Luego del intento fallido de golpe de Estado, la policía turca detuvo a 112 generales y almirantes, lo que representa un tercio de los 356 máximos jerarcas de la cúpula de Fuerzas Militares. La dimensión de la oposición interna llevó al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a contemplar la pena de muerte a los que llama “traidores”.

Erdogan cree que su país puede salirse de su compromiso contra la pena de muerte adquirido como miembro del Consejo de Europa y en su relación con la Unión Europea (UE).

"¿Hay hoy pena de muerte en Estados Unidos? ¿En Rusia? ¿En China? ¿La hay en varias regiones del mundo? No existe en los países de la UE. Antes de nuestro gobierno, nosotros firmamos el compromiso de abolir la pena capital, pero las firmas pueden retirarse", dijo Erdogan en Estambul.

"Turquía es un Estado democrático de derecho. En los Estados democráticos de derecho no es posible permanecer ciego ante las demandas de la gente... Creo que el Parlamento tomará la decisión más correcta sobre este tema", comentó.

El jefe del Estado aludió así a las voces que surgieron tras el fallido golpe de Estado del pasado viernes a favor de reintroducir la pena de muerte, abolida en 2002. Erdogan aseguró que la población está pidiendo la ejecución de los "traidores" que intentaron derrocar al gobierno en funciones.

"Como persona...declaro mi decisión: lo apruebo", añadió tras preguntarse por qué había que mantener alimentados de por vida a los condenados a prisión.

En el Parlamento turco, el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP) y el opositor nacionalista Partido de Acción Nacional (MHP) están a favor de la pena capital, mientras que la principal formación de la oposición, el socialdemócrata CHP y el prokurdo HDP están en contra.

(EFE)