Chris Hughes, uno de los cofundadores de Facebook, quiere que el Gobierno estadounidense rompa el "monopolio" de la compañía que lidera Mark Zuckerberg para terminar con su enorme influencia y proteger los derechos de los ciudadanos.

En un largo artículo de opinión, Hughes alerta del inmenso poder de Zuckerberg y de la falta de control sobre él y sus acciones al frente de la red social.

"La influencia de Mark es asombrosa, mucho más allá de la de cualquier otra persona en el sector privado o en el Gobierno. Controla tres plataformas de comunicación clave -Facebook, Instagram y WhatsApp- que miles de millones de personas usan a diario", dice la nota publicada este jueves por The New York Times.

Según Hughes, Zuckerberg tiene poder total dentro de su empresa y un dominio prácticamente absoluto sobre el sector de las redes sociales, lo que le permite fijar las reglas sobre privacidad, decidir qué contenidos son aceptables o acabar con cualquier competidor adquiriéndolo, bloqueándolo o copiando su modelo.

"El Gobierno de Estados Unidos tiene que hacer dos cosas: romper el monopolio de Facebook y regular la compañía para que sea más responsable ante los estadounidenses", subraya el empresario.

Hughes propone usar las leyes antimonopolio para romper Facebook en varias compañías independientes, empezando por separar Instagram y WhatsApp, cuyas adquisiciones por parte de Zuckerberg nunca deberían haberse permitido, según defiende.

"Si no actuamos, el monopolio de Facebook solo se afianzará aún más. Con gran parte de las comunicaciones personales del mundo en su mano, puede extraer esa información para patrones y tendencias, dándole ventaja sobre competidores durante décadas", insiste.

Entre otras cuestiones, Hughes muestra su preocupación por el "control unilateral" que ahora mismo Zuckerberg tiene sobre el discurso público y los contenidos. "No hay precedente de su capacidad de controlar organizar e incluso censurar las conversaciones de dos mil millones de personas", recuerda.

Hughes defiende a Zuckerberg como persona, pero cree que su obsesión por dominar el mercado con Facebook lo llevó a cometer errores y le dio un poder casi ilimitado que resulta peligroso. "Mark es una persona buena y amable. Pero me enoja que su hincapié en el crecimiento le llevase a sacrificar seguridad y respeto a cambio de clics", señala.

Hughes, que fundó Facebook junto a Zuckerberg y varios compañeros de la universidad, admite su propia responsabilidad por "no hacer sonar antes la señal de alarma" y asegura que no fue hasta las elecciones estadounidenses de 2016 y la polémica de Cambridge Analytica que se dio cuenta realmente de los peligros del monopolio de la red social.

Tras dejar la compañía en 2007, Hughes fue voluntario en la campaña que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca y pasó por varios negocios, incluida la compra de la revista The New Republic, de la que se desvinculó en 2016. Actualmente es codirector del Economic Security Project, una iniciativa para combatir la pobreza en Estados Unidos, y asesor en el Instituto Roosevelt.

(EFE)