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Marianela Scocco presenta su libro sobre las Madres de Plaza 25 de Mayo

En días en que se resaltan la Memoria, la Verdad y la Justicia, la historiadora Marianela Scocco presentará su libro El viento sigue soplando, los orígenes de las Madres de Plaza 25 de Mayo (1977-1985) en San Lorenzo 1453, este martes a las 19.

El libro fue su tesis de grado con la que se recibió de Licenciada de Historia en la UNR, pero esta es una edición ampliada. “Nos gustaba la idea de actualizarlo y reeditarlo para que siga circulando con nuevos testimonios de las pocas madres que nos quedan en Rosario”, contó Marianela en diálogo con Sí 98.9.

Sobre su origen recordó que “las madres surgen de manera espontánea en todo el país, y en Rosario también. De un día para el otro no sabían nada de sus hijos, fueron a comisarías, hospitales y morgues, y al no tener respuestas, fueron al Comando del II Cuerpo del Ejército, donde tampoco les daban respuestas. Allí se dieron cuenta de que eran varias y que necesitaban organizarse”.

A fines de 1976 en pleno comienzo de la dictadura cívico militar, “se reunían en casas en forma clandestina, y la primera organización que se constituyó en Rosario fue bajo el nombre Familiares de Desaparecidos por Razones Políticas. Había un padre, Fidel Toniolli, que reclamaba por su hijo desaparecido en la Quinta de Funes, Eduardo Toniolli (padre)”.

Algunas madres como Nelma Jalil y Esperanza Labrador empezaron a viajar a Buenos Aires con la intención de pedir por sus hijos en el Ministerio del Interior frente a la ahora emblemática Plaza de Mayo donde las madres desde entonces y continuadamente reclaman por sus hijos en la ronda. “Allí conocieron a las primeras Madres, y se sumaron a ellas”.

A los viajes se sumaron otras, y en paralelo continuaba la organización Familiares. Se formó APDH en Rosario, y ya entrada la democracia se planteó formalizar Madres en Rosario. “Hasta entonces la estrategia era concentrar la fuerza en Buenos Aires, porque son pocas, y había que estar en la plaza en plena dictadura”.

Muchas superaban el miedo reclamando juntas, a pesar de que las llevaban presas por marchar en la plaza en Buenos Aires, “y si esto pasaba iban en grupo a las cárceles a reclamar su liberación”, rescató la historiadora.

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