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Jóvenes de La Lagunita lanzan una cooperativa de baldosas artesanales

Siete pibes de zona oeste dejaron atrás sus conflictos con la ley y, tras capacitarse, se organizaron para vender su producción

Desde que comenzaron a producir, el barrio fue dejando sus grises y cubriéndose de colores: bulevar Seguí se adornó con cuatro paradas de colectivo con el piso bicolor, los chicos del Polideportivo Deliot comenzaron a jugar con una rayuela de colores primarios, la escuela 1318 Eva Perón inauguró un mástil con baldosas patriotas (celeste y blanco). Ahora, ya organizados como la cooperativa Futuro Oeste, les llegó su primer pedido privado de un vecino de la localidad de Alvear para dar color a su patio de 36 metros cuadrados.

Los protagonistas de esta historia son siete jóvenes de La Lagunita, zona oeste, que formaron una cooperativa productora de baldosas hidráulicas, revestimientos y adoquines. En poco más de tres meses de vida y tras la viralización de un video suyo en las redes sociales, por estas horas les llueven consultas.

“Nosotros somos los pibes de la esquina, como nos dicen, pero acá encontramos algo en lo que somos buenos. En el barrio ya conocen nuestro trabajo, y es lindo producir nosotros algo que le dé color a la ciudad”, cuenta Leonel Almirón, satisfecho, entre mates dulces, mientras hace balances y cuentas con Matías Ibáñez en una pizarra para poder cerrar presupuestos ante la gran cantidad de pedidos que les vienen llegando.

Es que los jóvenes de la cooperativa están en la cresta de la ola, y “hay que saberla surfear”, analiza Leonel en diálogo con Rosarioplus.com, entusiasmado por la gran repercusión que tuvo un video que subieron a las redes. Gracias a su viralización, recibieron más de 200 consultas sobre su trabajo, pedidos de presupuesto, además de 400 comentarios y miles de reproducciones.

Las baldosas hidráulicas y adoquines (el material que producen) son de muchos colores, algunas hexagonales y otras con dibujos. "Se pueden hacer las imágenes que se quiera en las baldosas de 20 por 20 centímetros”, explican los chicos, que están comprando moldes específicos que se encastran dentro del cuadrado, como los de estrellas del "cielo” en las rayuelas. “La baldosa es un producto común que se usa en todos lados, la diferencia es que le damos belleza”, subraya Matías Ibáñez mientras agrega azúcar al mate.

De lunes a viernes, durante cuatro horas, los jóvenes mezclan en la hormigonera cemento blanco, cemento gris, ferrite (óxido de metal que da color), arena y polvo de cuarzo o de mármol. Le dan forma en los recipientes hexagonales o cuadrados de varios tamaños, y dejan el proceso de secado que lleva unos 25 días. “Todo se hace sin máquinas, por eso es un trabajo de dedicación”, destacó Matías.

No es fácil armar una rutina cuando la cotidianeidad se inscribe en un marco violento, pero el grupo demuestra que es posible. Los jóvenes que integran la cooperativa tuvieron en su momento conflictos con la ley, y para ellos se cristalizó en este proyecto la “nueva oportunidad” que pregona, desde su mismo nombre, el programa que permitió la organización de la cooperativa. 

En el programa Nueva Oportunidad, equipos de trabajo territorial convocan a jóvenes de entre 16 y 30 años, que hayan dejado la escuela, no tengan empleo ni formación en oficios. Se los capacita y se los impulsa a participar de espacios de intercambio y reflexión para que adquieran herramientas de inserción laboral y hábitos de convivencia social.

Durante un año y medio, los chicos de La Lagunita se capacitaron para saber producir las baldosas, y ahora son la primera camada. “Estamos haciendo el proceso para sacar ya la matrícula”, contó Leonel con orgullo.

Algunos de los jóvenes de la cooperativa cerrando balances de la jornada.

Primera cooperativa como nueva oportunidad

“De los 7500 jóvenes que se formaron en la ciudad en el Nueva Oportunidad, es la primera cooperativa que nace posterior a la capacitación”, destacó el coordinador provincial Luciano Vigoni. Ahora la apuesta es fortalecerse en la autogestión, y se espera que nuevos jóvenes se sumen en las próximas camadas.

El objetivo es generar en los jóvenes nuevas formas de relación de producción en lugar de la economía delictiva conocida: el autoempleo, en vez de relaciones de dependencia. "Muchos terminan la capacitación y comienzan por su cuenta como peluqueros, fotógrafos u otro oficio, pero nunca antes se pensó la idea de una cooperativa, la cual lleva un tiempo de acompañamiento y un proceso”, explicó.

Una parada de colectivo de bulevar Segui intervenida.

En Futuro Oeste se trabaja de forma democrática, aseguró Leonel, por lo que cada uno plantea su rol y todo se discute en la mesa. Hay juntas infaltables del tesorero, el síndico, el presidente y el secretario, y la parte operativa. Y los viernes, antes de irse, comen un asado y hacen una asamblea para hacer balances de la semana.

El capacitador de estos jóvenes es el docente y artista plástico Fabricio Caiazza, quien les inculcó el arte de las baldosas y los acompaña en el proceso de organización de la cooperativa junto a dos facilitadores.

Caiazza precisó que su propuesta buscó “transformar la imagen que se tiene en el barrio de ‘los matones’, que sean los que transforman el entorno, que se logre otra referencia barrial en vez del narco ganador”.

Confesó que no fue sencillo armar la cooperativa: “Conlleva una estructura burocrática y aún buscamos un ritmo de producción, que no es sencillo. Es importante que se sientan útiles con ellos mismos y su entorno, pero es difícil lograr que trabajen en equipo, con horarios y una mínima especialización, cuando su costumbre es vivir con la violencia naturalizada”.

La idea es que esta experiencia se replique en otras zonas de la ciudad, y por eso los coordinadores se encuentran documentando el proceso. La apuesta es multiplicar la experiencia, planteada como modo de hacer frente a la realidad de ajuste y precariedad. “Evidentemente la violencia, el capitalismo salvaje, el todos contra todos arrasan con la necesidad de encontrar vías de participación, construcciones de vida diferentes, y aunque el capitalismo diga lo contrario, nadie puede lograr nada en soledad”, analizó el capacitador.

Fabricio comenzó a investigar el mundo de las baldosas hidráulicas en 2010, abriendo campos de acción en la construcción del espacio público con su proyecto Anda. “Desde 2013, brindamos capacitaciones en Argentina y en España. El diseño de las baldosas lo prototipamos en Rosario, hicimos las maquetas y pruebas de funcionamiento, y como lo hicimos con creative commons, cualquiera puede buscarlo en la web y aplicarlo en cualquier parte del mundo”, aclaró.

En el camino fueron muchas organizaciones no gubernamentales, instituciones y ciudades las que buscaron aprender sobre las baldosas hidráulicas. Entre estas experiencias, se conformaron dos cooperativas: “El primer intento fue una integrada por mujeres víctimas de violencia de género en Santa Fe, pero no pudo prosperar, y Futuro Oeste es la segunda”.

Para consultar presupuestos de baldosas, la cooperativa Futuro Oeste funciona de lunes a viernes de 12 a 16 en bulevar Seguí 6620, y se puede llamar al 341-6766053.

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