Empleo y discapacidad: “La gente cree que es imposible y sí se puede”

El aprendiz es uno de los pocos lugares del país que capacita en oficios a quienes tienen menos posibilidades. Jacqueline Liberati, su fundadora, dice que aunque todavía se presentan “más trabas que puertas abiertas”, lentamente se avanza en materia de inclusión y contra la discriminación

Cualquiera tiene derecho a un empleo digno y en Rosario existen quienes no se toman esta afirmación como una simple frase hecha. El centro de Formación Laboral para personas con discapacidad El aprendiz nació hace menos de tres años, con el fin de tapar un bache que existía entre quienes, por estar catalogados de otra manera, no consiguen insertarse en el mundo laboral. Su fundadora y directora, Jacqueline Liberati, habló con Rosarioplus.com en el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, y compartió una historia de esperanza e inclusión.

Ubicado en la zona norte de la ciudad (Darragueira 3257), El Aprendiz capacita en oficios como cerrajería y reparación de bicicletas, mientras que también ofrece un taller de radio en convenio con la UNR y una formación integrada en disciplinas como jardinería o carpintería, entre otras. Según contó su fundadora, todo nació para llenar “un bache a nivel provincial”. De hecho, por estos días existen muy pocos lugares que ayuden en la formación de personas con discapacidad mayores de 18 años.

“Es una cuestión social y cultural la de aceptar la diferencia y entender que todos tenemos derechos. Es muy difícil, son más las trabas que las aperturas, pero estamos contentos porque en este tiempo hemos conseguido algunas cosas”, narró Liberati, quien celebra, por ejemplo, que uno de sus egresados fue contratado por una cerrajería, o que varios de los estudiantes tienen trabajo el fin de semana reparando bicicletas en la Calle Recreativa.

Para la Licenciada en psicopedagogía encargada del centro de capacitación “se avanzó” contra la no discriminación. “Hace algunos años era impensado que las personas con discapacidad lleguen a terminar el secundario o la universidad”, señaló.

Sin embargo, entiende que todavía hay mucho camino por recorrer rumbo a una inclusión total y para ellos es necesario que se cumplan las leyes existentes “tanto en el ámbito público como el privado”.

Actualmente, en el sector público la Ley Nacional 22.431 establece la obligatoriedad de incluir el 4 por ciento de los cargos con personas con discapacidad, mientras que en el privado se marca que el empleador recibirá una deducción del 70 por ciento del impuesto a las ganancias o una exención del 50 por ciento de las contribuciones en caso de emplear a grupos laborales protegidos. En Santa Fe, en tanto, la legislación habla de una deducción especial de los ingresos brutos equivalente al 100 por ciento de las retribuciones correspondientes al personal con discapacidad en cada período fiscal. Pese a todo, la realidad indica que generalmente las empresas cierran las puertas a las personas con discapacidad.

En definitiva, Liberati opinó que “aunque hay muchos objetivos cumplidos hay que seguir abriendo puertas” y finalmente dejó un mensaje de esperanza para aquellos que todavía se sienten apartados y buscan la igualdad a través de un empleo: “La gente cree que es imposible, pero sí se puede”.

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