Tres pibes a merced de la picadora del sistema penal

No tienen antecedentes penales ni responsabilidad en el homicidio en el que los han involucrado, y por el que están detenidos y con presos comunes desde hace dos meses. Denuncian que les propusieron autoinculparse en un juicio abreviado a cambio de salir en libertad. Como no aceptaron, siguen en prisión preventiva.

Los familiares de Tevez y Aranda reclaman por sus hijos. "Son inocentes,
los culpan de algo que no hicieron", sostienen.

Tres jóvenes de entre 19 y 20 años están presos desde agosto en la Unidad Penitenciaria Nº 5, involucrados en la investigación de un homicidio sin pruebas que los incriminen. Y aunque no tienen antecedentes penales ni nunca habían estado detenidos, y aunque el único testigo del crimen dijo que ellos no lo cometieron, los fiscales pidieron la prisión preventiva, y luego la prolongaron pese a la falta de cargos. En eso están todavía, y sus familiares desesperan al no comprender cómo es que sus hijos deben aguantar desde hace dos meses encerrados en la cárcel de 27 de Febrero y Circunvalación, en lugar de pasar las tardes en el playón municipal del barrio Tío Rolo, como lo hacían siempre. Por eso este viernes, desde las 11, se apostaron frente al Centro de Justicia Penal, con ramilletes de perejil en sus puños. Eso sienten que son Gastón Tévez, Franco Aranda y Agustín Ríos: tres perejiles.

Gendarmería arrestó el 23 de agosto a estos amigos en el polideportivo de ese barrio, al otro lado de las quintas del extremo sur de Rosario, donde Avellaneda muere como calle y no como avenida. A uno de ellos le atribuyeron la portación de una pistola con la que un mes antes alguien había asesinado a Matías Aguirre, en Piamonte al 2300, del barrio Puente Gallegos. Y ahí empezó la odisea de lo que hoy el abogado de los dos primeros, Leonel Botta, describe como una sucesión de arbitrariedades y negación de derechos a la defensa.

Les impusieron 60 días de prisión preventiva, mientras los titulares periodísticos ya los involucraban en aquel crimen. "Pero en el barrio se sabía que no era ninguno de estos chicos, los vecinos habían dicho con nombre y apellido quién había sido", contaron allegados de los jóvenes a Rosarioplus.com

Por su parte, Botta señaló su contrariedad por la decisión de encarcelarlos preventivamente sin mayores elementos. Sobre todo, cuando solicitó una rueda de reconocimiento con testigos para demostrar que ninguno podría señalar a sus defendidos como involucrados en el crimen del chico Aguirre. "Pero la fiscalía me negó esa y otras medidas de prueba", reveló.

Los fiscales intervinientes son Iván Enríquez -por la portación del arma- y Ademar Bianchini, por el homicidio.

Según Botta, el único testigo presencial del asesinato declaró que ni Tevez, ni Aranda, ni Ríos estuvieron en la escena del crimen. Primero apuntó a otro joven de la zona, y luego lo desconoció. Este acusado fue interrogado y luego liberado. "Los fiscales tuvieron ante sí a alguien efectivamente señalado por testigos, y lo dejaron ir. Y les siguen imputando a mis clientes un homicidio a pesar de que el único testigo dice que ellos no fueron, y que él sabe quién fue el homicida", se escandalizó Botta.

El lugar en Puente Gallegos donde mataron a Matías Aguirre, crimen en
el que los jóvenes de Tío Rolo están enredados.

Justicia con condiciones

Con todo, el abogado pidió la excarcelación de los jóvenes mientras dure la investigación. Pero los fiscales pidieron y obtuvieron la prórroga de la prisión preventiva, concedida por la jueza Silvia Castelli. En el medio, Ríos aceptó declararse culpable por la portación de la pistola y someterse a un juicio abreviado, con la promesa de salir en libertad.

En el hogar de los jóvenes detenidos, frente al playón del barrio adonde los gendarmes los arrestaron, sus familias explicaron la situación que, interpretan, suena parecido a una especie de extorsión: "El fiscal dijo que si firmaba (el juicio abreviado) salía en libertad, y si no lo firmaba, no salía. ¿Cómo le van a hacer firmar un juicio abreviado para hacerse cargo de un arma con la que se cometió un homicidio? Es una barbaridad. Ellos no tienen antecedentes (penales), son perejiles. Nosotros somos familia de trabajo", afirmaron Eduardo Aranda (padre de Franco) y María Giménez (madre de Gastón Tevez).

Ríos, el que sí aceptó el juicio abreviado, teme revelar cómo llegó el arma hasta allí, aunque jura que es inocente del crimen de Matías Aguirre.

En la última audiencia, hubo un cruce de opiniones entre el defensor, los fiscales y la jueza. "¿O sea que ofrecieron la sortija para el que se declarara culpable, y cárcel para el que no se declarara culpable? Ríos tomó la sortija y se hizo cargo de un arma homicida y lo liberan. Entonces ¿le dirán a la familia del chico Aguirre que dejaron ir en libertad a quien tenía el arma que mató a su hijo?", hilvanó el abogado con ironía.

El fiscal Bianchini pidió -y la jueza Castelli concedió- una prórroga a la prisión preventiva de los jóvenes para investigarlos por otro homicidio más, a partir de unos mensajes de whatsapp. "Piden prisión preventiva y ni siquiera hay peligro procesal que lo justifique. Entonces dicen que como queda por estudiar los celulares… pero por otra causa!! Entonces no están imputados, y usan fundamentos de una causa que no se hizo todavía, para dejarlos presos. Es una locura. Es todo un show. Estos chicos son inocentes y los están dejando presos sin fundamentos", se indignó Botta, quien anticipó que insistirá en apelar por lograr la excarcelación de Tévez y de Aranda, sus defendidos, presos desde hace dos meses sin motivos legales para privarlos de su libertad, y por haberse negado a aceptar un juicio abreviado en el que debían considerarse culpables de antemano por un delito que no cometieron.

"Es un apriete de alta gravedad institucional -dijo el penalista-: si yo firmaba el juicio abreviado, los chicos salían en libertad. Y entonces todo quedaba ahí. Querían cerrar un caso y que pase el que sigue. Peor aún: quieren inculpar a alguien para tener un culpable, porque no lo iban a agarrar nunca más, y sacarse a la familia de la víctima de encima".

María Giménez, mamá de Gastón, y Eduardo Aranda, padre de Franco, perejil en mano para repudiar la acción
de la Justicia sobre sus hijos.

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