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Mientras se juzga a Los Monos, la violencia urbana no afloja

Las miradas están puestas en el nuevo Centro Penal de Justicia, pero en las calles de la ciudad la violencia no da tregua. Las noticias policiales dieron cuenta en las últimas semanas de 20 muertes y muchos heridos.

El ministro Maximiliano Pullaro se refirió al juicio a Los Monos como un “hecho fundacional” en la historia de Santa Fe. “Es un punto de inflexión, a partir de hoy habrá un antes y un después”, dijo exultante la semana pasada, en el arranque de ese proceso oral y público. La frase del máximo responsable de la cartera de Seguridad refleja la importancia que para la Casa Gris tiene el proceso penal que se está llevando a cabo contra una organización narcodelictiva que derramó mucha sangre y sembró miedo en las calles de Rosario.

Los cabecillas de la banda y sus principales “ejecutores”, tal como los definió la fiscalía en sus alegatos, están desde hace un tiempo tras las rejas. Los policías que brindaron protección e  impunidad fueron removidos de la fuerza y de ser condenados, podrían pasar los próximos años en prisión

La violencia urbana en Rosario está lejos, no obstante, de acabar con el ocaso definitivo de Los Monos, el símbolo más tangible de un histórico espiral de crímenes, que tuvo cifras récords entre 2013 y 2015.

Basta con repasar las crónicas policiales de las últimas semanas para advertir que en Rosario la violencia extrema está siempre agazapada. En los últimos 35 días ocurrieron 20 crímenes. Muertes por venganzas, asesinatos en embocadas, feroces ajustes de cuentas, homicidios en ocasión de robo, femicidios y hasta la aparición de un cadáver envuelto en una frazada en el río Paraná que recién en los últimos días fue identificado.

Al cuadro hay que sumarle casos graves con heridos que quedan al borde de la muerte y que rápidamente pierden el interés mediático. En el mismo lapso de tiempo, se produjeron al menos doce balaceras con personas que debieron ser hospitalizadas de urgencia por lesiones de armas de fuego. En el episodio más cruento, a un joven de 19 años se le diagnosticó la pérdida de ambos globos oculares debido al impacto de las perdigonadas.

En las últimas semanas, por ejemplo, un joven de 20 años sufrió un balazo en la cara tras haberse negado a entregarle su auto a dos ladrones armados y otros dos muchachos (de 16 y 25 años) resultaron heridos de bala en diferentes episodios. 

Una realidad que pasa por encima a las estadísticas

Los datos oficiales marcan que los homicidios dolosos siguen en baja en el departamento Rosario. El último informe del Ministerio Público de la Acusación (MPA) indica que finalizado el tercer trimestre de 2017, se registraron 115 asesinatos contra los 141 crímenes ocurridos en el mismo período de 2016 (26 casos menos).

Según estas estadísticas, también bajó la cantidad de heridos de armas de fuego. Hasta el 30 de septiembre se registraron 547 casos de personas lesionadas por ataques a balazos. A igual período de 2016 se contaban 834 heridos por igual causa.

Los hechos registrados en el último mes desnudan, sin embargo, un recrudecimiento de la violencia, sobre todo en la periferia de la ciudad. Hace algunas noches, un muchacho de 20 años murió y otro de 19 sufrió heridas en una pierna al ser atacados a balazos por un grupo de personas que se movían en un automóvil.

Los jóvenes fueron derivadas al Hospital Roque Sáenz Peña. La víctima fatal sufrió heridas en cráneo y tórax que le produjeron la muerte, mientras que su amigo recibió un impacto en la pierna izquierda.

El miércoles se perpetuaron tres homicidios. Por la madrugada, un joven de 20 años, identificado como Kevin Rolón, fue asesinado de tres disparos. Sus familiares lo trasladaron al HECA desde Pueyrredón al 4200, pero los médicos no pudieron salvarle la vida. “Se investiga un ajuste de cuentas como móvil del crimen”, detallaron desde Fiscalía.

Dos horas más tarde, en otra parte de la ciudad, la policía halló el cadáver de Mercedes Bermúdez, de 58 años, en su casa, en Amenábar al 6200. Agentes del Comando Radioeléctrico encontraron la vivienda con indicios de robo. Faltaban elementos de valor, dos celulares y un televisor. Las primeras pericias arrojaron que la mujer murió por un fuerte golpe de un elemento contundente en su cabeza.

Y por la noche, Fiscalía informó a pocas cuadras de esa escena del crimen otro asesinato, eñ de un pibe de 17 años productos de disparos en cuello, cabeza y tórax.

El domingo 19, un hombre de 30 años murió en una cama del Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria tras haber sufrido varios golpes y heridas cortantes en distintas partes de su cuerpo. Fue salvajemente atacado en French al 2000, en la zona norte de Rosario. Familiares de la víctima aportaron datos sobre la identidad del agresor, quien fue apresado a las pocas horas.

Entre el 9 y el 11 de noviembre se perpetuaron cinco crímenes. El hecho más grave ocurrió sobre la ruta AO12, entre la 14 y 18, cerca de Piñero. En una emboscada asesinaron a tres jóvenes, uno de ellos acaba de recuperar su libertad por el beneficio de una salida transitoria de la cárcel ubicada a pocos metros del lugar de la balacera. Se recolectaron más de 20 vainas servidas.

