Aceite de cannabis legal: relato de una mamá que vio renacer a su hija

Un grupo de ocho mujeres presentó recursos de amparo en los Tribunales Federales y provinciales para poder plantar marihuana y hacer aceite de cannabis sin sufrir persecución penal. En esta nota, una de las historias

Cuando tenía 19 años, Natalia se manejaba sola en la calle, iba a la escuela, a natación, andaba en bicicleta. Pero a esa edad empezó a convulsionar y su vida cambió. A los 25 años se sometió a estudios que finalmente confirmaron un diagnóstico: encefalopatía crónica progresiva. Tras las caídas recurrentes, la situación se complejizó y ya no pudo levantarse. Pero Natalia logró volver a hablar y reír. Su calidad de vida, asegura su familia, mejoró gracias al cannabis medicinal.

Su madre, Susana, fue una de las ocho madres que presentaron recursos de amparo en los Tribunales Federales y provinciales para poder plantar marihuana y hacer su propio aceite de cannabis sin ser perseguidas.

En el texto, les narró a los jueces cómo el aceite cambió sus vidas y confesó también la incomodidad de estar a veces fuera de la ley.

La mujer contó que una amiga le comentó sobre las propiedades del aceite de cannabis. “Le dije que me lo traiga porque no podía ver a mi hija todo el día sentada en una silla, babeándose, a veces lúcida y a veces no, a raíz de los medicamentos”, confió.

Susana consiguió un frasco de aceite producido por un bioquímico y comenzó a ofrecerlo a su hija, en quien vio mejoras. Pero se manejaba "a ojo" con las dosis. Luego logró dar con la Asociación de Usuarios y Profesionales para el Abordaje del Cannabis, quienes le sirvieron como guía.

Pero conseguir el aceite era difícil. Es que la ley provincial sólo autoriza el uso para la epilepsia refractaria. “El segundo frasco fue más complicado porque el bioquímico no había conseguido los capullos para fabricar y tenía un número de teléfono, me contacté con no sé quién, fue todo muy feo, nos encontramos en una plaza”, escribió en el amparo presentado.

“Ahora (mi hija) mejoró mucho, está lúcida, habla, mira televisión, no se anima a caminar sola todavía pero tiene fuerza y se levanta con ayuda, come mejor, descansa", describió la mujer en el texro. "Ella disfruta todo lo que antes no podía hacer porque estaba ausente. Se ríe, antes no se reía, cambió totalmente. Este adelanto es maravilloso, es una bendición, estamos felices”, concluyó.

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