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El fetiche de Serjal entre todo el menú del Código Penal

En la imputación todas las pruebas se vinculan con un solo delito de origen que el fiscal regional habría intentado proteger: el juego clandestino.

“El interés en el juego clandestino de Serjal tenía que ver con sacarle plata a algunos de los 'reyes' del juego clandestino“, sostuvo el fiscal Matías Edery, quien forma parte de la Agencia de Criminalidad Organizada desde donde se acusa al ex fiscal regional de Rosario Patricio Serjal.

Luego de la audiencia donde el ex funcionario quedó detenido al ser acusado por pergeñar un plan para recaudar dinero de manera ilegal a cambio de protección judicial, el fiscal se detuvo en el "interés muy particular en el juego clandestino" que demostraba. "A punto tal que había centralizado todas las actuaciones en Rosario y le había sacado esas investigaciones a los fiscales de las otras jurisdicciones”.

Según relató, “una de las fiscales declaró que le pidieron que cajonee una causa contra Peiti lo que nos acredita el plan”. Leonardo Peiti es el empresario del juego que reveló como arrepentido las coimas que pagaba a Serjal y el fiscal Gustavo Ponce Asahad.

La causa referida es una balacera en la propiedad de Servando Bayo al 1100 junto a una pintada sugestiva que decía "Leo pagá", en clara alusión a Peiti. Serjal habría recomendado a una fiscal evitar llamar a declarar al empresario. Pero también “hubo al menos tres fiscales que recibieron indicaciones directas de Serjal en cuanto al rumbo de las investigaciones”.

De esta forma, se deduce que el ex fiscal buscaba controlar los expedientes y desviarlos para un sentido, servicio ilegal por el cual los acusan de cobrar unos 4.000 dólares mensuales.

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