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La dificultad de pensar el futuro, condensada en un libro y una investigación de rosarinos

Arriba Agustina Tagliamonte, Cecilia Vallina;
Lucía Thobokolt, Guillermina Fritschi, Ezequiel Gatto y Luciano Carrizo.

¿Cómo será el futuro? Difícil responder a esa pregunta en un país tan complejo como la Argentina, pero un grupo de docentes e investigadores universitarios rosarinos decidió trabajar de manera conjunta para encontrar una respuesta. El proyecto, emprendido de manera independiente de sus respectivos ámbitos académicos, comenzó a rodar hace ya dos años bajo el nombre Grupo de Investigación en Futuridades y por estas semanas toma forma de la presentación de un libro (de reciente traducción local) y el inicio de una serie de talleres abiertos a toda la comunidad. 

El grupo comenzó a existir bajo una inquietud del doctor en Ciencias Sociales (UBA) Ezequiel Gatto sobre el planteo de Cambiemos sobre el futuro, “que toma como ejemplo a Silicon Valley, que vende una mirada unidireccional hacia el futuro, atravesado por la alta tecnología”, recordó en diálogo con Rosarioplus.com. Junto a él participan del grupo la licenciada en Ciencias Sociales y Humanidades (UNQ) Lucía Thobokholt, la profesora de Ciencias de la Educación (UNR) Guillermina Fritschi, el diseñador gráfico Luciano Carrizo, la psicóloga (UNR) Agustina Tagliamonte y la licenciada en Comunicación Social (UNLP) Cecilia Vallina.

Lucía Thobokolt contó cómo se sumó a la movida: “Cuando me enteré del grupo de investigación justo sentía cierta obturación sobre la representación de futuros posibles en la sociedad. Me daba la sensación de que el discurso en vez de abrirse se estaba cerrando, había menos posibilidades del sentido de futuro, que tomaba un cariz unidireccional. Lo percibía de hablar con la gente, y las discusiones del grupo coincidieron con la búsqueda que tenía para mi vida y mi comunidad. Lo bueno es que empezamos a practicar otros sentidos sobre el futuro”.

Guillermina Fritschi recordó sobre la búsqueda que inició el grupo de investigación: “Hemos sondeado a gente en la calle con tres preguntas: a qué asocia la palabra ‘futuro’, cómo te ves viviendo en 30 años y a 200 años, qué problemas van a persistir y cuales variarán. El achicamiento del futuro fue evidente cuando vimos los márgenes de proyección (aún cuando las preguntas eran autorreferenciales) cada vez menores, y hasta reconocimos que hoy se nos complica pensarnos de acá a una semana”.

Lucía recordó que cuando se hicieron las preguntas, “se filmó a los talleristas, y veíamos la incertidumbre en lo gestual. Era una evidente dificultad en verse en 30 años, pero directamente no se podía contestar de acá a 200 años. En una primera solución se coincidió en que algunos problemas, como la desigualdad, seguirán persistiendo, no hay perspectivas de cambios sobre eso”.

Los tres coincidieron en que la noción de futuridades para señalar un desplazamiento desde la idea de futuro como horizonte, que se enuncia en singular, a una idea de tiempo abierto, no lineal y múltiple. Dar cuenta de distintas maneras de interpelar, de imaginar formas de relacionarnos y de predisponernos en el presente respecto al porvenir, ya que “la condición futura organiza nuestras vidas y la elaboración de estrategias sirve para potenciar la exploración de lo posible”.

Ezequiel recordó: "Venía trabajando estas temáticas desde otros lugares. Cuando Macri ganó busque asumir el desafío de pensar a futuro, porque es una de las teorías que ordenan el discurso político del gobierno actual. Ese discurso fue muy eficaz y se impregnó en toda la sociedad, y ante esto se puede reaccionar de varias formas: ser reactivo, no querer pensar el tema, o tomarlo como una cortina de humo para evitar hablar del presente, ó bien discutirles qué quieren decir, cuáles son sus fundamentos filosóficos e ideológicos, para pensar también qué se puede hacer con eso”.

El macrismo según el equipo “tiene un discurso futurista furioso tremendo, que late en muchos lugares" y su tarea es "analizar en cuáles late". Resumieron: "Es un trabajo etnográfico el que hacemos”. En un principio se enfocaron en una “arqueología del futuro desde la historiografía temporal, después otros abordajes con la misma tecnología, con los videos de Youtube”.

Finalmente, explicaron la mirada del futuro desde la autoreferencia: “Cuando uno se plantea hacer algo con su vida, construye una imagen sobre esto, y a la vez un trayecto para su elaboración. En ese proceso muchas veces no coinciden proyecto-trayecto. Los humanos estamos pensando constantemente cómo nuestras vidas deben ser, o la forma que pensamos que van a tomar, y lo que hacemos con lo que descubrimos en el camino: si lo desechamos, lo tratamos de olvidar o de incorporar para crear una imagen nueva. La idea es atrapar un poco la incertidumbre, imposible de dominar. Analizamos cómo se la habita para su reinvención, con los elementos que se tiene y con lo que surge en el camino.

El Grupo de Investigación en Futuridades con el libro de Duncombe traducido por ellos. 

En el marco de su búsqueda de los pensamientos actuales sobre el futuro, el Grupo de Investigación en Futuridades se encontró con un libro que aborda la temática a nivel mundial, y al no hallar versión en español, se embarcó en una traducción colectiva, a modo de apropiación, discusión y difusión de la temática.

La traducción de La potencia de los sueños: imaginando políticas en la era de la fantasía (en su original, Dream: Re-imagining Progressive Politics in an Age of Fantasy) de Stephen Duncombe, fue bien recibida por el propio autor (profesor de la Universidad de Nueva York), quien quedó conforme a tal punto con la traducción que les cedió los derechos. El libro será presentado en sociedad el 14 de abril, a las 18, en Mendoza 923.

El primer capítulo se puede leer online, en el sitio web del Grupo de Investigación en Futuridades, entre otros contenidos que se vienen trabajando en estos dos años de pensamiento colectivo. La presentación de la obra será el primer encuentro, pero habrá tres encuentros posteriores.

“El libro de Duncombe es de 2009, y se viene una nueva edición aumentada para este año”, recordó Ezequiel, y destacó que la versión de los rosarinos cuenta además con una entrevista que realizaron al autor para actualizar sus contenidos, “la cual le sirvió luego incluso al propio Duncombe para una nueva reedición en su propia lengua”.

Traducir fue difícil, coincidieron los investigadores, “sobre todo por el recurso que usaba mucho Duncombe de sarcasmo y dobles sentidos, para mantener esa esencia y seguir siendo fiel al sentido”. 

Los jóvenes siguen en contacto con Duncombe y no descartaron que arribe a participar de uno de los próximos encuentros, o en su defecto, brinde un encuentro via Skype. Es un libro post Foro de la Organización Mundial del Comercio en Seattle “que inaugura un semillero en 1999 en una apertura total de la economía y de Internet, con la globalización en proceso, cuando ahora el proceso es el opuesto, de proteccionismo. Fue un libro creado en pleno comienzo de la existencia de las redes sociales, y por eso le preguntamos cómo lo reinscribiría en un contexto como es el actual de redes”, adelantó Gatto, sobre el anexo que se encontrará en el libro traducido.

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