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Prostitución, inseguridad y abandono: el lado oscuro del centro

La calle San Juan, en el tramo entre San Martín y Entre Ríos, parece resistirse al cambio de cara. A pesar de que las nuevas luces se encienden al caer el sol y que muy cerca de allí se renovó hace muy poco la plaza Sarmiento, la zona se sigue mostrando apagada. Un ejemplo de esta resistencia es la propiedad ubicada en San Juan al 1255, que es señalada por los vecinos como el centro de la prostitución e inseguridad en la zona. 

Sobre ese inmueble, el Concejo analiza solicitar una inspección a partir de denuncias de vecinos. En la planta alta funciona el Hotel San Juan y en su parte inferior un extenso salón aparentemente desocupado y abandonado, aunque los vecinos se preguntan si esto efectivamente es así.

"El problema de la calle San Juan es el hotel, ya que las chicas están trabajando acá porque llevan a sus clientes ahí", aseguró uno de los comerciantes del barrio, al ser consultado por Rosarioplus.com. Otro más se sumó al recelo: "El lugar funciona como hotel alojamiento, vemos todos los días que ingresan chicas. Y no es sólo a la noche, sino durante todo el día".

Según explicó el hombre, que desde hace varios años tiene su negocio en calle San Juan, la parte inferior del edificio "tendría que haber sido clausurada desde hace tiempo" y "en cualquier momento se viene abajo" debido a problemas de infraestructura. Nunca se hicieron reformas y la propiedad tiene sus buenos años.

"El inmueble es totalmente inseguro, tuve la oportunidad de entrar hace algunos años y de la mitad para atrás está venido abajo", indicó el comerciante.

En cuanto a la respuesta de las autoridades por la utilización del lugar como motel, el vecino anticipó que "hubo una denuncia por parte de un vecino del edificio pero no pasó nada".

Sobre la denuncia de un ciudadano en el Concejo Municipal por la presencia de roedores en la propiedad abandonada, la kiosquera del barrio disintió: "No he visto ratas ni suciedad. Siempre viene alguien de mantenimiento del hotel y lo limpia.

El inmueble que luce vallado desde hace algunas semanas es el foco de las quejas en ese vecindario. Otra comerciante de la cuadra recordó que antes de que esa construcción deshabitada quedara cercada, el lugar era propenso a intromisiones varias. "Había personas que se metían para drogarse, para tomar o tener sexo, hasta que entonces le pusieron las vallas", reveló. Fuera de eso, los vecinos asumen con naturalidad este paisaje del microcentro rosarino, incluso la oferta de sexo callejero a lo largo del día.

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