sec-corbata

Coronda: una suboficial denunció que dos directores de la cárcel la violaron

La suboficial había pedido condiciones mínimas para cumplir su trabajo: agua, luz eléctrica, un baño. Como respuesta, sus superiores la violaron y amenazaron para que no los denuncie. Estos siguen trabajando. Ella está despedida. El escándalo llegó a Legislatura

Primer acto: una empleada del Servicio Penitenciario provincial, con 14 años de servicio, regresa a su puesto, luego de una licencia por stress postraumático relacionada con su trabajo en la Unidad Penitenciaria Nº 1, de Coronda. 

Segundo acto: le asignan un puesto de guardia en un sector alejado, sin baño, ni agua corriente ni energía eléctrica.

Tercer acto: luego de haber solicitado en vano algunas mejoras mínimas para cumplir su labor, la visitan el director y el subdirector de la cárcel -máximas autoridades de ese presidio dependiente del Ministerio de Seguridad provincial-, y la violan. Luego la amenazan de muerte a ella y a su familia para que no los denuncie.

Cuarto acto: la empleada contrae una infección urinaria debido a las condiciones en las que tuvo que trabajar en el lugar asignado. Sus autoridades omiten su aviso y no le envían médico a domicilio. En 24 horas le inician sumario administrativo y suspensión laboral por falta injustificada.

Quinto acto: el Servicio Penitenciario de Santa Fe dispone la cesantía de su empleada. La mujer, aún bajo tratamiento psicológico, queda sin empleo, sin obra social y sin haberes.

Sexto acto: la víctima denuncia a sus ex superiores: uno fue ascendido y está de vacaciones, el otro fue promovido a jefe de otra cárcel del Servicio Penitenciario, esta vez en Rosario.

No es el guión de un thriller, sino las últimas novedades que convirtieron la vida de una trabajadora del Estado provincial en un infierno. Por todo eso es que este miércoles su abogado la constituyó como querellante en Santa Fe, ante los fiscales de Delitos Complejos Mariela Jiménez y Ezequiel Hernández. Y solicitó la imputación contra E.S y P.M., oficiales jerárquicos del Servicio Penitenciario de Santa Fe (SPSF) por  los delitos de abuso sexual con acceso carnal, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y amenazas coactivas ocurridos en el Instituto Correccional Modelo "Dr César Tabares", la mayor cárcel de la provincia.

"Necesito curarme y seguir adelante, trabajar, pero que a mi familia no le pase nada de lo que amenazaron. Parte de mi vida está destruida. No puedo salir ni a la vereda", dijo la suboficial, de 39 años, en diálogo con Rosarioplus.com. Parte de la amenaza referida ya se cumplió: la semana pasada la cesantearon por decreto, y su esposo –también empleado penitenciario– fue trasladado a otro destino. 

La identidad de la denunciante queda en reserva. En esta nota se la llamará Florencia. La identidad de los denunciados no se publica hasta tanto no haya una imputación judicial firme. 

En primera persona

"Yo venía de una depresión y stress postraumático por el trabajo –relató Florencia–, y parte del tratamiento psiquiátrico era volver a trabajar. Cuando vi que había mala predisposición hacia mí, hice todo para que no tuviera ninguna sanción, si me mandaban a la punta de la torre yo iba. Un día me mandaron a un sector que todavía no estaba terminado, y fui. Estuve mucho tiempo sin luz, sin agua, sin baño. Reclamé que por mi medicación tenía que cumplir los horarios y pedí que hicieran la conexión de agua y terminar el baño. Nunca hicieron nada, aguanté como pude. Eran compañeros míos los que después tomaron la Dirección, entonces otra vez manifesté mi reclamo por razones de salud. Me respondieron que hiciera mis necesidades en una botella. Entonces dije 'no molesto más, porque mi prioridad era mi trabajo. Después me pusieron un foco y un enchufe, así pude traer una estufa de mi casa al trabajo porque el frío era tremendo. Arriba tenía chapa nomás, y en la oscuridad absoluta. Pedí que pusieran teléfono por seguridad, porque si hubiera una fuga yo no tenía cómo avisar", describió la agente penitenciaria sobre aquella situación laboral, previa al peor día de su vida.

