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Asumió Piñera en Chile con una promesa difícil de cumplir

Piñera recibió el mando de manos de Bachelet (Télam)

Retomar el crecimiento económico e impulsar las inversiones en Chile fueron dos de las principales promesas de campaña de Sebastián Piñera, quien asumió este domingo su segundo mandato presidencial en un país con una alta dependencia de los precios internacionales de las materias primas.

Chile experimentó en los últimos cuatro años un crecimiento promedio del 2% anual, arrastrado principalmente por la caída del precio del cobre, del que el país es el principal productor mundial.

Durante su campaña electoral Piñera prometió acelerar y potenciar la recuperación económica de Chile, que en enero de este año obtuvo un crecimiento de 3,9% -su mejor registro para ese mes en cinco años- según el Índice Mensual de Actividad Económica del país.

No obstante, para el sociólogo e investigador chileno Tomás Undurraga "Chile depende de los precios internacionales de las materias primas, una variable que escapa a las políticas que pueden implementar gobiernos en cuatro años".

"El escenario de lo que es posible o no hacer para que la economía crezca no cambia mucho, salvo por el hecho de que en ciertos grupos empresariales se vincula la inversión local al color político de la coalición gobernante", agregó Undurraga, profesor asociado en el Departamento de Sociología de la Universidad Alberto Hurtado y miembro de honor del Departamento de Estudios en Ciencia y Tecnología de la Universidad de Londres.

Para el experto, al obstáculo de los precios internacionales se le suman dos aspectos puntuales. "Primero, crecer al 4%, como prometían los políticos y esperaban los empresarios hasta hace poco, es cada vez más difícil en Chile", remarcó el especialista, debido a que "hay un cambio en las expectativas sobre el propio crecimiento a las cuales el sector privado debe ajustarse".

En segundo lugar, Undurraga aseguró que "la deuda pública ha crecido sistemáticamente con los precios del cobre relativamente bajos durante el gobierno de Bachelet".

"Si bien el Estado de Chile tiene divisas invertidas en el exterior que podrían pagar esa deuda, hacerlo aumenta el temor inflacionario", señaló Undurraga.

El sociólogo, autor de "Divergencias: trayectorias del neoliberalismo en Argentina y Chile" dijo además, que "existe cada vez mayor consciencia en la población de que el crecimiento del país -las cifras macro- no significa necesariamente mejora en la calidad de vida de los chilenos".

"Crecimiento económico es mayor riqueza para las grandes empresas, y mayor empleo, pero no mejores condiciones laborales, no mejores sueldos ni mejor convivencia social", destacó el especialista y explicó que por ese motivo "los chilenos están pidiendo más derechos sociales, gratuidad en educación, mayor cobertura del Estado en salud, mejores pensiones".

Según el sociólogo especializado en temas de economía, el principal problema de Chile, la desigualdad y extrema concentración del ingreso en la cúspide de la pirámide social, lejos de resolverse con la segunda presidencia de Piñera, se profundizará.

Si bien la desigualdad de ingresos, medida a través del coeficiente de Gini, bajó levemente en los últimos años -del 53% en 2003 al 48% en 2015-, las desigualdades estructurales se mantienen estancadas en un país donde "el 1% más rico es dueño del 30% de la riqueza".

En este aspecto, Undurraga sostuvo que "Piñera espera reducir el papel del Estado y hacerlo más eficiente, lo que se traduce en implementación de políticas de austeridad que entreguen un papel aún mayor a los privados en la economía, y defender el modelo económico privatizador en Chile.

Sin embargo, el experto adelantó que una de las dificultades para el presidente chileno estará ligada a asegurar su gobernabilidad.

"Si bien Piñera es popular en un sector de la población -aquellos que valoran más las iniciativas privadas, que defienden una agenda de la seguridad y una figura de autoridad técnica- al mismo tiempo genera muchas resistencias en la población".

"El gobierno de Piñera tendrá mucha movilización social", destacó Undurraga, quien adjudicó estos potenciales conflictos al intento de recortar la gratuidad educativa y los programas estatales.

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