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Hubo quórum mentiroso y el oficialismo tuvo que posponer la reforma previsional

El oficialismo debió retroceder y dar por caída la sesión en la que intentó aprobar la reforma previsional, ante la airada protesta de diputados opositores que cuestionaron la autenticidad del quórum declamado por el presidente de la Cámara Baja, Emilio Monzó. 

Cuando el diputado bonaerense aseguró que se había conseguido 130 legisladores para sesionar, fueron varios los que saltaron indignados porque consideraban que la cifra no era cierta. Y como contrapunto, en los exteriores del Congreso la Gendarmería reprimía a manifestantes.

Fue Elisa Carrió, en nombre del interbloque de Cambiemos, en minoría, quien tuvo que pedir el levantamiento de la sesión para evitar el escándalo que ya muchos opositores señalaban. Su argumento fue que que "no se puede sesionar en violencia, que no ha sido generado por el interbloque de Cambiemos. La violencia se opone a la Constitución y la paz", dijo Carrió.

Cuando la sesión ya había sido levantada, la diputada rosarina Lucila De Ponti afirmó: "La sesión se cayó porque no había quórum, no hubo 129 diputados. Los de la oposición estuvimos parados y los oficialismo sentados, hubo una irregularidad, el horario de la sesión ya estaba vencido. una serie de irregularidades. Este debate se tiene que dar en otros términos, convocando a los actores sociales involucrados para llegar a una propuesta de consenso real y posible, porque se trata de los haberes de 17 millones de personas en Argentina". 

Agustín Rossi agregó: "Esta es una mala ley. Hoy se comprobó que el quórum no lo habían conseguido de manera correcta, y cuando el presidente dijo que dejaba abierta la sesión había 128 diputados". 

Distintas bancadas de oposición reclaman que antes del debate parlamentario se consulte a los principales interesados, los jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. "Se generó un contexto inapropiado para lo que debería ser el tratamiento de esta ley. Hay que escuchar a los damnificados de esta ley. Por suerte, pudimos frenar la ley a partir de la decisión enérgica de la oposición", enfatizó Rossi. Por su parte, Victoria Donda, de Libres del Sur, reclamó el llamado a "una mesa de diálogo".

Ante el revuelo desplegado, el oficialismo había optado por dar la retirada, no sin antes una advertencia en boca de Carrió: "No lo vamos a debatir hoy, de acuerdo, pero lo vamos terminar haciendo y sacando la ley, si no es hoy será mañana, pero lo vamos a hacer. Y va a haber compensación para los jubilados, dejen de asustar a la gente", masculló la diputada con toda su bronca por el fracaso de la sesión. 

La explicación oficial sostiene que habían conseguido quórum pero que los legisladores del interbloque Argentina Federal, que responden a gobernadores peronistas, decidieron retirarse del recinto con lo cual Cambiemos se había quedado sin el piso necesario de 129 bancas para abrir la deliberación. En medio de los gritos de los opositores parados al lado de su banca, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrio, dijo que "lo peor que se puede hacer es sesionar en medio de este ambiente de violencia, y la violencia se opone a la Constitución". Y propuso levantar la sesión.

Previo a que el presidente del cuerpo, Emilio Monzó, anunciara que se había logrado reunir los 129 legisladores para sesionar, el titular del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, ya había pedido que "se levante la sesión porque se vence el plazo de media hora establecido en el reglamento". La sesión había sido convocada para las 14.

El pedido de Rossi fue rechazado en ese momento por Carrió, quien se dirigió a Rossi y le recordó "que con el kirchnerismo muchas veces esperamos más de una hora y media hasta que se reunió el quórum".

Carrió fue entonces interrumpida a los gritos por Victoria Donda, que apareció en muletas debido a que ayer sufrió golpes en los incidentes que hubo con fuerzas de seguridad en las inmediaciones del Congreso. Pero cuando parecía que la sesión iba a comenzar, los camporistas Horacio Pietragalla, Andrés Larroque y Máximo Kirchner se fueron encima de Monzó y le quisieron derribar el estrado, al tiempo que el recinto se transformaba en un griterío y en un escándalo, como no se vio en los últimos años en la Cámara.

Posteriormente, la presidenta del bloque del Frente Renovador, Graciela Camaño, planteó que no se podía sesionar "con un Congreso "militarizado y con la represión que hay en calle", y le pidió a Monzó que "no le dé vuelta al reglamento, que aquí no hubo quórum". Tras la propuesta de Carrió, Monzó levantó la sesión a las 15.09.

 

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