Cómo detectar si tu hijo es víctima de bullying

Esta semana se conmemoró el Día Mundial Contra el Acoso Escolar y se publicó un informe que reveló a Santa Fe como la tercera provincia del país con mayor cantidad de casos graves de bullying denunciados. Más allá de los datos duros, lo importante es detectar cuándo una simple broma pasa a convertirse en un problema para los chicos.

El docente y titular de la ONG “Si nos reímos, nos reímos todos”, Arístides Álvarez, primero relativizó la calidad del ranking publicado, ya que -explicó- responde a una lógica demográfica donde los tres distritos más poblados encabezan el ranking, y no se habla en términos porcentuales. Luego advirtió: “Los chicos que padecen esto dan señales: cambios de actitud, pocas ganas de ir al colegio, cambian los hábitos de alimentación, se encierran, no salen del cuarto, bajan el rendimiento escolar, está pendientes de internet por si los hostigan, visibilidad moretones, o hasta autoflagelarse”, enumeró en tren de señalar indicios de que un niño o adolescente es víctima de bullying.

Arístides Álvarez.

Una vez detectado esto, lo primero que los padres o tutores de la víctima deben hacer es hablar con ella pero no victimizarla. “Tampoco se debe reaccionar en forma violenta. Si en la escuela no se encuentra respuesta, hay que acudir al Ministerio de Educación, al Instituto Municipal de la Mujer,  la Dirección Provincial de la Niñez, que todos trabajan bien. Judicializar o involucrar a la policía es el último paso, salvo que haya riesgo de vida de por medio”, explicó en Sí 98.9.

Según Álvarez, hay que entender que no todos los casos configuran bullying. Una habitual "cargada" o broma entre compañeros no es lo mismo que esa hostilización, caracterizada por ser sostenida en el tiempo y siempre contra la misma persona como víctima. “Cuando hay cargadas de un compañero de Newell’s a uno de Central, o al revés, no es bullying. Lo es cuando es permanente, cuando se lo discrimina, o se lo deja fuera de los cumpleaños, fuera de los grupos de WhatsApp, se  lo hostiga psicológica y físicamente. Eso es”, describió.

También el docente comparó estas prácticas en el pasado y en la actualidad, y concluyó en que el factor tecnológico, las redes sociales puntualmente, han complicado als cosas. “El acoso escolar siempre existió. Siempre se tomó de punto a alguien en el curso ya sea por su forma de hablar, aspecto físico, condición social, o porque estudiaba mucho, por distintas razones. Pero siempre terminaba en el aula. Ahora con las redes todo se potencia a todo horario. Se hace intenso y cruel, basado sobre todo en el anonimato de las redes”, dijo.

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