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Tragedia de Monticas: lleva un año en coma y su familia reclama justicia

María Belén Genga está en coma desde el 24 de febrero de 2017, cuando sobrevivió a la tragedia de Monticas en la que murieron 13 personas. Pasó casi un año y desde entonces los familiares esperan con ansias un gesto que les haga recuperar las esperanzas. Sus primas decidieron hacer pública la situación que viven día a día. 

Natalia Marchegiani, una de las primas de la víctima, relató en la carta enviada a los medios que "se cumple un año que no escuchamos la voz de María Belén, que ya su cuerpo no se mueve, que sus brazos ya no nos abrazan sinceramente. Un silencio infinito, terrible destructivo nos envuelve nos hunde en un abismo. Sus ojos enormes fijos en algún punto nos demuestra que la vida en un momento se vuelve dolorosa y trágica haciéndonos pensar que poco podemos hacer frente a la avaricia y la necedad humana! María Belén sigue en coma, inmóvil…"

Por otro lado, Luciana, hermana de quien escribió la carta y también prima de María Belén, habló con Ariel Bulsicco por Sí 98.9 y aseguró que el motivo de la carta fue que "no se olvide este hecho, que la sucesión de noticias no lo vaya dejando en otro plano".

"Esto no es una noticia más. Esta situación tanto a María Belén, como a los familiares de ella, y a un montón de otra gente que conocemos, le cambió la vida para siempre. Por eso, a pedido de la familia decidimos difundir lo que vivimos día día", detalló.

"La familia de María Belén no se va a cargar la causa al hombro, porque ya tiene el día a día de María Belén para cargarse. Cambiarle los pañales, cargar la bomba para que se alimente, secarle la escara", detalló al borde de las lágrimas y acto seguido reclamó que "entonces lo que se necesita es que los fiscales y la justicia haga lo que debe hacer". 

La entrevista: 

La carta completa de Natalia: 

A un año de la gran tragedia de Monticas.

Hoy se cumple un año que no escuchamos la voz de María Belén, que ya su cuerpo no se mueve, que sus brazos ya no nos abrazan sinceramente.Un silencio infinito, terrible destructivo nos envuelve nos hunde en un abismo. Sus ojos enormes fijos en algún punto nos demuestra que la vida en un momento se vuelve dolorosa y trágica haciéndonos pensar que poco podemos hacer frente a la avaricia y la necedad humana! María Belén sigue en coma, inmóvil…

Está en su casa rodeada de llamadores de ángeles y el amor incondicional de toda su familia, sus hermanas que cambiaron su cotidianidad para cuidarla incansablemente, perdiendo también la vida que tenían y soñaban, su madre de 80 años se sienta en el borde de la cama pidiendo cada segundo de todas las horas una señal, una palabra, que le devuelva esperanza. Su hija menor no despierta y ella no tiene años para ayudarla. Sus amigos incondicionales que la visitan, le leen, le cuentan historias y tratan de envolverse muchas veces en sus brazos para no perder el recuerdo de aquel afecto genuino que provocaban sus abrazos…

Toda la gente común, familia y profesionales que asiste a María Belén lo hacen con un amor inmenso que emociona, pero ya nada cambia, no despierta a la vida maravillosa que tenía.

Nadie de la empresa se acercó nunca a nuestra querida María Belén…
Nadie de los responsables se dignó a ver lo que la codicia y su falta de escrúpulos ocasionó
Nadie de todos aquellos tantas veces denunciados son capaz de hacerse cargo de su falta absoluta de humanidad…
María Belén ya no se mueve, ya a no habla, ya no ve…

Aquellos responsables bestiales tienen que saber que han cometido un acto terrible, con su obrar causaron muchas muertes y sufrimiento. Muchas familias fueron destruidas; trece muertos, vidas totalmente arrasadas y a un año no hay ni un solo culpable preso. Los fiscales prometieron justicia , nunca más los vimos.

Fue un hecho anunciado, nadie escuchó los cientos de reclamos, esta tragedia tiene muchos responsables.
Esos inescrupulosos no se si tendrán el coraje de pensar que han callado el existir de muchas almas y una de las voces sabias que conocimos, la de nuestra amada María Belén.

Lo peor de todo es que no cambio mucho la realidad, el transporte público de nuestra provincia sigue siendo decadente, peligroso y los controles no existen.
No sabemos si habrá justicia humana, nadie lo puede asegurar, igualmente la exigiremos hasta nuestro ultimo aliento, pero sí sabemos que un acto tan aberrante no tiene perdón.
Exigimos que aquellos que tengan que impartir justicia, actúen eficazmente de una vez, y no se conviertan también en responsables de los malos e inescrupuloso funcionamientos institucionales y sociales.

Sentimos que estamos desprotegidos, solos y en un terrible y constante peligro, a merced de la suerte, porque todo aquel que tiene que ordenar y controlar el buen desempeño de todos los organismo nos han abandonado por alguna razón, donde los que pagan el más alto precio son los inocentes, la gente común que cree todavía en la humanidad como aquellos trece muertos, María Belén y tantos otros que ya no tienen voz.

Familiares y amigos de María Belén Genga.

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