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La “fuerza de la naturaleza”, la excusa que tapa la mano del mercado

La muletilla, un lugar común cada vez que la región sufre el incontrolable avance del agua, esconde una de las principales explicaciones a la hora de entender este fenómeno: un modelo productivo que arrasa con las defensas naturales de la tierra. “El Paraná es históricamente inocente”, explica un especialista en la materia   

Las consecuencias del fenómeno están a la vista: zonas inundadas, pueblos arrasados por el agua, cientos de evacuados y un derrotero económico difícil de calcular. Pero las causas de la feroz crecida que sufre el litoral y el norte del país aparecen omitidas y camufladas en excusas que cuentan solo una parte de la realidad. Detrás de la “fuerza de la naturaleza”, un pretexto útil y tranquilizador para el poder político y económico, está la mano de un mercado local/global que destruye las propiedades de los suelos. 

Jorge Castro tiene 61 años. Integra el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH). Se define como un militante político de toda la vida. Sufrió en carne propia el avance del agua en 2003, cuando el desborde del río Salado dejó a la ciudad de Santa Fe patas para arriba. Tuvo que se evacuado junto a su familia y a otros 150 mil santafesinos. Cuando el agua bajó, se constituyó como querellantes en la causa judicial que se llevó adelante para deslindar las responsabilidades de aquella tragedia. 

Castro en una de sus tantas charlas sobre inundaciones y responsabilidad política (Foto: CTA)

En los últimos 12 años, Castro dedicó parte de su tiempo a estudiar las causas y los motivos que terminan con el drama, la angustia y la desesperación de miles de indefensos ciudadanos. Su conclusión es que “los ríos son inocentes” debido a que sus comportamientos son cíclicos y han sido meticulosamente estudiados. “El problema natural tiene 4 mil años”, sostiene. Entonces, pone bajo la lupa el proceso de sojización y la deforestación del norte argentino y del sur de Brasil.

“El trasfondo está cruzado por la matriz política y económica. Estas inundaciones no las hace el espíritu santo. El problema de las crecidas de los ríos es un problema natural, crecen y decrecen, las causas hay que buscarlas en otra parte”, dice Castro en el arranque de la charla con Rosarioplus.com.

En su opinión, se busca instalar la “imprevisibilidad” de la naturaleza con el afán de argumentar elementos falsos para defender la política económica que se está llevando a cabo desde hace más de 40 años.

Para darle sustento a su explicación, Castro coloca el acento en un “geografía estratégica para la humanidad”. Detalla que el río Paraná forma parte de la Cuenca del Plata, que contiene aproximadamente el 80% del caudal de los ríos de Argentina, en la que confluyen los caudales de los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay y de La Plata. Es la quinta cuenca hídrica más grande del mundo y el tercer reservorio de agua dulce más grande de Sudamérica.

El dato significativo es que estos ríos están atravesados por los humedales más extensos del planeta, los cuales crean complejos ecosistemas que regulan los flujos de aguas permitiendo que no haya enormes crecidas ante las intensas lluvias.

La forestación y el monocultivo (la soja) atentaron contra estos humedales, según el razonamiento de Castro. “El modelo de siembra ha eliminado una cantidad enorme de espejos de aguas naturales, cada campo le tira el agua al otro campo y eso va pasando a los pueblo y después a las ciudades. El monocultivo de la soja va impermeabilizando las capas superiores de la tierra, le quita su contención. El Estado esto lo sabe pero se hace el tonto, mira para otro lado”,  señala.

Y agrega: “Si nosotros pudiéramos comparar fotografías satelitales en estos últimos 40 años nos daríamos cuenta del nivel de forestación que se ha producido en toda la pampa húmeda es bestial. Chaco hace 40 años atrás tenía una cantidad de zonas con bosques naturales y hoy en día eso no existe más”.

Par este histórico y comprometido militante, la región sufre desde hace años “un diseño soñado por las multinacionales”. “Estamos hablando de un monocultivo que baja desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, que es la parte más llana, corta por Paraguay, toma todo los Estados brasileños, pasa por Uruguay y llega a las tierras más ricas del mundo, que son las nuestras”

Lo grave, a su juicio, es que este modelo tomó aún más aire tras el cambio de gestión política.  “Lo que hoy hace el gobierno nacional de sacarle las retenciones a determinados granos es para impulsar un modelo productivo de 150 millones de toneladas. Las multinacionales agotan las tierras, se llevan las ganancias y nos dejan las catástrofes. El modelo agrario está detrás de las inundaciones”, sentencia.

Sus predicciones no son las mejores. Asegura que recién llegó la “primera oleada”. “Falta la segunda y la tercera. Va a seguir lloviendo en las nacientes del río Paraguay y Paraná. Las consecuencias pueden ser mucho mayores”.

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