Ajuste y déficit ahogan a la UNR

Las cuentas de la Universidad Nacional de Rosario están al rojo vivo de la mano del ajuste que le impuso el cambio de gobierno. Según las fuentes consultadas, llegará al 31 de diciembre haciendo malabares con las finanzas para sostener sueldos y mínimos gastos de funcionamiento, mientras la inversión y las construcciones están paralizadas. Ninguna autoridad de la UNR accedió a dar información precisa sobre el déficit con el que cerrará 2016, pero distintas fuentes lo ubicaron bastante más arriba de los 120 millones de pesos, es decir entre el 10 y el 15% del total de los recursos.

Al 30 de septiembre pasado (último dato publicado) la UNR ya había consumido el 88% del presupuesto para todo el año. Sólo la había superado la Universidad Nacional Scalabrini Ortiz, que para esa fecha había ejecutado el ciento por ciento. Casi a la par de la UNR está la Universidad de Tucumán con el 87%. No es casualidad: Tucumán, La Plata y Rosario, en ese orden, son las tres casas en peor situación financiera.

La Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario.
La Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario.

En lo formal, todo igual

Después de un año en el que mucho se habló sobre el ajuste presupuestario en la educación superior, Rosarioplus.com quiso corroborar si existió y, en ese caso, cuál fue la magnitud.

Como idea general se puede concluir que el presupuesto 2016 de la UNR es, con 2658 millones, alrededor de 30% superior al de 2015 (2007 millones). En lo formal, ese porcentaje debería compensar inflación si se tiene en cuenta que el índice de precios de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que funcionó buena parte del año como referencia nacional, ya sumó 28,8% en los primeros diez meses del año; y el Ipec de Santa Fe 26,6 de enero a septiembre.

Pero la realidad fue otra, según el seguimiento de gastos ejecutados que hizo el economista y docente universitario Sergio Arelovich. Mientras en 2015 la masa salarial representaba el 92% de los recursos, este año es el 96,3%.

“No es que los salarios ganaron peso porque crecieron, sino porque no mandan dinero para otras cosas que no sean sueldos”, afirma Arelovich, respaldado por los giros desde el 1 de enero al 4 de noviembre pasado: “En 2015 se recibieron partidas para gastos de funcionamiento por 136,6 millones de pesos, esto es un promedio mensual de 11,4 millones. En los primeros ocho meses de 2016, la partida sufrió un severo recorte porque el promedio es 6,78 millones”.

En mayo pasado, en medio del tarifazo de gas y luz, el presidente Macri habilitó una partida extra de 500 millones (1%) para las 55 universidades del país, que a Rosario el auxilio le reportó entre 25 y 30 millones. Lo único que permitiría a la UNR sacar la cabeza de abajo del agua sería una ampliación del presupuesto vía reasignación de partidas nacionales, sobre lo que no hay señal alguna. De lo contrario es imposible poner al día los pagos diferidos y el segundo aguinaldo (la otra opción es pagarlo en enero y asignarlo al ejercicio siguiente).

Hasta ahí lo referido al presupuesto formal. Para saber entonces si hubo o no ajuste hay que poner el ojo en los recursos que llegaban por afuera. Y ahí sí que hubo un ajuste drástico.

Tijera feroz

En 2016 se cortaron de plano los programas especiales (voluntariado, ciencia y tecnología, infraestructura, capacitación, entre muchos otros) que representaban entre 15 y 20% más del presupuesto formal de la UNR.

En números concretos, la cifra varía de acuerdo a quién se consulte, pero según los años osciló entre 300 y 500 millones extra. Con eso se financiaba compra de equipamiento para investigación, capacitación docente en el país y el exterior e infraestructura, entre otras muchas variantes.  

Es aquí donde hubo cirugía mayor: esos fondos desaparecieron, no llegó nada. Quedó una larga lista de edificaciones a medio camino, incluso con certificados de obra impagos.

El comedor de Suipacha y Santa Fe, a medio construir.

Con el kirchnerismo esos recursos llegaban vía Ministerio de Planificación Federal. El nuevo gobierno también desdobló: dejó el presupuesto formal en manos de Educación y el resto se negocia en Interior y Obras Públicas, a cargo de Rogelio Frigerio.

Para una universidad que arrastra problemas desde hace años, el recorte de estos fondos la mandó a terapia intensiva. Fundamentalmente ya no tiene esa masa de dinero para ir tapando agujeros. Arelovich afirma que como la reasignación de mayo que hizo Macri no solucionó el problema, Rectorado echó mano a la obra social para financiarse, vía suspensión de pagos de contribución patronal.

Balotaje fatal

El ajuste hubiera sido sensiblemente menos traumático de haber prosperado el convenio que en 2015 negociaron las anteriores autoridades universitarias con el gobierno kirchnerista, por el cual Nación reconocía un importante masa de cargos no docentes, que la UNR asumió con recursos propios casi una década atrás. Hoy es el componente de mayor peso en el déficit de la UNR: unos 80 millones al año. También hay cargos docentes en esa situación pero más acotado. La firma que faltaba para sacar el acuerdo se demoró, llegó el balotaje entre Macri y Scioli y el resto es historia conocida. El nuevo ministro de Educación desconoció las negociaciones hechas por la administración anterior.

El Bonus Track

La perspectiva para 2017 no es mejor. El Presupuesto nacional tuvo dos variables de negociación en el Congreso. La primera, más tradicional, fue la obra pública; la segunda las universidades. Con respecto a esto último, en Diputados aparecieron 1.000 millones por encima del presupuesto que definió la Secretaría de Políticas Universitarias. Fue la prenda de cambio en la negociación, y favoreció a 22 universidades y dejó afuera del reparto a las 23 restantes.

La polémica no quedó ahí. A su vez, entre las beneficiadas, la Universidad de San Martín se llevó 140 millones, muy por encima del resto. En cifras redondas: Córdoba 100 millones, Rosario 45 y la del Litoral 30. Y eso que el titular de la SPU, Albor Cantard (UCR) es ex rector de la UNL; el presidente de la comisión de Presupuesto, Luciano Laspina (PRO), es egresado de la UNR; y el diputado Eduardo Seminara (FpV) viene de ser vicerrector.

Laspina, egresado de la UNR, preside la comisión de presupuesto.

Lo de la Usam tiene como única explicación el toma y daca de la política. De San Martín es Graciela Camaño, una de las principales espadas del Frente Renovador en la Cámara de Diputados. Se asegura que esa cifra fue la condición para que el massismo votase el presupuesto 2017, a pesar de ser una universidad menor con relación a cualquier parámetro que se compare.

Con el fin de año encima, la conclusión es que la UNR no logró sacar provecho después de tenderle la alfombra roja al presidente Macri en la Facultad de Derecho para inaugurar el año académico.

El presidente durante su paso por la facultad de Derecho de la UNR.

 

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