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¿Cómo habría sido el mundo sin sus grandes protestas sociales?

El gobierno nacional confeccionó un reglamento para que las fuerzas de seguridad del Estado utilicen ante manifestaciones públicas, en el cual la circulación asoma como más importante que la integridad de las personas y el derecho a la protesta. Las conquistas de la humanidad se explican, en parte, por las masivas movilizaciones en los espacios públicos

Se trata de un simple pasatiempo. De pensar y proyectar sobre una hipótesis contrafáctica, es decir, hechos que acontecieron pero que, seguramente, no habrían ocurrido ante cambio de variables y condiciones. Lo que se plantea a continuación, entonces, no tiene rigurosidad científica alguna. No hay indicios o elementos que puedan confirmar o refutar las ideas vertidas en este texto. ¿De qué se trata el juego? De pensar qué hubiese sido del mundo sin sus grandes protestas sociales, un método que el gobierno nacional quiere limitar con un protocolo de acción para que utilicen las fuerzas de seguridad.

Empecemos por el siglo XVIII. Situémonos en diciembre de 1773, en Boston, Massachusetts. Miles de colonos americanos se congregaron en las inmediaciones del puerto para lanzar al mar todo un cargamento de té. Fue un acto de protesta contra Gran Bretaña, que había decidido grabar la importación de distintos productos, incluido el té, para beneficiar a sus compañías. Muchos historiadores han considerado esta protesta  como un precedente fundamental de la independencia de los Estados Unidos.

Saltemos ahora a octubre de 1789, seis semanas después de la Toma de la Bastilla, el punto inicial de la Revolución Francesa. Ante la escasez de pan y la falta de monedas para compra comida, las mujeres parisinas se unieron a quienes exigían reformas políticas liberales y una monarquía constitucional. Una multitud partió con destino al palacio real de Versalles para exigirle al rey Luis XVI a que cambiase su residencia y que dejase de intervenir y bloquear el trabajo de la Asamblea Nacional. Al día siguiente, el rey cedió ante la exigencia de las mujeres. Abandonó Versalles y fijó residencia en París junto a su familia.

El 1° de mayo de 1886 los obreros marcharon por sus derechos

El siglo XIX también conoció de marchas, protestas y movilizaciones tras la Revolución Industrial, que provocó la aparición de una clase social nueva, el obrerismo industrial o proletariado, con problemas y reclamos comunes ante los abusos de quienes tenían los medios de producción. El 1º de mayo --fecha célebre para los trabajadores de todo el mundo-- de 1886 los obreros paralizaron los centros de trabajo de casi todas las ciudades de Estados Unidos para reivindicar la jornada laboral de 8 horas de trabajo (trabajaban entre 12 y 14 horas).

La huelga paralizó cerca de 12.000 fábricas en todo los EEUU. En Detroit, 11.000 trabajadores marcharon en un desfile de ocho horas. En Nueva York, una marcha con antorchas de 25.000 obreros pasó como torrente de Broadway a Union Square. En Louisville, Kentucky, más de 6000 trabajadores, negros y blancos, marcharon por el Parque Nacional violando deliberadamente la orden que prohibía la entrada de gente de color. Y en Chicago, el epicentro de la huelga, los obreros paralizaron la ciudad. Días más tarde, la policía acribilló a muchos trabajadores en otra masiva congregación.  

El siglo XX latió al ritmo de las protestas sociales. Los ejemplos sobran. Los derechos civiles de las mujeres y de las personas de color se conquistaron en las calles.  Ya durante las últimas décadas del siglo XIX, algunas activistas norteamericanas habían comenzado a organizarse para reclamar el derecho de las mujeres a votar.

Las mujeres norteamericanas lucharon por su derecho al voto

Desde el 10 de Enero de 1917, las sufragistas decidieron concentrarse diariamente frente a la Casa Blanca. Sus protestas no tuvieron apenas repercusión durante los primeros meses, pero el 20 de Junio de 1917 estalló el escándalo. Durante la visita de una delegación rusa a la Casa Blanca, las sufragistas exhibieron una pancarta que decía: “Nosotras, las mujeres de EEUU podemos afirmar que EEUU no es una democracia. A los 20 millones de mujeres que vivimos aquí se nos niega el derecho al voto”.

El presidente Wilson, que hasta entonces se había opuesto al sufragio femenino, cambió su postura en 1918. Al año siguiente el Congreso aprobó la Enmienda 19 a la Constitución, que prohibe la discriminación de voto por razón de sexo.

Lu lucha comandada por Martin Luther King tuvo su momento culmine en agosto de 1963 con la marcha sobre Washington en reclamo de “trabajo y libertad”, en donde pronunció su famoso discurso “I have a dream”, símbolo de una conciencia colectiva que torció el rumbo político y social de Estados Unidos.

Mahatma Gandhi marchó a lo largo de 390 km contra el colonialismo

El 12 de marzo de 1930, en India, Mahatma Gandhi comenzó una caminata de 390 kilómetros para protestar contra el Imperio Británico. Londres había instaurado un impuesto sobre la producción y la venta de sal en la India. Durante los 23 días de caminata, Gandhi pronunció multitudinarios mítines en la vía pública donde utilizaba este impuesto  como ejemplo de la injusticia colonial. Miles de jóvenes se unieron a la protesta. La marcha convirtió a Ghandi en una referencia política mundial y desencadenó la primera ola de desobediencia civil masiva contra el poder británico.

En América Latina también hay ejemplos de sobra en materia de protestas sociales. En la década de los años 70, los obreros industriales de Brasil realizaron una serie de huelgas para reclamar aumentos salariales. Fue la primera vez que los trabajadores se organizaron a gran escala en el país para desafiar al gobierno militar.

Los sindicatos afirmaban que el régimen había manipulado a la baja las cifras de inflación y demandaban una actualización de los sueldos. En 1979, más de 170.000 obreros metalúrgicos paralizaron el corazón industrial de Brasil, Sao Paulo, con enfrentamientos entre las fuerzas armadas y los manifestantes. El gobierno militar finalmente aceptó ajustar los salarios cada semestre.

El 16 de Junio de 1976, los estudiantes del barrio negro de Soweto  (en Sudáfrica) salieron a la calle cuando el gobierno sudafricano instauró una ley que obligaba a que la mitad de la enseñanza se realizase en lengua afrikáans. Esta protesta significó el comienzo de la lucha organizada contra el Apartheid, aglutinada en torno al Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela. En recuerdo de los hechos en Soweto, cada el 16 de Junio se celebra en Sudáfrica el Día de la Juventud.

La marcha de los estudiantes de Soweto, en la Sudáfrica del Apartheid

Cuatro años más tarde, en Gdansk, Polonia, una huelga de más de 17 mil trabajadores en los astilleros forzó al gobierno comunista de Polonia a legalizar Solidarnosc, el primer sindicato independiente. Pocos meses después, la organización contaba con más de 10 millones de miembros y jugaría un papel fundamental en las primeras elecciones polacas.

La lista es interminable. En el siglo XXI aparecen, por ejemplo, las manifestaciones del mundo árabe  (Primavera Árabe) , en clamor de la democracia y los derechos sociales organizada por la población árabe. En España, los “indignados” ganaron las calles de Madrid para pedir cambios drásticos en el rumbo económico del país. Y en Chile, miles de estudiantes se rebelaron contra el sistema privado de la educación universitaria.

La historia, al cabo, da cuenta que las protestas en los espacios públicos transformaron para siempre la vida de millones de ciudadanos en todo el mundo. Todas estas marchas y manifestaciones duraron más de cinco minutos.   

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