senador por Texas, Ted Cruz, candidato en la interna republicana.

Los datos cobran especial importancia porque esta semana Iowa abrirá las extensas elecciones primarias con los caucus, las asambleas vecinales en las que los estadounidenses empezarán a elegir a los candidatos de ambos partidos para las presidenciales de noviembre.

La encuesta indica además que el multimillonario lidera también las preferencias tanto entre hombres como entre mujeres, así como entre los más jóvenes y los de mayor edad, además de entre los blancos que profesan la religión evangélica. Aunque también aparece primero, el nivel de apoyo disminuye entre los graduados universitarios, sector sobre el cual lidera con un 26 por ciento frente a un 20 por ciento de Cruz, y entre los simpatizantes del Tea Party -ala ultraconservadora del partido- donde obtiene un 37 por ciento frente a un 34 por ciento del senador por Texas.

Un conservador atípico

Donald Trump ha llevado el desconcierto a la política estadounidense. Especialmente en el seno de la derecha a la cual pertenece. Es políticamente incorrecto y desconoce los dogmas del conservadurismo y el tradicionalismo. Algunos ejemplos pueden resultar ilustrativos. Intercambió elogios con el cuestionado líder ruso Vladimir Putin -acusado hace pocos días por la justicia británica de haber instigado la muerte de un exespía ruso en Londres- y sorprendió al referirse positivamente a Kim Jong un, el líder totalitario de Corea del Norte. Se manifestó de acuerdo con la normalización de las relaciones con Cuba, una inconcebible desviación de la ortodoxia derechista.

Despreció públicamente a los mexicanos. Cuenta chistes de carácter antisemita ante miembros del lobby proisraelí, mantiene un discurso machista y vulgar contra las mujeres, se burla de personas con discapacidad. Pero siempre sale indemne.

Más allá de su discurso, que intenta acercarse a los sectores populares de derecha y a la esencia de su pensamiento, debe señalarse que ideológicamente, Trump es un híbrido. Se disfraza de ultraconservador cuando pide la expulsión de los inmigrantes irregulares o el cierre de fronteras a los musulmanes. Pero transforma en progresista cuando defiende las pensiones públicas, la salud gratuita para los mayores de 65 años y los aumentos de impuestos a los ricos.

Trump es una suerte de travesti ideológico, de conservador renovador. Dice lo que muchos estadounidenses piensan pero no se animan a decir. Es lo nuevo, lo distinto, lo diferente. Es lo que muchos esperaban que Obama fuera y no fue: un gran cambio. Aunque no necesariamente un cambio positivo.

En guerra con Fox

Durante las últimas semanas, Trump mantuvo una mediática disputa con Fox News y boicoteó el debate que la cadena de televisión organizó para el pasado jueves en Iowa pero sin su presencia. Ningún otro candidato republicano se atrevió nunca a enfrentarse a Fox News, el más notorio emblema de la derecha en la televisión.

Trump decidió no participar del debate entre los aspirantes republicanos a la Casa Blanca antes de las internas de Iowa, en respuesta a lo que él considera un trato injusto y sesgado por parte de una de las presentadoras del canal, Megyn Kelly, con quien tuvo varios contrapuntos.

Para boicotearlo, Trump organizó un evento paralelo en Iowa para recaudar fondos para veteranos de guerra. "Veamos cuánto dinero gana Fox sin mí en el debate", expresó el candidato refiriéndose a las mediciones de audiencia que vienen siendo fabulosas en gran medida por el impacto que produce su presencia.

Por su parte, el eslogan elegido por Fox News para promocionar el debate, habla por sí mismo: “Fair and balanced” (justos y equilibrados), dando por entendido que Trump no es ni una cosa ni la otra.

Se trata en última instancia de un choque entre el tradicional poder conservador representado por la cadena televisiva a la que ningún republicano se atrevía a desairar, y el hombre que ha desquiciado al establishment republicano. Lo cierto es que Trump conoce su juego, porque para muchos de sus partidarios, Fox News es tan establishment como Barack Obama.

La revista National Review, medio histórico del conservadurismo tradicionalista, publicó en su último número un manifiesto anti-Trump. En las radios de Iowa se escuchan mensajes cuestionando la trayectoria conservadora de Trump por tratarse de un antiguo amigo de los Clinton, favorable en el pasado al derecho al aborto y partidario de la salud pública. Al mismo tiempo, la constatación de que, pese a los vaticinios, la burbuja Trump no pincha, lleva a algunos republicanos a hacerse a la idea: quizá sea el nominado y haya que amoldarse a él.

Un dolor de cabeza

Los republicanos no saben muy bien cómo proceder con Donald Trump. No se acostumbran a la idea de acompañar a un hombre que parece a todas luces ingobernable. Tampoco se animan a expulsarlo de sus filas, porque si decide presentarse por su cuenta y sus votantes permanecen fieles, el Partido Republicano se encaminará a una derrota segura frente al Partido Demócrata.

Justamente en ese partido, la aspirante presidencial Hillary Clinton atacó a Trump por su lenguaje insultante y denigrante para referirse a los mexicanos y musulmanes. En una asamblea comunitaria -también en Iowa- donde debatió con sus rivales partidarios Bernie Sanders y Martin O’Malley, Clinton sostuvo que la actitud de los republicanos es uno de los aspectos más “aberrantes” del actual ciclo electoral. No se equivoca en la apreciación. Sin embargo, cabe preguntarse si ella, con sus formas y sus códigos “políticamente correctos”, no estará perdiendo algunos votos frente al irreverente multimillonario.

Hillary Clinton, la aspirante a la presidencia de los Estados Unidos de América por el partido Demócrata.

El éxito que Trump tiene hasta ahora está relacionado con la enorme cobertura mediática que obtiene a partir de su discurso agresivo y reñido con las formalidades de la política estadounidense tradicional , y con que su mensaje llega a votantes afectados por el miedo: al inmigrante, al terrorismo, al diferente. Pero por sobre todas las cosas, Trump seduce justamente por lo que se lo critica, su pensamiento. Como lo expresó un ciudadano, “es el único que dice lo que piensa. Todos los demás mienten”.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo