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Eusebio, aquel africano que opacó al mismísimo Pelé en el 66

Eusebio da Silva Ferreira, delantero del seleccionado de Portugal, de notable zancada, remate potente, ágil, astuto y dueño de una increíble velocidad para correr en zigzag, fue el goleador con 9 tantos y la figura del Mundial de 1996, donde Inglaterra se coronó campeón tras ganar 4-2 en la final a Alemania.

El premio a un goleador impar.

Había nacido en Mozambique, el 25 de enero de 1942, en un pobre hogar mantenido solo por su madre, cuando comenzó a jugar en la calle, descalzo, y lo llamaban "Ninguém" (nadie). Entonces, ese país de África Oriental -que se independizó en 1975 luego de una prolongada revolución- era una colonia portuguesa.

Zurdo potente y gambeteador infalible.

En 1957 fue fichado por el club Maxaquene de Mozambique y en 1960, con 18 años, llegó a Benfica de Portugal, donde cumplió una brillante carrera: jugó 440 partidos y señaló 473 goles, y fue galardonado con el Balón de Oro en 1965. Además, obtuvo el Botín de Oro en 1968 (señaló 42 goles) y en 1973 (40 conquistas).

Eusebio formó parte del seleccionado de Portugal que se coronó tercero en el Mundial de 1966 y que, en algún momento de su disputa, fue considerado por la prensa como favorito a conseguir la Copa. Apodado "La Pantera", brilló en un seleccionado donde se destacaron también José Torres, Antonio Simoes, Mario Coluna y Custodio Pinto, entre otros. Uno de los partidos más destacados del seleccionado portugués en ese Mundial fue cuando venció -con dos goles de Eusebio y uno de Simoes- por 3-1 a Brasil, en el Grupo C de la primera ronda. 

Brasil llegaba de ganar los Mundiales de Suecia en 1958, donde un joven Pelé fue una de las figuras, junto con Garrincha, y el de Chile en 1962, donde el ex jugador del Santos quedó pronto fuera de competencia por lesión debido a las duras infracciones de los defensores rivales.

Ese 19 de julio de 1966, ante la verdeamarelha, Portugal sorprendió al mundo con su triunfo y con el brillo del juego de Eusebio, quien remataba con la misma potencia en ambas piernas. Pero no puede omitirse la complicidad del árbitro inglés George Mc Cabe, quien permitió que Pelé fuese duramente golpeado.

 

 

El partido más recordado del jugador de Mozambique fue ante Corea del Norte, que había dejado en el camino el poderoso 'catenaccio' de Italia. Portugal, que estaba en desventaja por 3-0, se impuso después 5-3, con cuatro goles de Eusebio y uno de José Augusto.

Idolo en el Benfica: hizo 473 goles en 440 partidos.

Aquel favoritismo de la prensa por Portugal en el Mundial fue avalado por la fase de grupos donde ganó sus tres partidos con nueve goles a favor y únicamente dos en contra. Pero se derrumbó en las semifinales, donde le tocó enfrentar al dueño de casa y perdió 2-1 frente a Inglaterra, con dos goles de Bobby Charlton, mientras que Eusebio volvió a señalar para los lusos.

Después vendría "el premio consuelo" del tercer puesto, cuando el 28 de julio el seleccionado portugués superó 2-1 al potente seleccionado de la Unión Soviética con un penal convertido por Eusebio y otro tanto de Torres, mientras que Eduard Maloyefed descontó para la URSS.

En declaraciones formuladas en 2011, Eusebio señaló: "Fui el mejor jugador del mundo, el máximo goleador de Europa, lo hice todo salvo ganar un Mundial". Falleció con 71 años el 5 de enero de 2014 luego de una prolongada insuficiencia cardíaca. 

Con su esposa, en Lisboa. Toda una figura.

En agosto de 1968, hace casi 50 años, Eusebio estuvo en Buenos Aires con el Benfica, que cumplió una pálida actuación en un torneo pentagonal donde jugaron también Boca, River, Santos de Brasil y Nacional de Uruguay. 

La final del Mundial, que contó en el estadio de Wembley con la presencia de la reina Isabel, la ganó Inglaterra a Alemania por 4-2, en tiempo suplementario tras igualar 2-2 en los 90 minutos. Allí, los "inventores" del fútbol consiguieron su único título, con un gol de Geoff Hurst que hubiera necesitado la utilización del VAR (video asistencia del árbitro) ya que fue convalidado luego de que la pelota picó en la línea del arco alemán y volvió al campo sin ingresar.

Murió en 2014, a los 71 años, por insuficiencia cardíaca.

Los británicos habían dejado en el camino, en cuartos de final, al seleccionado de la Argentina, al que superaron por 1-0 en un partido en el que el dato anecdótico fue la expulsión de Antonio Rattin, por el árbitro alemán Rudolf Kreiitlein y al protestar fallos, sin el uso de tarjetas, ya que las mismas se instrumentaron recién a partir del Mundial de 1970.

El mediocampista, cuando se dirigía los vestuarios se sentó en la alfombra roja que conducía al palco de la reina Isabel, que ese día no concurrió al estadio.

Al regreso de esa eliminación los jugadores argentinos fueron recibidos de regreso al país como "campeones morales", según algunos medios de prensa, y en la Quinta de Olivos por el dictador gobernante, el general Juan Carlos Onganía, quien un mes antes había derrocado con un golpe militar al gobierno constitucional del presidente radical Arturo Illia, cuando la Selección estaba en la gira previa por Europa.

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