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Los vuelos de la muerte, la FUA y un represor suelto

El represor argentino Adolfo Scilingo, condenado en España a más de mil años de prisión por crímenes de lesa humanidad, por su participación en los "vuelos de la muerte", fue fotografiado hace algunos días en un pueblo de las afueras de Madrid, mientras realizaba un paseo en el marco de una salida con permiso penitenciario.

A pesar de que la sentencia daba como resultado una pena de 1084 años de prisión, el Código Penal de España estableció que la pena fuese de 30 años de manera efectiva y que a sus 70 pudiese disponer de la libertad. Al estar clasificado en segundo grado penitenciario, el ex oficial tiene derecho a solicitar un total de 36 días de salidas transitorias al año repartidos en tramos no superiores a los 7 días.

El juicio y la FUA

En 2005, mientras en España avanzaba el juicio oral contra el represor por los delitos de torturas, terrorismo y genocidio, la Federación Universitaria Argentina (FUA) se presentó ante la Justicia española para dar testimonio de la desaparición de 2129 estudiantes durante la última dictadura militar.

La presentación ratificó los testimonios que dieron los titulares de la organización estudiantil en 1998 ante el juez Baltasar Garzón. Uno de los que expusieron entonces fue el actual concejal del Frente Progresista, Pablo Javkin, que amplió esa declaración en 2005. 

Las imágenes del "escondite" de Scilingo en Madrid salieron a luz a través de un medio español en un momento en el que la defensa del represor procura, a través de la presentación de distintos recursos, conseguir nuevamente la nulidad de su sentencia por parte del Tribunal Supremo.

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