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Luis y Sofía: cuando "las venganzas" se cobran vidas ajenas a la disputa

La extrema violencia que por estas horas se salda con sangre en el sur de la ciudad tiene para muchos rosarinos un aspecto tranquilizador: la seguridad de estar ajenos a un conflicto "entre bandas". La muerte también es aleatoria cuando se jalan tantos gatillos en el mundo del delito

Grandoli y Segui, la esquina donde Luis y Sofía recibieron balas mortales (Foto: Juan José García)

La frase ayuda a autoconvencerse de que se está ajeno a las disputas que dejan un tendal de muertes en determinados barrios de la ciudad.  “Se matan entre ellos”, suele escucharse cuando se reflexiona sobre las motivaciones y las consecuencias de peleas que se dirimen a los tiros. El "ajuste de cuentas", tan repetido por fiscales y funcionarios político, deja sobrevolando la tranquilizadora sensación que solo los "malos" corren peligro.

El propio gobernador Miguel Lifschitz se refirió a la seguidilla de crímenes perpetuada en Rosario en este comienzo de año como un "tema puntual" que involucra a dos grupos que dirimen sus diferencias a través de una violencia extrema. Las estadísticas parecieran avalar esta percepción: ninguno de los 14 crímenes de la primera quincena de enero ocurrieron en una situación de robo, un delito al que cualquier ciudadano puede estar expuesto.

Sin embargo, las muertes también son aleatorias cuando se jalan tantos gatillos en el medio de estas disputas. La noche del 1º de enero, Luis Hernán Tourn y Sofía Barreto (ambos de 26 años) cenaban en la vereda junto a familiares y amigos, en Grandoli y Seguí. El mismo ritual se había repetido la noche del 25 de diciembre. Los anfitriones eran los padres de Daniela, novia de Luis y mejor amiga de Sofía. 

Luis era un futbolero que trabajaba largas horas en una distribuidora

Pero ni bien se sentaron todos sobre el tablón de madera empezaron los estruendos. Un auto aminoró su marcha y sus ocupantes empezaron a disparar. La mayoría atinó a resguardarse tirándose al suelo. Luis y Sofía se llevaron la peor parte. Ambos murieron a los pocos minutos producto de múltiples heridas de bala. El ataque dejó otros tres heridos, entre ellos Juan Pablo (22 años), otro de los invitados al banquete, quien aún lucha por su vida por un balazo que impactó en su cabeza.     

La investigación judicial apunta a que el móvil de la balacera está ligado al fuego cruzado entre Los Funes y Los Camino, dos familias enfrentadas desde hace años en el negocio de la droga. Los plomos iban dirigidos al cuñado de Daniela, un muchacho que hacía poco había salido de la cárcel de Piñero y que arrastraba viejos enconos con uno de estos clanes.

La causa tiene hoy dos detenidos. Fueron capturados en los múltiples allanamientos realizados el 9 de enero en barrio Tablada. Se sospecha que participaron de la balacera, aunque por el momento hay pocas pruebas en su contra. No obstante,  quedaron tras las rejas por los delitos de tenencia de armas de fuego y encubrimiento.

"Luis estaba comiendo junto a su novia en la casa de sus suegros, estaba el cuñado quien había salido con permiso de la cárcel, tenia problemas con los Cantero y los Funes. Estos cobardes solo se defienden así, 'matando'. Lamentablemente la peor parte la llevo Luisito a quien todos conocíamos como un excelente pibe", escribió en Facebook Alejandro Rodríguez, amigo de Tourn.

Sofía, una joven madre que trabajaba para salir adelante

Daniela también utilizó las redes sociales para contar lo que ocurrió aquella noche. "Estábamos todos en la vereda recién empezando a comer cuando pasó un auto tirando tiros. Ni cuenta me di, pensé que eran cohetes. Veo que todos los que podían se tiran al piso. Lo único que atiné a hacer fue quedarme agachada y pedir a Dios que no pasa nada. Pero enseguida advertí que había heridos, entre ellos mi novio y mi amiga Sofi. Le decía a mi amor que aguante y él me decía que sí, pero Sofi ya estaba inconsciente. Los dos fallecieron camino al hospital", narró.

Luis trabajaba de 7 a 17 en la distribuidora de golosinas Tyna. Cuando finalizaba su turno, agarraba su bolso y se trasladaba a la localidad de Zavalla para jugar al fútbol. Integraba desde medioados de 2017 el plantel de Defensores Unidos, un equipo que milita en la Liga Casildense. Había jugado durante un tiempo en Chile, donde parecía que iba a cumplir su sueño de jugar al fútbol de manera profesional. La estadía, sin embargo, duró poco por unos problemas de papeles. 

Darío Grazziosi, presidente de Defensores Unidos, recordó a Luis como "una persona divertida y humilde que siempre andaba con una sonrisa". "Se ganó el cariño de todos en menos de un año. Estamos hablando de una muerte inaudita, era un pibe sano que no tenía problemas con nadie", repitió consternado ante la consulta de los medios.

De Sofía muy poco trascendió. Era madre de una nena y trabajaba para poder independizarse. "Que injusticia que ya no estés. Dolor inmenso para tu familia y para todos los que te queriamos. Rubia voy a extrañar tu forma tan loca y linda que tenias de pasar la vida!!! Voy a guardar tu simpatía de siempre", la despidió su amiga Yanileu en Facebook.

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