China llegó al lado oscuro de la Luna

China hizo historia al alunizar con éxito una sonda en la cara oculta de la Luna, un logro que ningún país había conseguido hasta la fecha y que sitúa al gigante asiático entre las principales potencias espaciales.

"Un gran hito en la exploración humana del universo", indicó la prensa estatal sobre la llegada, a las 10.26 hora de China de la sonda Chang'e 4 (bautizado así en honor a una diosa que, según la mitología china, vive en la Luna) al cráter Von Karman de la cuenca Aitken, en el polo sur del satélite.

La Administración Nacional del Espacio de China (ANEC) indicó que el alunizaje se produjo después de que el Centro de Control Aeroespacial de Pekín diera la orden a las 10.15 hora local con lo que la sonda inició el descenso desde el punto más cercano de su órbita, a 15 kilómetros de la Luna. A apenas a dos metros del objetivo, el motor se paró y el aparato alunizó, amortiguando el golpe con las cuatro patas del módulo.

A la llegada, y ya de nuevo bajo control de Pekín, la sonda desplegó los paneles solares y las antenas, tomó las primeras fotografías detalladas que existen de la cara oculta de la Luna y las envió a la Tierra, rebotándolas a través de Queqiao.

También entonces echó a rodar el vehículo explorador que acompaña al módulo lunar y que tiene programados varios experimentos, además de llevar a cabo labores de reconocimiento y análisis de terreno.

 

¿Qué hará?

La misión realizará tareas de observación astronómica de radio de baja frecuencia, detección de composición mineral y estructura de la superficie lunar poco profunda, así como de medición de la radiación de neutrones y átomos neutrales para estudiar el medio ambiente en la cara oculta de la Luna.

Asimismo, está previsto que cultive verduras y flores en un recipiente hermético, como parte de una serie de experimentos diseñados por 28 universidades de China.

El objetivo final de este programa es una misión tripulada a la Luna, aunque no se ha fijado la fecha y algunos expertos la sitúan en torno a 2036.

La euforia china por la hazaña lunar se contagió incluso a los mercados bursátiles del país: en la Bolsa de Shanghai varias compañías aeroespaciales veían su cotización aumentar hasta casi un 10 %, situación que se repitió en el segundo parque del país, el de Shenzhen.

EFE

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