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Poriajhú, la FM comunitaria que hace pensar al cordón industrial

La antena que desde el 2010 se levanta en el corazón más pobre y postergado de Capitán Bermúdez es un cabal ejemplo de la importancia de proyectar y pensar a la comunicación como un derecho y no como una simple mercancía. “Este nuevo Estado ya no confía en nosotros, no cree en la necesidad de que se escuchen otras voces”, plantea una de sus periodistas

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es tan abstracta y engorrosa como tangible y fácil de comprender. Ejemplos sobran. Y no hay que irse muy lejos. Hay que buscarlo en barrio Copello de Capitán Bermúdez, una localidad que enriqueció su pluralidad informativa gracias a la puesta en funcionamiento de FM Poriajhú, la radio comunitaria de una organización social que desde 1997 trabaja a destajo por ayudar a los que menos tienen. La ley sancionada en 2009 posibilitó su salida al aire (el 33% del espectro está destinado a iniciativas sin fines de lucro) y su consolidación dentro de un rubro dominado por la lógica comercial y empresarial. A punto de cumplir seis años de vida, la humilde radio marca su agenda en todo el cordón industrial.

Antes de la aparición de esta FM, barrio Copello era sinónimo habitual de inseguridad, crimen y narcotráfico. La estigmatización no se fue. Pero ahora las voces de sus vecinos trascienden fronteras, algo impensado cuando la asociación civil Poriajhú empezó con sus talleres de música y radio. Por aquellos años, en el ocaso de la década del 90 tenía, la palabras ajustes y recesión dominaban la escena mediática. El achicamiento del Estado impedía vislumbrar la utopía de la radio propia, el sueño de muchos de los integrantes de esta organización social.

Sin embargo, lo impensado se hizo realidad. Primero fue el turno de la lucha y la militancia por terminar con la ley de la dictadura. Luego, con la nueva normativa en vigencia, llegó el momento de levantar la antena y de comprar los micrófonos. El 1° de mayo de 2010 FM Poriajhú salió por primera vez al aire. Hoy forma parte del Foro Argentino de Radios Comunitarias (Farco), una entidad que nuclea y agrupa a este tipo de producciones. 

Poriajhú no es sólo una radio. El trabajo social en el barrio Copello es otro de los puntales de la organización. (FB)

“Trabajamos desde los conceptos de educación popular y comunicación comunitaria. Y la verdad que no paramos de crecer. Somos la única radio comunitaria de todo el cordón industrial La idea desde un principio fue la de construir otro tipo de comunicación, más plural y democrática. Y de yapa nos propusimos generar fuentes de trabajo remuneradas. Ese camino se inició, ahora no sabemos lo que va a pasar”, le cuenta a Rosarioplus.com Flavia Campeis, una de las periodistas del grupo.

La tenacidad y el buen periodismo dieron sus frutos. La radio ganó varios de los concursos del Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (Fomeca) que creó el Afsca para fomentar y ayudar a los medios comunitarios. Con esos incentivos económicos, lograron equipar la radio “para competir de igual a igual con otras emisoras”. “No por ser comunitaria la radio tiene que ser pobre y de baja calidad”, explica Flavia.

La radio se compone de un staff de 15 trabajadores y de un sinfín de colaboradores anónimos que salen y entran del estudio con el afán de participar. “Estos concursos que estaban en la ley fueron un puntapié para nosotros. Ninguno tiene a la radio como su único trabajo. El tema que ahora todo cambió. Está a la vista que algunos sectores no quieren que estas voces aparezcan, que se multipliquen y que se visibilicen”, agrega.

Unos 15 trabajadores conforman el staff de la radio comunitaria. (FB)

La preocupación por estas horas reside en la licencia. “Todos estos años estuvo en trámite. Lo último que averiguamos es que estaba a punto de salir, que solo faltaba la firma del directorio”, cuenta Flavia, quien explica que el trámite se demoró más de la cuenta por una denuncia de interferencia.  

“No queremos ser parte de lo que no está legalizado cuando en realidad ya estaba todo dado. Nunca nos alteró esta situación de demora porque se había iniciado un camino para fortalecer la ley de medios. Ahora sí estamos preocupados”, sostiene la periodista.

La licencia les permitiría “discutir la pauta oficial” y evitaría que cualquier poder político de turno avanzase en el cierre de la radio. “Ahora el Afsca se disolvió y nos quedamos sin ese papel. No sabemos lo que piensa hacer este nuevo ente”, concluye.  

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