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Reforma reavivada; té para tres; y usted, el neoliberal

La semana fue movida en términos de vínculos políticos. Alberto Fernández pegó en el debate presidencial, y luego pasó por Rosario y tomó un café particular; la Reforma constitucional vuelve al tapete.

Reforma avivada

El empoderado PJ santafesino sorprendió con el nuevo poroteo de las voluntades para poder Reformar la Constitución provincial, esa misma a la que se opuso hace poco tiempo, principalmente porque celaba la intención del gobernador Miguel Lifschitz de acceder a la  reelección. Ahora la mesa se dio vuelta.

En los últimos días aceleró la posibilidad de tratarla con la conformación actual de la Legislatura y así evitarse que en Diputados mande Lifschitz una vez que asuma su banca y el Frente Progresista ejerza su mayoría. Requiere de mayoría especial de ambas Cámaras, con el Senado casi descontado y en el bolsillo.

El tema es Diputados. De los 50 legisladores, necesita que sean 34 las voluntades para aprobar el proyecto y luego tratarlo en 2020 o 2021, con tiempo en el medio para analizar bien el articulado. Por ahora en sus cálculos cuenta con 11 diputados propios, más 6 la UCR provincial que aportaría sorpresivamente las voluntades, dos del Frente Social y Popular (Del Frade y Meier), otros dos de Igualdad y participación (Giustiniani y Augsburger), Verónica Benas del Partido Pares (minoritario espacio del Frente Progresista que avisó que votará a Alberto Fernández) y la bancada cambiemista, donde no será fácil de convencer a todos sus miembros.

Estaría rondando los 30 votos. Luego podría pescar del diputado de Creo, Ariel Bermúdez, del riñón de Pablo Javkin, un apoyo nada menor hacia dentro del Frente Progresista si es que se da. También del socialista díscolo, Eduardo Di Pollina, y de Alicia Gutiérrez del Partido Sí. Lo cierto es que si sale como pretende el PJ la semana que viene o a más tardar la primera semana de noviembre, será con las adhesiones justas y abrirá un escenario de protagonismo pleno para el PJ 2020.

Té para tres

Omar Perotti, se empezó a destacar como el alfil político de Alberto Fernández en el interior del país. Y el debut en esta función fue con el café que cerró entre Alberto Fernández, Pablo Javkin y él. Este acercamiento significa dos cosas. Una es que Perotti demuestra buenas intenciones para con Javkin, lejos de querer jugar en los primeros meses alguna maniobra poco favorable al Frente Progresista. La otra, y se relaciona directamente con la primera, es que Perotti se carga al hombro las demandas de una Rosario complicada en términos financieros y, por ende, sociales.

La crisis económica pegó fuerte: según el Indec, el índice de pobreza aumentó más de 10 puntos en el Gran Rosario durante el último y la desocupación superó las dos cifras colocándose en los 10,6%.

Perotti sabe que, como la ciudad más importante de la provincia y del interior del país, Rosario es un termómetro social relevante para el próximo año y no le conviene que le vaya mal bajo ningún punto. En este marco, Fernández pudo enterarse de primera mano la situación de la ciudad. Javkin demostró estar abierto al diálogo y en breve deberá definir con el propio Perotti la continuidad de políticas, programas y recursos provinciales.

Usted, el neoliberal

La semana de Alberto Fernández se marcó por la fuerte ofensiva que generó contra el gobierno nacional, específicamente contra el presidente Mauricio Macri. El puntapié fue en el Debate Presidencial realizado en Santa Fe. Allí optó por la estrategia de ir al golpe de ko, atacar de entrada y mantener la disputa en todos los temas de la noche.

En sus intervenciones Fernández acusó al Presidente de mentir. Lo hizo varias veces. "Usted no sabe", repitió el candidato del Frente de Todos para contrastar los datos que Macri brindaba sobre su mandato. Las críticas se centraron en la gestión económica, mientras el candidato levantaba el dedo en señal de reprobación.

Pero el jueves siguió viva esta llama. Fue en el Día de la Lealtad en La Pampa. Desde el escenario disparó con dureza contra el neoliberalismo aplicado por Macri. “Se irán como siempre, dejando un pueblo en la miseria”, dijo como forma de sintetizar el paso del macrismo por la administración central. De esta forma define al macrismo pero también a él, o a su posible futuro gobierno.

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