Científicos holandeses buscan limpiar el Pacífico con una serpiente gigante

El científico holandés Boyan Slat lanzó este sábado, respaldado por una gran inversión y un ambicioso trabajo de ingeniería, una enorme serpiente que recolecta plástico. El anfibio tecnológico salió desde la bahía de San Francisco, en el oeste de Estados Unidos, hacia la gran isla de basura del Pacífico, ubicada entre California y Hawái.

La máquina tiene la forma de una serpiente gigante y está conformada por secciones de tubos. Mide 600 metros de largo y flotará en forma de "U" gigante. Debajo de ella, colgará una pantalla de tres metros y se irá desplazando lentamente, recolectando todo el plástico que haya en su camino, hasta llegar a la gran isla de basura del Pacífico. 

Esta isla es un sector donde las corrientes circulares han concentrado una gran cantidad de plástico, que ya tiene tres veces el tamaño de Francia y el objetivo de esta serpiente marina es justamente erradicarla y tratar así de limpiar el océano desde dentro. 

El punto clave de este proyecto es que su sistema de recolección es pasivo: no hay motores ni máquinas. También cuida la fauna marina ya que los peces deberían poder nadar por debajo de la red que se despliega y, dado que el dispositivo tiene superficies lisas, la esperanza es que ninguna especie sufra daños.

Las cámaras a bordo de la máquina tendrán la función de vigilar y, aproximadamente cada seis semanas, un barco viajará hasta ella para recoger todo el plástico reunido y llevarlo a tierra firme, donde será reciclado. El proyecto planea convertir todo el material recuperado en una gama de productos que se comercializarían deliberadamente como "hechos a partir de plástico marino" y se vendería a un precio superior.

Cuestionamientos a la iniciativa

Sin embargo, algunos temen que la operación pueda causar un daño grave a la vida marina. Sue Kinsey, de la Sociedad para la Conservación Marina, se cuenta dentro de aquellos que no están convencidos. 

Kinsey admira la pasión e inspiración detrás del proyecto, pero dice que podría ser dañino. "El principal problema son las criaturas que flotan pasivamente en el océano y que no pueden apartarse del camino: una vez que están en este campo, quedarán atrapadas sin poder moverse", dice. También asegura que, en términos de costo, es más efectivo limpiar las playas y centrarse en evitar que llegue más plástico a los océanos.

El profesor Richard Lampitt, del Centro Nacional de Oceanografía de Reino Unido, también aplaude el proyecto, pero reconoce que gran parte del plástico que se introduce en el mar se hunde con relativa rapidez, de modo que el esfuerzo no marcaría una gran diferencia.

Lampitt también destaca la huella de carbono que implica construir los 60 dispositivos de recolección -como lo exige el plan-, y el transporte de los barcos en su ida y vuelta, todo para recuperar aproximadamente 8.000 toneladas de plástico al año. "La relación costo/beneficio no es nada atractiva", me dice el profesor.

Uno de los científicos del proyecto, Laurent Lebreton, dice estar convencido de que el esfuerzo vale la pena. "Los peces se tragan ese plástico y esos mismos peces terminan después en nuestro plato. El plástico ha pasado a formar parte de la cadena alimenticia", dice Laurent.

"Hay una solución: primero es necesario asegurarse de que el plástico no entre en el entorno natural, y después hay que recoger todo el que hemos acumulando desde la década de 1950", agrega.

Por lo pronto la gran serpiente ya ha emprendido viaje, en tres semanas estará en la gran isla de basura, localizada a unos 2.000 kilómetros de las costas de California. Y este mismo año deberían estar disponibles los primeros resultados de cómo está funcionando el primer proyecto que pretende limpiar los océanos desde adentro.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo