Volvió una versión "cambiada" de saqueos en Argentina

“Mauricio dijo que quiere convertir a Argentina en un supermercado, para que vengan a saquearnos otra vez”, interpreta el economista. Un asalto al derecho de propiedad del poder adquisitivo del asalariado 

La semana pasada, Alfonso anunció en una conferencia de prensa el plan de saqueo. Así se transformó en el empleado del mes. Pero no sólo por ser el mejor vendedor de Big Mauri, sino por abrir la puerta del gran supermercado argentino a las empresas más poderosas. Mauricio dijo además que quiere convertir a Argentina en un supermercado, para que vengan a saquearnos otra vez.

A diferencia de las protestas sociales no atendidas que desembocaron en el asalto popular de resistencia en otros tiempos de la historia argentina reciente, en especial las trágicas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, esta nueva versión de saqueo fue promovida durante la campaña electoral, en especial antes de la segunda vuelta. Y el 17 abrieron el grifo de reparto de ganancias para unos pocos privilegiados, empresas extranjeras y grandes conglomerados empresariales nacionales.

El 17 de diciembre los nuevos saqueadores salieron con su carrito a recoger lo prometido. Los exportadores vieron crecer la traducción a pesos de sus ventas en dólares casi 50%. Los exportadores sojeros –en cambio- fueron privilegiados porque la cuenta aumentó 61% a su favor en un solo día. Los bancos fueron obligados a vender sus dólares al Banco Central con fecha 16 a menos de $ 10 y recomprarlos desde el 17 a más de $ 14, lo que aparece como la neutralización de una toma gigantesca de ganancias, pero nada es lo que parece: las ganancias ya habían sido embolsadas antes de los anuncios, tenían información privilegiada, dirían los hombres de negocios.

El derecho de propiedad del poder de compra de los asalariados, jubilados y pensionados fue violentado a manos del proceso inflacionario, acelerado en los dos últimos meses y amenazado con su reverberación en los meses por venir. No hay juez ni justicia en Argentina que pueda atender la demanda de un asalariado contra una empresa formadora de precios o respecto del propio Estado ante la quita de subsidios. Este es el único derecho de propiedad que se permite sea avasallado porque vale más el objeto que el sujeto: es más grave robar una cosa que robarle a un trabajador o trabajadora el derecho a una vida digna cuando se le reduce su poder de compra.

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