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Sembrando canayitas por el mundo

Un grupo de hinchas de Rosario Central, que solían alquilar colectivos para viajar de visitante, unieron fuerzas para darle forma a la Agrupación Carnaval Auriazul. Realizan actividades solidarias autofinanciadas en barrios pobres de Rosario. Así llegaron con ayuda a barrios pobres, pueblos remotos y hasta países de África y Asia

“Ser canalla es estar loco en un manicomio feliz”, es lo que arroja un mural cercano al barrio de Arroyito. Sin dudas, cuando la locura se aplica en actos solidarios todo tiene sentido. En tiempos donde la pasión se convirtió en el argumento de la violencia en el fútbol, Agrupación Carnaval Auriazul demuestra diariamente que ese motor, tan simple e incomprendido por muchos, puede mover tantas montañas como la fe o, simplemente, hacer sonreír niños.

Son hinchas de Rosario Central que sin apoyo de ninguna institución realizan diversas actividades en diferentes barrios de Rosario, sin más armas que un corazón en la mano, un escudo por delante y por detrás, y unas ganas tremendas de hacerles olvidar a muchos chicos, aunque sea por un rato, el contexto en el que nacieron y viven, “los desafortunados del mundo”, como supo decir un militante social.

NACIERON GRANDES

Carnaval Auriazul surge entre el 2008 y el 2009. Al principio comenzó como un grupo de hinchas que alquilaban un colectivo para ver a Central cuando se podía ir como visitante, se encargaba de realizar una parte de los recibimientos al primer equipo, y de visitar esporádicamente algunas zonas de la ciudad llevando remeritas. A medida que pasó el tiempo se fue consolidando cada vez más. Hoy la Agrupación supera ampliamente el centenar de hinchas.

Los miembros de Carnaval, no sólo se acercan a los barrios más precarios como Rucci, Ludueña, Tablada, La Lata, Molino Blanco, Saladillo, Las Heras, entre otros; sino que también trascendieron las fronteras como quien atraviesa la calle, a través del programa “Cruzada Canalla”. “Desde hace años vemos cómo la clase dirigente descuida los barrios. Y al ver ese espacio descubierto, decidimos tomar la iniciativa y trazar un proyecto a conciencia, con voluntad y sacrificio, teniendo como premisa que Central vuelva a tener presencia en las zonas más vulnerables”, contaron a Rosarioplus.com miembros de la agrupación, con el detalle de no darse a conocer por la simple razón de que “los actos son más importantes que las personas”, según ellos mismos refirieron.

En rigor, se encargan de enviar a distintas partes del mundo y del país indumentaria de Central, pelotas y demás productos que sirvan para realizar diversas actividades que ayuden no sólo a incentivar a los más pequeños a jugar y divertirse, sino también influyendo en su educación. Y de paso, sembrar canayitas por el mundo.

Solidaridad auriazul en los bordes de Tablada.

“Llegamos a Rumania, Ghana, España, Italia, Cuba y Brasil, mientras que dentro de Argentina, a lugares como Salta, Tucumán, Bahía Blanca, Santa Cruz, Puerto Madryn; y la mayoría de las localidades vecinas a Rosario”. “También, aprovechamos los lugares donde juega Central durante el torneo para reunirnos con las filiales, compartir nuestro trabajo y generar vínculos a futuro”, explicaron.

EN NOMBRE DE CENTRAL

Por supuesto que el dinero es una parte importante a la hora de poder adquirir y enviar distintos productos, pero Carnaval Auriazul demostró que mediante la autogestión es posible obtener los recursos necesarios. “Realizamos hasta la actualidad casi medio centenar de eventos, como el ya clásico ‘Día del Amigo Canalla’, en conmemoración por el fallecimiento del Negro Fontanarrosa”. “También, llevamos adelante choripaneadas, té bingos, hamburgueseadas, torneos de fútbol, posters”, detallaron a este medio.

Y entre otras cosas, este colectivo de fanáticos solidarios ha creado su propia marca de indumentaria: Somos La Ciudad. “Fabricamos remeras, buzos y musculosas por nuestra cuenta, con la única intención de poder solventarnos”.  “Al principio la vendíamos vía internet, y en la actualidad, mediante negociaciones, logramos instalar el producto en las Tiendas Oficiales del club”, explicaron.

“Se siente la confianza que depositan en nosotros –continúan desde la Agrupación-, porque también les demostramos qué es lo que hacemos con la plata que nos dan”. “Es un ejemplo que nosotros aprendimos y que queremos transmitir: ‘Lo que recaudamos en nombre de Central, vuelve a Central’”, aseveraron.

Una tarde de alegría en azul y amarillo.

Internet colaboró en el tejido de puentes, acercando a las personas sin importar en qué lugar del mundo se encuentren. “Se ve que nuestro trabajo traspasó las fronteras, y es por eso que hoy en día se comunican con nosotros gente de todas partes, ya sea para felicitarnos, para hacernos preguntas o para que los ayudemos con algo”, explicaron en relación a cómo logran los contactos con personas que se ubican en los lugares más remotos.

MÁS QUE 90 MINUTOS

La pasión no tiene límites. “En época de vacaciones organizamos colectas de útiles, campaña que denominamos ‘Canallitas a la Escuela’, y previo a la semana del Día del Niño, siempre juntamos juguetes que vamos repartiendo a lo largo de todo el mes de agosto y parte de septiembre, dependiendo de la cantidad juntada”, agregaron sus miembros.

-¿Qué significa Carnaval Auriazul para ustedes?

-Significa la canalización de una forma de vida. Entender que Central no es solamente 90 minutos a la semana, ni como dijo Vitamina Barberis: “Sólo 11 camisetas dentro de la cancha”. Es la posibilidad tangible de hacer algo para Central, de engrandecerlo desde el lugar que estamos, aceptando nuestras capacidades y limitaciones, y no querer aplastar a nadie, sino construir. Avanzar desde lo hecho.

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