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La muerte que cambió la historia criminal de Rosario

El 8 de septiembre de 2012 cambió la historia criminal de Rosario. Martín Fantasma Paz fue ejecutado por un sicario y puso a la ciudad en aviso: el narco local estaba en guerra. Él era el cuñado de Claudio Pájaro Cantero, y se había metido en problemas con alguien lo suficientemente pesado como para atacar a un hombre del núcleo de Los Monos. Muchas fueron las teorías y pocos los resultados de las investigaciones; pero luego de más de tres años la hipótesis más fuerte es la misma que circuló al momento del hecho: lo mató su propia banda. Rosarioplus.com charló con un muchacho que conoció de cerca la pelea y dio su versión de los hechos. 

Pedro nació y se crió en Las Flores. Hijo de un changarín del puerto y una costurera, tuvo una infancia con libertades. De adolescente derrapó y salió a chorear motos un par de veces, pero su viejo se enteró y lo puso en ruta. Hoy tiene una familia, labura como albañil y no se mete en quilombos. De la época brava sólo le quedan los amigos. Por eso es que sabe tanto. Por eso es también que en esta nota se llama Pedro y en la realidad tiene otro nombre.

Con solo 26 años, Fantasma se había comprado un BMW Z4 color blanco. Una cupé fastuosa digna de una película de James Bond; un auto que demostraba poder, que marcaba la diferencia con los demás,  que brillaba por si solo. Manejaba desde muy joven, la tenía muy clara al volante, los fierros eran una debilidad. El viernes 7 de septiembre de 2012 retiró el BMW de la concesionaria y el sábado 8 saco a pasear a su mujer y su hija, de 5 meses. Para estrenarlo, para festejar los avances económicos de la familia. Eran más o menos las 2 de la tarde y el semáforo de 27 de Febrero y Entre Ríos le impedía el paso. Entre charlas con su mujer y sonrisas a su hija, se debió acordar de unos quilombos de guita que tenía que resolver; su cuñado le había dicho que se ponga las pilas, que lo solucione rápido porque sino la cosa se iba a poner brava. Pero él estaba tranquilo, no se tomaba a la tremenda la cosa. 

Plum Plum Plum. Plum Plum. Seguramente le ardió el cuerpo y se dio cuenta de que su familia estaba en peligro. Aceleró, cruzó el bulevar hacia el sur, dobló en Gálvez con dirección oeste y en Corrientes giró de hacia el norte. Ahí chocó contra unos autos estacionados y se desvaneció. Martín Fantasma Paz, el hermano de Mercedes, la esposa de Claudio Pájaro Cantero había muerto de 5 tiros que le disparó un motociclista que se le puso a la par de la cupé.

De acuerdo a lo que contó un mozo de un bar de Entre Ríos y 27 de Febrero al juez de Instrucción de la 4ª Nominación, Juan Carlos Vienna, y a la Fiscal Cristina Herrera, que tuvieron a su cargo la investigación del hecho, el asesino se movía en una moto YBR de 250 cilindradas. 

Según lo que contó Pedro, a Paz le decían Fantasma porque no aparecía en ningún registro policíaco. Era el tipo que se encargaba de las inversiones de Los Monos, de las operaciones de lavado del dinero y la bronca que derivó en su muerte estuvo vinculada a una plata que le dio el Clan Cantero y él usó con otros fines. “Tenía que comprar autos para poner varios concesionarios, pero solo entregó la seña. Con el resto de la plata decidió hacer una inversión propia, recuperar el dinero y luego pagar la plata que faltaba para los coches, sin que los Cantero se enteraran”, explicó el muchacho.

De acuerdo a esta fuente, el Fantasma contactó al proveedor de Los Monos en el exterior, para comprar mercadería. Era una operación que solía realizar, pero esta vez lo estaba haciendo por fuera de la estructura de la banda. Todo estaba encaminado para que Paz reciba la entrega, que rápidamente repartiría en los puntos de cocción, para sacarlo a la calle y recuperar la plata. Pero como suele pasar, los planes perfectos se caen por detalles, por casualidades.

Una tarde sonó el teléfono de uno de los integrantes de la cúpula del Clan. Era el proveedor, avisando que el envío ya estaba embalado y listo para salir a las rutas. El hombre que recibió la noticia quedó pasmado. Pidió disculpas, suspendió la encomienda, adujo problemas organizativos y le dijo que un comisionista retiraría el dinero.

Según Pedro, Los Monos se quedaron con el dinero y comenzaron a presionar a Paz para saber que pasaba con la compra de los autos, a exigirle que ponga en marcha los concesionarios.  “En medio de la pelea el Pájaro intercedió por su cuñado y ofreció pagar la deuda él mismo. Pero su padre y sus hermanos no estaban de acuerdo. Le dijeron que no era sólo una cuestión de dinero. Había un tipo que los quería cagar a ellos, que eran los más polenta de todos”, explicó la fuente.

El juez de instrucción Juan Carlos Vienna llevó adelante la investigación

De acuerdo a Pedro hubo varias reuniones entre los cabecillas de Los Monos por el tema del Fantasma. Las posturas era opuestas: el Pájaro pretendía solucionar el problema con su cuñado, mientras que el resto de sus familiares estaba decididos a liquidarlo. Al parecer, en medio de tantas idas y venidas hubo un mal entendido. Entre órdenes y contra órdenes se decidió la muerte del muchacho, sin el aval del Claudio. Por ello, la tarde del sábado 8 de septiembre de 2012, un rato después de las 14, cuando el Pájaro se enteró de que habían matado al Fantasma Paz decidió ir a la escena del crimen. A consolar a Mercedes, su mujer, a poner la cara por lo que había pasado. Aunque él no había dado la orden de ejecutarlo, tenía más o menos claro de dónde venían los tiros. 

Según cuentan allegados a la familia Cantero, luego del homicidio Claudio y su mujer se separaron. Ella no soportó convivir con una persona que había participado en forma directa o indirecta del asesinato de su hermano. Él se lo negó hasta el hartazgo, pero Mercedes no le creyó.

El Pájaro Cantero, cuñado de Paz, intentó evitar la venganza

“Cuando se divorció, Claudio empezó a salir de noche. Él era un pibe muy tranquilo; pero estando solo le agarró el gustito a la caravana. Tal vez, si hubiera seguido en pareja no lo hubieran matado”, explicó Pedro, haciendo referencia al ataque que sufrió el Pájaro la madrugada del 26 de mayo de 2013, en la puerta de un boliche de Villa Gobernador Gálvez. 

De acuerdo a diferentes investigadores, el homicidio del líder de Los Monos estuvo vinculado con la muerte de su cuñado; con una bronca entre familias que antes eran socias y hoy son enemigas. Con una pelea que, hasta el día de hoy, no para de derramar sangre. Con la disputa de un negocio que arroja millones y forra de plomos las calles de los barrios más pobres.

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