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El cumpleaños que nunca pudo festejarse: la historia de Cinthia Albornoz

Entre las 13 víctimas fatales que dejó el siniestro vial del año pasado estaba una mujer, madre de dis hijos. El sueño de verlos crecer se esfumó la fatídica mañana del 24 de febrero

“Cinthia cumpliría 40 años mañana. El 24 de febrero de 2017 estábamos organizando la fiesta y al otro día todos los invitados tuvieron que asistir a su velorio”, contó con crudeza Alberto Tieppo, pareja de Cinthia Albornoz. La mujer con la que compartía su vida falleció en el choque frontal de dos colectivos de Monticas en ruta 33. Iba con destino a Rosario. Allí la esperaba su familia, Beto junto a sus hijos, Ramiro y Bianca, de apenas 11 y 13 años.

Tieppo es un comerciante reconocido en Casilda y la zona. Tiene un bar en el centro la ciudad capital del departamento Caseros que lleva el mismo nombre que otro ubicado en la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno. El día de la tragedia, ella dejó su auto estacionado en inmediaciones de la esquina de Hipólito Yrigoyen y Ovidio Lagos, y se subió al micro que partía hacia Rosario a las 10.30. “Era algo práctico, que hacíamos en forma recurrente. Yo estaba con los chicos en Rosario esperándola y luego volveríamos todos juntos”, detalló él. Pero nunca llegaron a encontrarse.

Beto admitió que jamás pensó que algo así podría ocurrirles, a pesar de que eran conscientes de que la empresa y el Estado jugaban con fuego. También recordó que él prefería sentarse en el medio de los colectivos, pero a ella le gustaba ir en los primeros asientos, lo que le permitió tejer una buena relación con muchos de los choferes de la empresa que luego fue obligada a dejar de funcionar. Por esa razón, olían que algo no andaba nada bien.

Para Tieppo, “lo de Monticas era una muerte anunciada”. Y no le caben dudas de que el gobierno provincial fue negligente al no verificar la seguridad en un negocio tan importante como el del transporte público. Incluso, apuntó fuertemente contra la figura del actual secretario de Transporte que tiene Santa Fe. “Pablo Jukic es un caradura. Dijo que hizo más de tres mil controles y los que nos subíamos sabíamos que los Monticas se paraban por la calle y se prendían fuego”, puntualizó.

El padre de Bianca y Ramiro reveló que hoy en día mira dos veces los colectivos antes de subirse y prefiere no hablar con las familias de las otras víctimas. “Es algo demasiado doloroso lo que nos une. Cada uno lleva el dolor como puede”, evaluó.

Actualmente, los nenes viven con el padre, a quien ayuda durante la semana la abuela materna. “Ver a tus hijos arrodillarse frente a la tumba de su madre pare llevarle flores es algo de lo más doloroso que puedas imaginar”, finalizó Tieppo.

La defensa

Los abogados Carlos Vedia y Roberto Casadei representan a algunas de las personas que se vieron involucradas directa o indirectamente en la tragedia de Monticas. El primero de los letrados confió en diálogo con  Casildaplus.com: “El principal tema es que se trata de un siniestro donde hay mezclados factores políticos. Y siempre que suceda eso, la causa es lenta. Nos hubiese gustado un poco más de celeridad”.

Más allá de la lentitud con la que avanza la causa, Vedia ve con buenos ojos las posibles imputaciones que se están tejiendo en los pasillos de la Fiscalía. De todos modos, entiende que Walter Jurado, hombre a cargo de la Unidad de Homicidios Culposos, debería haber propiciado más encuentros con quienes se vieron afectados.

El estudio de Vedia y Casadei lleva adelante la defensa de Alberto Tieppo, Jorge Racca, Andrea Giovanettone y Susana Ciribeni. Su próximo paso será intentar iniciar una acción legal contra el gobierno provincial por el estado de la ruta. “Si no hubiese existido un descalce y una diferencia de metros tan grande con el cordón asfáltico, probablemente la tragedia no hubiese sido de tal magnitud”, analizó Vedia.

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