Personas trans: "La sociedad es responsable cuando nos morimos a los 35"

En el Día Internacional del Orgullo, el colectivo de personas trans en Rosario adhiere al leit motiv de la convocatoria 2019: basta de travesticidios. Y una de ellas, Patricia Emanuele, revela otra dimensión de este flagelo, la violencia solapada, sutil, invisible, que se manifiesta en la expectativa promedio de vida para los miembros de esta comunidad: 35 o 40 años, en general. Patricia le llama "travesticidio social", y lo explicó en una profunda entrevista este viernes con Verónica Luchessi por Radio Sí 98.9.

"Por eso este año el lema es el travesticidio social, una consecuencia de la exclusión, de no admitirnos cuando salimos a buscar empleo. Hoy se habla de diversidad, de no binarismo. Y se trata de romper ese esquema de que solamente existen dos sexos. Las mujeres trans rompimos con ese esquema. Por eso Rosario tiene la particularidad de ser una ciudad donde las activistas nos juntamos para hablar de esto", expuso Emanuele, que coordina el Centro de Día Trans, que funciona desde diciembre de 2017 en San Luis 1946, y que brinda contención y acompañamiento a unas 30 personas trans que pasan por allí cada día.

"Decimos travesticidio social porque la sociedad es cómplice de nuestra muerte, entre los 35 y 40 años de edad. Porque somos relegadas, porque la sociedad no nos cobija como a otras personas, a los indigentes por ejemplo. Nosotras también terminamos en la calle, muriendo de frío; es poca gente la que ofrece un café, algo para comer. ¿Qué hacemos como sociedad?", planteó. 

Patricia coordina las actividades de convivencia que se dan en el Centro de Día. "Yo actúo como un ente regulador, nada más. Las compañeras pueden hacer lo que sienten, compartir un almuerzo, sentirse en familia entre compañeras y compañeros", comentó.

"El problema más importante de una persona trans es la expulsión de la primera institución, la familia. Por eso digo que somos privilegiadas las personas a quienes nuestros padres nos aceptan. En otros casos no ocurre así y algunos dicen 'uhh, qué padres malos', y no lo son. Es que había una sociedad hasta 2010, antes de la ley de género, donde las trans éramos penalizadas por prostitución escandalosa, vestimenta inadecuada y vagabundismo.  Era un delito, y una se desarrollaba con la culpa del delito. Desde ahí una siente que todo el mundo nos rechaza", explicó. 

"Nos dicen que somos agresivas –agregó– que nos auto discriminamos, que no queremos trabajar, y es muy fácil decir eso sin conocer la historia de cada una. Como los jugadores de fútbol, la gente sabe de nuestra historia entre los 17 a 28 o 32 años, el esplendor, mientras estamos en la calle siendo consumidas, y después a diferencia de los futbolistas, desaparecemos sin un mango y terminamos muertas".

La entrevista completa podés escucharla acá:

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