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El deseo trunco de Marcos Guenchul: "Soñaba con pasar las fiestas con su hija"

El joven fue asesinado justo cuando parecía estar cerca de reencontrarse con la niña, con quien llevaba nueve meses separado. La causa que investiga su muerte tiene entre los imputados a la actual pareja de su ex

La investigación por el homicidio de Marcos Guenchul tiene desde la semana pasada a dos hombres imputados y al fiscal de la causa con sospechas puntuales sobre la ex pareja de la víctima, con quien el entrenador tenía una hija. La disputa judicial por el régimen de visitas que el joven había comenzado continúa por estos días. 

Romina Dascanio era la abogada de Guenchul en el juzgado de familia local y hoy representa a Marcela Ontiveros, la madre del entrenador. Ellas intentan cumplir con el sueño del personal trainer, quien pasó sus últimos meses con la angustia de no poder ver a su pequeña hija.

Mientras en la calle y en el Centro de Justicia Penal continúa el reclamo de justicia, la tarea de Dascanio empezó a dar frutos. La abogada consiguió una visita semanal de una hora en la oficina del equipo único de trabajo social, con una trabajadora social como mediación en los Tribunales “para mayor seguridad de Marcela y de la niña, a quien hay que proteger con la historia que hoy ya lleva”.

La niña acaba de tener un hermano fruto de la relación entre su madre y Caio Soso, el primer detenido por la muerte de Marcos. Ella no veía a su abuela (ni al resto de su familia paterna) desde hacía un año y medio. “Ese primer reencuentro, el pasado 22 de noviembre fue un momento muy fuerte, muy lindo. Al principio estaba tímida, por su edad seguramente no recordaba el vínculo que tenía con Marcela, pero al ratito jugaron y entraron en confianza”, contó Dascanio a Rosarioplus.com.  

Para la abogada, el régimen limitado “es suficiente por ahora, ya que no es viable que teniendo una madre, la niña quede con la familia del padre. Su seguridad hoy es su madre, y eso lo entienden todos. Desde que comenzamos con esta causa les aclaré ese panorama que hoy es el único posible”.

Dascnio prefiere ser prudente y no adelantarse a los tiempos judiciales, pero entiende que este régimen puede ser afectado por la causa penal por la muerte de Guenchul, ya que “en el momento de la imputación al segundo implicado, el propio fiscal Adrián Spelta adelantó que hay sospechas sobre un posible carácter de instigadora” para Priscila D., la madre de la niña en cuestión. Sin embargo, el propio encargado de la investigación explicó que por ahora no cuenta con elementos probatorios para imputarla.

“La familia de Marcos quedó conforme con las detenciones pero su sensación es que la causa respecto de Priscila está planchada, a pesar de que el único vínculo posible entre los detenidos y él era Priscila. Marcos me decía que no sabía ni el nombre de la pareja de Priscila. Sospechan del vínculo de un tío de Priscila sindicalista con el detenido Maximiliano P. quien trabajaba en ese sindicato. Pero tienen esperanza de que la niña en algún momento, más adelante cuando la mediadora disponga, pueda ver a su primito, y al resto de su familia”, reveló la abogada.

El último mensaje de Marcos

El 4 de noviembre de 2018 Marcos se encontraba con su hija en la plaza frente a la vivienda que la niña compartía con su madre. Entonces un llamado cambió todo el panorama: el joven se enteró de que  por orden judicial comenzaba a regir una prohibición de acercamiento. Lo que no imaginó era que ese sería su último momento juntos.

Guenchul "respetó y nunca violó bajo mi recomendación” la orden judicial, contó su abogada. Al joven no le quedó más opción que luchar por conseguir el régimen de visitas, algo que estaba cerca de obtener al momento de su muerte.

En tanto, Dascanio rememoró: “El 18 de julio pasado me llamó amargado que fue al encuentro de su hija con un juguete y no se la llevaron por tercera vez, no aguantaba más. Le pedí paciencia, que espere a que el 25 de julio al terminar la feria si no la llevaban, yo iba a hacer una presentación por desobediencia”. Dos días antes, el jueves 23, Marcos fue asesinado momentos después de terminar su jornada laboral en un gimnasio de la zona oeste. 

La abogada trajo a su memoria aquel último mensaje que Marcos le envió, cuando estaban ya cerca de lograr que funcione el régimen de visitas: “Me dijo que confiaba en mí, esperaba que el jueves siguiente pueda ver a su hija, me expresó que soñaba con pasar las fiestas con su hija".

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