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Bares culturales: el mapa de los espacios que la ciudad perdió

Este lunes Rosarioplus.com reveló que en la esquina de Mendoza y Corrientes, donde funcionó el emblemático bar El Olimpo, próximamente se abrirá una sede del gremio de Luz y Fuerza de Rosario, sellando de manera definitiva la suerte del inmueble que supo albergar noches de música y diversas actividades culturales.

Lo que pasa en esa ochava del centro rosarino no es un hecho aislado: en los últimos años se fue engrosando la lista de bares y centros culturales que, por factores diversos, se vieron obligados a cerrar sus puertas. Un contexto económico cada vez más desfavorable, con aumentos de los alquileres y las tarifas de los servicios, la falta de una figura que tipifique a los bares culturales como un rubro en la normativa municipal y las denuncias de vecinos jaquearon a al menos una decena de espacios.

Además de El Olimpo, a pocas cuadras de allí otro espacio cultural con una larga trayectoria bajó la persiana: La Chamuyera, cuyos dueños explicaron que les resultaba imposible enfrentar los gastos de las remodelaciones que el municipio exigía. En Sarmiento y Zeballos, a fines de 2014 los responsables del espacio cultural Bienvenida Cassandra, cerraron sus puertas y le apuntaron a la Municipalidad por las fuertes multas que le imponían y que les implicaban erogaciones de dinero difíciles de afrontar.

Lejos del centro, en Mendoza y Carriego, el centro cultural Habitando Sensaciones, dejó de funcionar en junio de 2016. Sus dueños indicaron en aquel momento que ya no podían afrontar el pago del alquiler. “Urgencias económicas producto de un contexto general desfavorable” y “la desatención absoluta desde hace años del Ejecutivo Municipal hacia la problemática de los Centros Culturales” llevaron a los responsables del centro cultural El Espiral, de Ituzaingo y España, a cerrar sus puertas a fines de este año.

Al igual que el caso del bar El Olimpo, para los responsables de la Asociación Civil Tocolobombo las repetidas denuncias de un vecino le hicieron imposible conservar su sede, que se encontraba en Avenida Francia al 100. Distinto fue el caso de ClubdeFun, un bar cultural que a fines de 2016 cerró sus puertas por pura decisión de sus dueños que hablaron de “ciclo cumplido”. En ese lugar, hoy funciona otro bar. También Nómade, de Lagos y Brown, cayó en desgracia hace pocas semanas, cuando sus dueños comunicaron su cierre definitivo, tras haber enfrentado una clausura por denuncias de vecinos.

Un caso aparte fue el del Café de La Flor, el bar cultural de Mendoza y Laprida fue clausurado en octubre de 2015 luego de que el bajista de la banda Raras Bestias, Adrián Rodríguez, muriera electrocutado en medio de un recital, a causa de una irregular instalación eléctrica. 

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