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¿Qué tienen en común Keith Richards y Luis Miguel?

Los dos son, a su manera, leyendas de la música en el mundo. Cada uno con su estilo, por supuesto. Pero con una vigencia que parece eterna y cientos de anécdotas, ciertas o no, que hace rato los erigieron en mitos vivientes. Uno, el legendario guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richards. Otro, Luis Miguel, el "Sol" mexicano, dueño de una voz inoxidable en la música romántica.

Muy diferentes entre sí, no hay dudas. Richards es uno de los símbolos de las majestades satánicas del rock and roll, con un brumoso pasado, mientras que Luismi es el romántico mexicano que le puso su inconfundible voz a los más melosos boleros. Pero, hay algo que los une. Y como no podía ser de otra manera, se trata de una canción. Más precisamente, de La Malagueña, una canción mexicana creada a mediados de los '40.

¿Cómo puede este romántico canto de un mexicano enamorado de una mujer de Málaga, España, unir a Richards y Luis Miguel? La marca que, a ambos, les dejó en sus inicios en el mundo de la música.

Cuenta en "Vida", la autobiografía que escribió Keith Richards, que cuando era apenas un niñito que miraba con curiosidad y avidez una guitarra española que pertenecía a su abuelo Gus, recibió un consejo de éste el día que se la prestó por primera vez: "El día que aprendas a tocar La Malagueña, no vas a tener ningún problema y te irá bien en tu carrera".

Richards se tomó al pie de la letra la enseñanza de su abuelo y entrenó duro. El resultado está de más repasarlo. Tanto impactó en su vida esta canción, que en más de una ocasión pudo verse al viejo Keith tocando La Malagueña con su guitarra en ensayos y pruebas de sonido.

Para Luis Miguel, también fue una canción iniciática. En su infancia, el Sol mexicano ya mostraba sus virtudes de cantante y, tal como lo refleja la miniserie sobre su vida que estrenó Netflix, su padre rápidamente buscó por todos los medios que su pequeño hijo alcanzara la fama.

Fue así que, guitarra española en mano, lo acompañó a su primera vez frente a las cámaras, en un estudio de TV. Ante las brillantes luces de la televisión mexicana, un pequeñísimo Luis Miguel conmovió a todos con una particular interpretación de La Malagueña, más cercana al canto jondo flamenco que a la ranchera típica de su país. 

El momento clave en la vida de Luis Miguel puede verse representado en la miniserie que, a modo de biografía no autorizada, intenta develar la misteriosa vida del cantante.

Aunque lejos en los gustos musicales y hasta las formas de vivir la música, para Keith Richards y Luis Miguel la canción terminó siendo un cimiento desde donde comenzaron a construir sus extraordinarias carreras. Después de La Malagueña, ya nada fue igual para ninguno de los dos.

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