La causa por la Mac de Medina pasa al archivo

Los funcionarios de Gobierno denunciados por abrir la computadora del empresario asesinado en 2013 respiran: el fiscal entendió que obraron de buena fe y que no hubo intención de cometer un delito y alterar la investigación del homicidio

El fiscal penal Adrián Mac Cormack concluyó en que dos funcionarios del gobierno provincial no incurrieron en un delito cuando el 30 de diciembre manipularon la notebook del empresario Luis Medina, sospechado de narcotráfico, asesinado en la víspera en un ataque a balazos en el acceso sur, igual que su novia, Justina Pérez Castelli.

De esta manera, el fiscal desechó la denuncia que había dado inicio a una investigación con más efectos políticos que penales. Ni siquiera por el crimen de Medina y la chica hay alguien detenido.

Los que respiran aliviados son el ex secretario de Tecnologías para la Gestión, Javier Echaniz (ahora promovido a secretario administrativo de la Legislatura), y su número dos, Martín Degratti. La denuncia los acusaba de haber desbloqueado la computadora del empresario, secuestrada aquella madrugada en la habitación que ocupaba en el hotel Pullman del casino City Center, sin orden judicial alguna. En rigor, según el fiscal, fue la fiscal María Eugenia Iribarren quien le ordenó a la policía trasladar la notebook hasta personal de gobierno ofrecido por el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto.

El auto en el que viajaban Medina y su novia cuando fueron emboscados. (A. Donzelli)

A Echaniz ya lo había defendido el ex gobernador Antonio Bonfatti: “Es un hombre digno y honesto”, dijo la semana pasada. Y en esa línea se pronunció Mac Cormack al interpretar que Echaniz y Degrati actuaron de buena fe, ante el pedido de la policía de que accedieran a la computadora Mac Ultrabook para profundizar la investigación del homicidio. El comisario que les llevó la notebook fue Guillermo Morgan, asesinado el año pasado en un presunto asalto al kiosco de su hijo, en Rodríguez al 200. En el gobierno hay más de uno que sospecha de que a los funcionarios, dependientes del Ministerio de Gobierno, entonces a cargo del actual diputado provincial Rubén Galassi, la policía les tendió una trampa, a sabiendas de que el favor que pedían no tenía la debida orden judicial. Para otros, en cambio, ese detalle evidente no pudo haber sido inadvertido para Echaniz y Degrati, quienes así y todo lo hicieron igual. Pero ahora el fiscal revela que su colega Iribarren había ordenado ese traslado de la notebook.

Por eso los diputados del PJ de entonces Eduardo Toniolli y Gerardo Rico, radicaron la denuncia.

Para fundar su veredicto que envía al archivo a la causa, Mac Cormack interrogó a varios policías, al secretario del juzgado de Instrucción nº 5, Mariano Ríos (la jueza María Luisa Pérez Vara había abandonado su turno para escaparse a Cariló), camaristas, fiscales, procurador Jorge Barraguirre, y al ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, según consigna el diario La Capital.

El fiscal entendió que la escandalosa ausencia de la jueza de turno propició esa situación. Por esa razón, la jueza, ya jubilada, está procesada por incumplimiento de sus deberes de funcionaria pública.

En el peritaje posterior de Gendarmería Nacional sobre la Mac de Medina surgió que no hubo indicios de que Echaniz y Degratti hubieran borrado o modificado archivos. 

 

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