El Arzobispado de Buenos Aires desaloja a una familia en Rioja al 600

Compraron la propiedad en cuotas, pero la dueña murió antes de cederle los papeles. Su testamento heredó a  una fundación dependiente del cardenal Mario Poli, titular de la diócesis que Jorge Bergoglio dejó al asumir como Papa. La Iglesia le hizo juicio a la familia y le ganó. En siete días tendrán que irse a la calle

Beatriz Venegas está en vilo porque sabe que puede perder su casa en pocos días. Desde hace siete años, la propiedad de Rioja 685 es objeto de un juicio de desalojo que inició la Fundación Obra Cardenal Ferrari, dependiente del Arzobispado de Buenos Aires, que reclama al inmueble como propio. La Justicia falló a favor de la entidad y el próximo 22 de noviembre debe ejecutarse el desahucio, según dispuso el juez en lo Civil y Comercial, Pedro Boasso. En esa vivienda, además de Beatriz y su esposo, viven uno de sus hijos, con su esposa y sus niños, de 6 y 9 años.

Pero Beatriz no quiere quedarse en la calle con su familia. Ella jura que compró la vivienda de buena fe hace casi 30 años, allá por 1990. Y hay sobrinos de la dueña original que así lo atestiguan pero que el juez no tuvo en cuenta como testigos.

Venegas y su marido alquilaban la casa a finales de los '80 cuando la dueña, una mujer soltera llamada María Inés Martoccia, que había hecho un voto de pobreza, les propuso una venta. Acordaron realizar 24 pagos de 600 dólares, que asegura haber cumplido a rajatabla hasta la cuota 23.

Beatriz Venegas, preocupadísima: su familia está a un tris de quedar en la calle.

Es que Martoccia murió, y allí comenzaron los problemas para Beatriz y su marido. La dueña había decidido no otorgarles el boleto de compraventa hasta que estuviera realizada la totalidad de los pagos. Ese documento, junto a todas las pertenencias de la mujer, desaparecieron de su departamento ni bien murió. Según Beatriz, “gente de la fundación se metió y lo vació”.

Sin esos papeles, la fundación Obra Cardenal Ferrari comenzó a reclamar a la casa como propia, porque en su testamento Martoccia les donó todas sus propiedades.

El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli. A él quiere llegar Beatriz
Venegas. "Él puede hacer desistir del reclamo", se ilusiona la mujer.

Beatriz sólo tiene un recibo de la escribana que firmó aquel boleto desaparecido y el testimonio de dos sobrinos de Martoccia, que aseguran dar fe de que la venta y los pagos efectivamente existieron. Pero el primer documento no sirve como prueba, y los dos testigos no fueron informados a tiempo y quedaron afuera del juicio.

Ahora, con la fecha límite impuesta, Beatriz se desespera por salvar la casa que con tanto esfuerzo compró y restauró. “No puedo quedarme en la calle”, insistió en diálogo con Rosarioplus.com. Comparte su vivienda con su marido, dos de sus hijos y dos nietos.

La propiedad de Rioja al 600, objeto de la disputa judicial. 

“Acá hay muchas manos negras”, dijo Beatriz. Para ella, detrás del reclamo de la fundación se esconden intereses de particulares que quieren hacer negocios inmobiliarios con la propiedad. “Hay gente que está muy encaprichada con mi casa”, agregó esta mujer que se gana la vida como empleada doméstica. Su esposo realiza trabajos rurales, su hijo es empleado de comercio pero en negro, y su nuera se emplea en servicios de limpieza.

Venegas le pidió al Arzobispado de Buenos Aires, al que pertenece la fundación, que intervenga, frene el desalojo y retire el reclamo sobre la propiedad. Beatriz acudió al Arzobispado de Rosario para que interceda, pero allí se declararon ajenos y estériles a esta situación. Y en el Arzobispado de Buenos Aires le dieron una respuesta similar. Ella quiso contarle su drama al cardenal Mario Aurelio Poli -sucesor en esa arquidiócesis del actual papa Francisco- pero no consiguió que la atendiera.

Mientras tanto, el tiempo corre en su contra, y en el de su familia.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo