Si no hubiera sido por Scola...

Del éxtasis a la agonía, y de la agonía al éxtasis otra vez. El básquet argentino no cayó en un pozo ciego hace solamente cinco años gracias a Luis Scola, quien en su rol de capitán se puso al frente de un fuerte reclamo contra  la Confederación Argentina por malos manejos financieros que derivaron, entre otras cosas, en una deuda millonaria con empleados y jugadores. El propio ‘Luifa’, que se debate entre el retiro y seguir un poco más, es clave ahora donde más le gusta: dentro de la cancha en el Mundial de China.

Corría el mes de julio de 2014 y faltaba muy poco para el Mundial de España en el que se despedirían muchos componentes de la Generación Dorada (Nocioni, Gutiérrez y Hermann) cuando Scola, en rol sindicalista, detonó la bomba. "Si no juego el Mundial, será por culpa de una gestión horrenda (…) No quiero ser cómplice de algo tan turbio", declaró el por entonces jugador de Indiana Pacers en la NBA.

Scola llevaba ya quince años en la selección de básquet y lo veía todo con la misma claridad con la que resuelve en la pintura contra los gigantes rivales. Pidió transparencia a una gestión que nada le devolvía a una camada de jugadores que pusieron al deporte argentino en lo más alto y que generó un pasivo de más de 30 millones de pesos. Eran días de incertidumbre total y parecía que todo lo bueno que se construyó en décadas podía desmoronarse. No había proyecto a largo plazo posible en ese contexto.

El reclamo surtió efecto y a Scola inmediatamente se le sumaron otros como Emanuel Ginóbili. "Se calentó el capitán y me parece bárbaro", escribió Manu en su cuenta de Twitter. Hubo entonces una conferencia de prensa conjunta para sacarle la careta a la gestión de Daniel Zanni y de su antecesor, Germán Vaccaro.

Los jugadores pidieron que se realice una profunda auditoría en la CABB. Existían sospechas de una deuda generada cuando Argentina organizó el Preolímpico de Mar del Plata 2011, torneo que demandó una inversión de cinco millones de pesos por parte del Estado.

Vaccaro fue el primero en quedar al margen, pero los jugadores nunca vieron con buenos ojos a Zanni. Era necesaria una renovación completa y para ello contaron con el aporte del por entonces secretario de Deportes de la Nación, Carlos Espínola.

A regañadientes se fue Zanni, seguido por otros directivos. Y así hubo lugar para la auditoría. El apoyo de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) fue clave para supervisarlo todo y evitar una desafiliación. El resultado de la investigación no sorprendió: una deuda de 33 millones de pesos, ingresos no declarados y hasta la desaparición de medallas, camisetas y el trofeo que Argentina ganó por ser campeón en el Mundial 1950. Scola tenía razón.

La nueva era

El 6 de agosto de 2014, el ex basquetbolista Federico Susbielles fue designado como interventor de la CABB. ‘Chubi’ cerraba por todos lados por ser hombre de confianza del gobierno nacional que entonces encabezaba Cristina Fernández, y por su experiencia en el mundo de la naranja.

Poco más de un año después, Susbielles (senador por Unidad Ciudadana y candidato a intendente de Bahía Blanca) quedó confirmado como presidente tras un acto eleccionario en el que no tuvo oposición. Su gestión, que inició casi por obligación, tal vez tenga un cierre soñado. 

Scola, vulnerando una vez más la defensa francesa. (EFE)

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