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Los puesteros de la Feria del Tanque, en situación crítica por el aislamiento

Los pocos ahorros que los feriantes de Rouillón y Maradona habían juntado en los días previos a la implementación de la cuarentena obligatoria se terminaron y la situación económica de alrededor de 600 familias del barrio Toba de zona oeste se encuentra en terapia intensiva.

"La situación es crítica. Nos ganamos el dinero todos los días y hoy no lo tenemos para vivir", expuso Mary Cáceres, referente de la Feria del Tanque, y agregó: "La monedita que ganamos la primera semana (del mes) ya no la tenemos, en las casas no hay nada para comer".

El popular mercado, que en los últimos años duplicó su capacidad y se transformó en un shopping al aire libre, dejó de funcionar desde que el gobierno nacional decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio y hoy sólo queda un predio vacío y el hambre de muchos hogares.

"La estamos pasando mal", señaló la feriante, en diálogo con el móvil de Sí 98.9, y detalló la asistencia que recibieron hasta el momento"La Provincia nos tiene en espera y sabe la situación de nosotros. La Municipalidad nos respondió con una caja, y estamos agradecidos".

Por su parte, un antiguo puestero aclaró que la mayoría de los participantes de la feria están sin recursos económicos para aguantar la cuarentena y lamentó: "Subsistimos con lo que podemos".

Al igual que sus compañeros, otro feriante indicó: "Vivimos de la feria y lamentablemente pasó esto. No tenemos sustento, no podemos salir a trabajar. Todo el mundo está igual, no tienen para ayudarte".

Sobre la posible extensión del aislamiento luego del 12 de abril, el hombre dijo: "La gente no aguanta más, necesita tener la comida en la mesa. El gobierno nos dio un montón de manos, pero la ayuda no llega".

"Nos estamos dando una mano entre nosotros, pero tampoco es mucho", afirmó el comerciante de la Feria del Tanque, y lamentó: "Estamos pasándola mal. Tenemos que buscarle la solución, de que nos dejen salir a trabajar".

"Atrás de cada tablón hay una familia, y esa familia necesita comer", manifestó una mujer que participa del mercado de barrio Toba desde hace tiempo, y anticipó: "No solamente nos vamos a morir de coronavirus, sino que nos vamos a morir de hambre".

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