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La cooperativa que dejó de invertir en su nueva planta para pagar la luz

La factura de la EPE se hace difícil de pagar para La Cabaña

La Cooperativa La Cabaña anhela desde hace varios años mudarse a su nueva planta ubicada en la localidad de General Lagos. Pero en los últimos meses, esa empresa se frenó. Las facturas de los servicios pegaron un respingo por los recientes tarifazos y, ahora, la firma láctea tiene la antipática disyuntiva de elegir entre pagar la luz o invertir en su traslado.

“Estamos trabajando y aunando esfuerzos pero para pagar las tarifas, no tiene que ser así, el crecimiento se tiene que dar por otro lado y el esfuerzo siempre lo hacemos los trabajadores y no los que tendrían que hacerlo”, se quejó la presidenta de la cooperativa, Edith Encinas, en diálogo con Ariel Bulsicco en Sí 98.9.

Este mes, la cooperativa tuvo que pagar 130 mil pesos de luz por su planta de Balcarce al 1000, en Rosario. Y otros 100 mil por el nuevo espacio en General Lagos, al que todavía no pudo mudarse. Antes, las facturas oscilaban entre los 40 y los 45 mil pesos. El salto se siente en las arcas desde hace dos meses: “Estamos recibiendo tarifas casi impagables”, se lamentó Edith.

La Cabaña está obligada a dejar su tradicional planta. Enclavada en pleno centro de la ciudad, la planta de Balcarce al 1000 quedó a contramano del nuevo Código Urbano de Rosario, que recomienda que la actividad se radique en la periferia urbana. Por eso, desde hace unos años la cooperativa trabaja en la construcción de una nueva sede en General Lagos.

Por eso, el último tarifazo golpea en los planes de La Cabaña. “Necesitamos aumentar la venta y producción para poder invertir y mudarnos a General Lagos, no para pagar la tarifa”, afirmó Edith y completó la idea: “En vez de estar pagando una facturación de luz con este monto tendríamos que estar comprando una nueva máquina para la nueva planta”.

La Cabaña es una cooperativa conformada hace 12 años, allá por el 2006, que recuperó a la empresa que producía los lácteos Inty, mandada a la quiebra por sus dueños. Desde entonces, continúa produciendo en su planta del centro rosarino, con 35 empleados asociados a la cooperativa.

“No nos queda otra que pagar porque si nos cortan la luz dejamos de trabajar y no podemos darnos ese lujo”, advirtió la presidenta de la cooperativa, para quien “el Estado tienen que dar una solución y urgente”. “Necesitamos que los gobiernos nacional y provincial tomen alguna medida que pueda hacer que las tarifas retrotraigan el valor”, dijo y cerró: “Estamos cansados y superados de esto”.

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