"Un día vinieron de recorrida, los vi pasar por la ventana. Me pareció raro que no lo hicieran con una empleada mujer, como corresponde por reglamento, pero intenté tranquilizarme y pensé que eran mis compañeros, aunque también mis superiores. La puerta no tenía cerradura. La abrieron de un empujón, sin llamar. Como eran mis superiores, me puse de pie. Ellos empezaron a hablar y M. me preguntó si esa estufa era mía. Y ahí me tiró del cuello de la campera, la bajó hasta los brazos y me paralizó. El otro vino de adelante y me arrancó el botón del pantalón, y me rompió el cierre. Y ahí me hicieron... lo que le conté a mi abogado. Yo intentaba gritar pero no me salía la voz. Forcejeé para tirarme al piso. No tuve escapatoria, me agarraron del cuello, las piernas. Me dejaron ahí tirada. M. me pateó la espalda, los tobillos y se fueron riendo. Me acomodé la ropa, escuché que estaban afuera. Salí y les dije que me mandaran un relevo porque iba a denunciarlos. M. me dijo que si denunciaba lo que me había pasado me iban a hacer desaparecer a mí y a mi familia. No te olvides que tu marido trabaja en la cocina, con presos y cuchillos`', me dijeron. Me quedé ahí. No podía creer lo que me habían hecho. Tuve que seguir adelante, porque tenía que seguir trabajando. Estaba sangrando".

Cuando Florencia pudo sobreponerse al shock de la violación sufrida, buscó contención en otra mujer, la secretaria del penal. Pero esta le respondió: "Acá las cosas son así". 

Despedida

La suboficial siguió en funciones, como pudo. La falta de sanitarios en su puesto de guardia propició que contrajera una infección urinaria. El 16 de agosto avisó que faltaría a trabajar por esa razón. "En el libro de guardia hubo constancia de su llamado, pero no se lo tomaron. Y en 24 horas le abrieron un sumario administrativo y aplicaron suspensión preventiva", reveló el abogado Mazzeo.

Mariela Jiménez, una de las fiscales que recibió la denuncia.

"Cuando la citaron a la audiencia no le permitieron un abogado que la asesore ni le exhibieron ninguna prueba para proceder con lo que finalmente ocurrió: la Dirección General pidió la cesantía y la semana pasada el gobernador firmó el decreto de cesantía", concluyó.

Mazzeo interpuso una acción de amparo para reclamar la reincorporación laboral de Florencia y la restitución de sus haberes. "Siempre con la precaución de evaluar qué funciones, ya que el daño psicológico infligido es tal que no puede ni ver un uniforme sin estremecerse.

E.S. fue ascendido a jefe de Cuerpos del SPSF, y P.M. pasó de subdirector en Coronda a director de la UP nº 6, la ex Alcaidía de Jefatura en Rosario. 

Sumario abierto

El Ministerio de Seguridad abrió este miércoles un sumario administrativo, al recibir la denuncia penal en su Dirección de Asuntos Penitenciarios. "La denuncia entró por mesa de entrada. Fiscalía no la envió, porque todavía no contestó (la averiguación ministerial). Está actuando la Secretaría de Control de Fuerzas de Seguridad", aclaró un vocero consultado por  Rosarioplus.com

Eco legislativo

La denuncia penal quedó radicada ya en la fiscalía santafesina. Florencia, su abogado y la Red de Mujeres Policías de Santa Fe fueron recibidas este miércoles por la comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados de la provincia. El relato de la víctima indignó a las legisladoras. Alicia Gutiérrez (partido SI, Frente Progresista) anticipó que promoverá esta semana un pronunciamiento oficial del Poder Legislativo contra los responsables directos y los responsables políticos.

"No se puede creer que haya pasado algo así en un ámbito de trabajo del Estado provincial, máxime con el cargo de ambos funcionarios -reflexionó el abogado–. Creo que hay bastante de sensación de impunidad en esto. A esta empleada la pusieron en disponibilidad por una supuesta falta sin aviso, entonces ¿qué tendrían que hacerle a dos directores con semejante imputación?".

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo