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Los Monos: pidieron la nulidad de las escuchas, prueba clave del juicio

Los abogados defensores de los principales miembros de Los Monos cuestionaron este martes, durante el alegato final del juicio oral al que son sometidos, las pruebas producidas contra sus clientes con eje en la “ilegalidad” de las escuchas telefónicas y solicitaron la nulidad de las mismas.

Los letrados también marcaron contradicciones de la Fiscalía en relación al alegato de apertura y al final en cuanto a la distribución de los roles asignados a algunos de los acusados en la presunta "asociación ilícita" y dijeron que los bienes endilgados a los supuestos testaferros fueron adquiridos con “anterioridad” al período que se investigó.

El equipo jurídico conformado por los abogados Carlos Varela, Adrián Martínez, Fausto Yrure y Carlos Edwards -quienes representan los cabecillas de la banda juzgada- inició este martes su alegato de clausura, que continuará en la audiencia del miércoles. “La pretensión punitiva de la Fiscalía no puede prosperar por múltiples razones, pero fundamentalmente por dos grandes temas”, abrió el alegato Yrure.

“En primer lugar -continuó- porque el señor fiscal no ha logrado acreditar su acusación y, en segundo lugar, porque creemos que esta defensa ha logrado acreditar la ilegalidad de la persecución penal dirigida contra nuestros defendidos que culminó en la causa que nos ocupa”.

Adelantó que solicitará “la nulidad absoluta” de la acusación y entre ellas la relacionada “con la falta de fundamentación de las intervenciones telefónicas originalmente dispuestas, y que dieran lugar a la totalidad de los elementos conectados no sólo para esta causa de asociación ilícita, sino también, para las tres restantes ventiladas en este proceso”, por cinco "homicidios".

Para los defensores, las intercepciones telefónicas que constituyen el corazón de la prueba contra “Los Monos”, fueron obtenidas de modo “ilegal” por falta de fundamentación del juez que las habilitó, Juan Carlos Vienna. 

“El juez Vienna se apoya para el dictado de un decreto de intervención de líneas telefónicas en el informe que le presenta la División Judiciales, que sólo tenía como fundamentos información de calle”, sostuvo Yrure.

A su turno, su colega Varela cuestionó severamente a los miembros de la División Judiciales, quienes iniciaron la causa y pidieron las escuchas al juez en base a informes que bien “se podrían haber generado en un escritorio sin ningún fundamento en la realidad”.

A su turno, el abogado Martínez dijo que las pericias ofrecidas durante el juicio solo permitieron determinar las identidades de las escuchas en 3 de 300 audios ofrecidos por la Fiscalía.

Para resaltar la presunta debilidad de esa prueba, tomó un fragmento del expediente con dos números telefónicos asignados a un “Chino”, seudónimo que coincide con dos presuntos integrantes de la banda.

En medio de la audiencia, Martínez tomó su teléfono móvil, marcó uno de esos números y el silencio que produjo su actuación se interrumpió al sonar el celular de su socio Varela, sentado al lado suyo.

Luego repitió la operación con el otro número identificado en el expediente como perteneciente a “Chino”, y el que sonó fue el celular de Yrure.

Martínez recordó que las intercepciones telefónicas concluyeron en la instrucción de la causa cuando advirtieron que estaban escuchando los celulares de los abogados, y de ese modo puso de manifiesto la presunta debilidad de las prueba de los acusadores. Lo mismo hizo con la imputación de “testaferros” de tres acusados en el juicio.

Detalló que los bienes que se les endilgan a las mujeres de dos de los cabecillas de la banda son un Renault Clío, dos Renault Logan utilizados como taxi y “una "mansión” situada en una zona empobrecida de Rosario.

“Si los fiscales visitan Mónaco van a saber lo que es una mansión, esto es una casa”, chicaneó Martínez, y detalló que esos bienes fueron adquiridos por sus titulares entre 2009 y 2011, antes de la presunta conformación de la "asociación ilícita" situada temporalmente entre 2012 y 2013. 

El defensor finalizó su argumento con una cita a la actuación de Luis Brandoni en la recordada película “Esperando la carroza”, al asegurar que mientras los fiscales acusaron a la banda de manejar “un gran caudal de dinero” sólo pudieron probar que “¡tres empanadas tenían!”.

El alegato del equipo jurídico que representa a los acusados Ariel Máximo Cantero padre (52), Ariel “Guille” Cantero (29), Ramón Ezequiel Machuca (35), Leandro “Gordo” Vilches (32) y Jorge “Ema” Chamorro (29), continuara este miércoles con la intervención de Carlos Edwards.

Según estableció el tribunal, luego será el turno de los defensores de los policías llevados a juicio y finalmente volverán a alegar los abogados de los cabecillas de “Los Monos” por las acusaciones de los cinco casos de homicidios.

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