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En la reposera / Cartelera

Una obra de revolución femenina entre piletas de lona

Los sábados de agosto se puede ver en las tablas Plastic. La rebelión en la lona

Como todas las tardes, los Benavidez irrumpen en el patio de la Cocot. Casa de pasillo, centro de manzana en el centro de Rosario. Las piletas de lona cubren una mentira que lleva años sumergida bajo las presiones de un padre déspota pero cool.

Tan amable con los vecinos y con un tono picaresco, que nadie percibe en su discurso las monstruosidades que pronuncia, el trato y menosprecio a las que lo rodean, las ilegalidades que cometió. La llegada de un nuevo muchacho provoca el tsunami y las mujeres de esta familia deberán hacerse de valor para romper con la costumbre. Porque la revolución es algo que no se lleva en la boca.

Plastic. La rebelión en la lona, obra local estrenada en marzo, se puede ver los sábados de agosto en el Teatro La Manzana (San Juan 1950) a las 21:30. Se trata de la sexta obra escrita y dirigida por Mariana Valci, y tiene una propuesta estética muy a la italiana, con piletas de lona, reposeras y mucho color, especialmente en los trajes de baño que lucen los protagonistas.

El trabajo dramatúrgico comenzó con el texto a modo borrador, que se abordó desde distintos entrenamientos. El punto de inicio estaba claro, ahondar sobre la superación de géneros, la imposición de roles, el deber ser y hacer.

Partiendo de la base de que el género es cultural, la máscara que cada uno se calza (y a cada uno le calzan) en la sociedad. Y es lineal. El hombre es macho y se espera de él virilidad, fuerza, valentía y contención. La mujer es delicada, afectiva, emocional y ordenada. Y los demás, simplemente no son. Como un traje a medida, nos calzan al nacer una identidad definida por el sexo.

A pesar de que la lucha por la igualdad aparezca en todos los medios de comunicación y pensemos que la sociedad ha avanzado bastante en estas cuestiones, nuestro discurso, el más cotidiano, sigue siendo patriarcal, homofóbico y clasista.

De ahí que la obra indague en un orden social establecido, que le da poder y privilegios al que no se sale de la norma. Sin embargo, se ve siempre lo latente a punto de estallar. El humor juega un papel fundamental en todas las obras de Mariana Valci, por ende, la crítica se hace desde la risa.

El objetivo es reírse de algo que es verdaderamente cruel y desde allí, por medio de una acción, la risa que invade un cuerpo, el espectador puede hacer un pensamiento crítico activo.

Provocar esa contradicción, sentimiento de culpa, de gozar de aquello que veo y luego de unos instantes repensar esa situación y criticarla. Ese choque emocional es lo que se busca en la obra. Generar empatía con el personaje más desalmado, porque en la vida misma, aquel que nos cae simpático puede llegar a ser un monstruo.

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