Esa misma tarde, en Virasoro y Constitución, fue ejecutado Lucas Jesús Sánchez, de 26 años, cuando se trasladaba en una moto. De acuerdo al parte policial, fue atacado por un hombre y una mujer que iban en otro rodado.

Ese sábado culminó con otra muerte –la de un chico de 17 años-- y varios heridos producto de otra balacera en medio de un ajuste de cuentas. El ataque ocurrió en la intersección de Gaspari y Sánchez de Thompson, en zona sur. Una nena de seis años sufrió dos disparos en la pierna derecha, mientras que un joven de 22 años y un adolescente de 17 años fueron baleados en la zona del abdomen.

La noche anterior, el viernes 11, a un vecino de Villa Gobernador Gálvez lo ejecutaron de un disparo en la cabeza cuando salió a la puerta de su casa. El agresor tocó timbre y disparó ni bien se topó con el dueño de la propiedad.

A principio de mes, otro crimen con tintes mafioso ocurrió en el camino que ingresa a la empresa Cargill en Alvear, sobre la ruta 21. El conductor de un auto y su acompañante fueron víctimas de un ataque a balazos. Los abordó otro vehículo, desde el que abrieron fuego. El atentado dejó un saldo de un muerto y un herido grave.

Esa misma semana, en Rueda y Godoy, mataron a un joven de 19 años tras una violenta discusión. Fernando Abel Pereira murió en el Heca producto de varios disparos. El agresor fue detenido.

La madrugada del 25 de octubre en Pellegrini y Alem ocurrió un crimen en medio de una riña entre dos hombres. Un disputa de vieja data terminó con una puñalada letal. La víctima fue internado  en el Hospital Provincial y falleció a las dos semanas.

Dos días antes, el 23 de octubre, un muchacho de 18 años ingresó por sus propios medios al hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) con un balazo en la ingle. Contó que le habían pegado un tiro en una pierna en barrio Godoy.  Los médicos no pudieron salvarle la vida.

Cadáveres misteriosos

Fiscalía dio a conocer este miércoles las identidades de dos cuerpos sobre los que giraba un profundo misterio. El cadáver que apareció flotando hace dos semanas, envuelto y atado, en una guardería náutica de Granadero Baigorria era el de un hombre de nacionalidad brasileña, radicado en la ciudad paraguaya de Ciudad del Este y que había venido aquí para comprar un avión.

Rosarioplus.com reconstruyó la historia detrás de un caso que tiene muchos cabos sueltos. Vagner Amantino Maciel tenía 47 años y había nacido en la localidad de Borrazópolis, estado de Paraná. Su cuerpo -todavía no se conocen las causas de su muerte- apareció flotando el martes 7 de noviembre en la dársena de la guardería Boating, de Granadero Baigorria, al final del cámping municipal de la ciudad vecina. Su cabeza estaba envuelta en una toalla y una bolsa plástica, y todo el cuerpo estaba arrollado por una frazada y atado con una soga.

La otra identificación fue la del cádaver calcinado que se halló a fines de septiembre dentro de un auto incendiado. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) confirmó que se trata de un joven de 19 años que estaba desaparecido. La víctima presentaba además un disparo en el cráneo.

El cuerpo pertenece a Leonardo Juan Maldonado, un muchacho de 19 años que vivía en la zona y que su familia buscaba desde el fin de semana del hallazgo. Cuando los bomberos apagaron el fuego del vehículo se toparon con la macabra escena. Las pericias determinaron que el muchacho había sido ultimado antes del incendio, por lo que se presume que las llamas se prendieron para borrar rastros.

Este sábado, Fiscalía informó de otro cadáver encontrado en el río, a la altura de Pueblo Esther, de un hombre de entre 25 y 35 años de edad. "Los primeros informes médicos dan cuenta que el cuerpo no tiene signos de violencia externa aparente, aunque la autopsia determinará el motivo del deceso", se informó desde el MPA.

Cuatro femicidios

En el último mes se registraron tres casos de violencia de género extrema, con cuatro víctimas fatales. El 24 de octubre, un mujer y su beba de dos años fueron asesinadas en una vivienda de  barrio Acindar, en zona oeste.

El marido, quien padecía alteraciones psiquiátricas, las asesinó a puñaladas tras una discusión. Utilizó un cuchillo de cocina de unos 15 centímetros, con el que aplicó numerosos puntazos. “Soy el anticristo”, dijo el hombre desencajado en la audiencia imputativa.

El 6 de noviembre, Ángela Paola Ríos cayó del séptimo piso de un Fonavi de Sánchez de Thompson al 100. La sospecha de la Fiscalía es que el dueño del apartamento la empujó. Aún no se pudo realizar la audiencia imputativa porque el detenido padece un problema de salud.

“No se tiró, a ella la tiraron”, denunció Susana, la tía de Ángela. La mujer contó que su sobrina tiene tres hijos y que nunca solía ausentarse muchas horas de su casa por eso cree que la tuvieron encerrada en contra de su voluntad en ese departamento.

Ese mismo día,  un hombre quedó detenido acusado de asesinar a su pareja, en un hecho que fue denunciado como un suicidio y luego los peritajes sobre el cuerpo de la víctima arrojaron que se trata de un femicidio.

El cuerpo Sabrina V., de 22 años, presentaba “elementos que simulaban un ahorcamiento con una sábana”. Luego de los peritajes de rigor se determinó que no había indicios para sustentar la hipótesis de suicidio y la pareja quedó detenida.

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