Una animación que hace justicia feminista con la caca machista

Una simpática caca de plastilina le habla en primer plano a la cámara: "A mí no me gusta la violencia, pero de ningún lado. Ni machismo ni feminismo, para mí, igualismo", dice y ya no parece tan simpática. Pero no hay tiempo de odiarla, una zapatilla se encarga de aplastarla para siempre. Se trata del primer capítulo de Eres una caca, el proyecto audiovisual de la animadora argentina Lula Gómez, que circula con fuerza en las redes sociales.

 

Las cacas de diferentes tamaños, formas y colores cargan con ese discurso machista que, lejos de cuestionar las violencias que los varones ejercen física, psicológica y simbólicamente sobre las mujeres, las avalan. Pero no se trata de una apología sino más bien de todo lo contrario. El pisotón final que aplasta los discursos violentos funciona como una suerte de “justicia feminista”.

“Es una metáfora. O mejor aún, es una expresión de deseo”, le dice Lula a Rosarioplus.com vía mail desde Barcelona, ciudad donde reside y donde dirige la Academia de Animación. “La justicia patriarcal, que es la única que existe en este sistema, nos persigue, nos ahoga, nos tortura o, lo que es peor, nos olvida y nos deja desamparadas. Así que, al menos en Eres una Caca, la justicia es feminista y llega en forma de pisotón”, completa el concepto.

Eres una caca, que ya va por el décimo capítulo y puede seguirse en Youtube, Facebook o Instagram surgió como un plan B de una idea previa que Lula tenía pero no concretó. “Quería hacer una serie llamada Frutas de mierda, con frutas reales diciendo cualquier cosa fascista naturalizada de las que escuchamos por ahí, y cada capítulo terminaría con un cuchillo cortándola al medio”, cuenta. “Mismo formato que el actual, pero con otros personajes y contenidos. Mi pareja Jordi me recordó que ya existe la serie The Anoying Orange, así que la descarté. Y por otro lado estaba con muchas ganas de hacer algo feminista así que de alguna manera cambié los personajes y surgió Eres una Caca”, agrega.

Los discursos que las cacas emiten sin ponerse coloradas están inspiradas en “un backup de barbaridades escuchadas o leídas por mí misma que da para diez temporadas”, apunta Lula. “Pero también escucho mucho a las mujeres que me escriben y me cuentan sus experiencias”, agrega. Justamente, esas experiencias son una parte de las repercusiones que Eres una Caca recolectó desde que se lanzó.

“Ha tenido una repercusión muy positiva, mucho más de lo que hubiera podido imaginar jamás”, dice Lula. Las repercusiones son también pedagógicas: “Muchísimas mujeres comparten los capítulos, los utilizan para señalar actitudes machistas en sus entornos, los muestran a sus niñas y niños para empezar  hablar de feminismo en casa”. Hay también reacciones de las malas, pero Lula no las dramatiza. “Muy pocos haters aludidos que no hacen la más mínima sombra a todo lo bueno que se está moviendo alrededor de la serie”, señala.

Feminismo y animación

Lula Gómez con sus creaciones de plastilina (Instagram)

Lula se define convencida como feminista. “Siempre me sentí muy molesta con muchas de las opresiones que pude detectar desde niña, sobre todo con lo que se esperaba de mí por ser mujer en mi familia”, cuenta. Y sigue: “El destino de ama de casa llegó a hacerme sentir muy mal y tuve que viajar miles de kilómetros para sacármelo de encima. Hace unos cinco o seis años conocí a Zaida Mazzitelli, actriz y directora de teatro argentina brillante, que me empezó a hablar de feminismo y con sus palabras pero sobre todo con su ejemplo me enseñó cómo era eso de ser feminista. Lo primero que me sorprendió es cómo el feminismo está manchado y visto por muchísimas mujeres (yo misma) como algo negativo. Y luego lo inevitable: abracé el feminismo y una vez que lo hacés ya no hay vuelta atrás. Es maravilloso”.

La mirada de Lula sobre su mundo privado, el de la animación, es crítica. “En el mundo de la animación, la situación con respecto a la igualdad de género es fatal, como cualquier industria”, dice. “Los directores y los puestos de mando y decisivos en las producciones de animación son ocupados por hombres casi en la totalidad de las obras. La series, las películas, están en su mayoría protagonizadas por personajes masculinos, los personajes femeninos no dejan de ser objetos accesorios o premios. Hay excepciones maravillosas, como Steven Universe, o las películas de Miyazaki. Pero hay mucho terreno que conquistar en la industria en la que trabajo”, explica. 

 

Por eso, no duda en afirmar que desde su rol de directora de la Academia de Animación vuelca una perspectiva de género. “No podría no hacerlo”, asegura. “Jordi Piulachs, codirector de La Academia, es un aliado feminista férreo, y aunque el feminismo no es troncal en nuestros cursos, por supuesto, sino la animación stop motion, analizamos películas de siempre con una perspectiva de género, planteamos el problema de la falta de mujeres en la industria y entre los protagonistas de todo lo que vemos, e intentamos debatir y aprender entre todas y todos”, agrega.

Desde Barcelona, Lula observa el fenómeno del movimiento Ni Una Menos en su Argentina natal “con esperanza, admiración y respeto”. “Acá estamos intentando contagiarnos de esa energía y esa lucha que mis compañeras coterráneas proyectan a todo el mundo. Son un ejemplo para mí y para todas por acá”.

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