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Miradas anfibias

Se ha dicho que para los ciegos todo es repentino

Marshall McLuhan

 

En un período previo al diluvio digital que hoy nos sumerge, Susan Sontag describió y escribió sobre el proceso de desplatonización de las imágenes acontecido por la omnipresencia de lo fotográfico. Es Platón, como ya sabemos, quien inaugura una larga tradición de discursos admonitorios sobre la relación entre la realidad y su copia. Según esta tradición la copia es falsa y el original verdadero de manera que “desplatonización” en este contexto refiere a la desarticulación de los supuestos que apuntalan dicha desvalorización de la imagen en defensa de un original. Cada uno de los ensayos que componen “Sobre la fotografía” está tallado con una lucidez que supo permanecer inmune a la normopatía que acecha cada época dejándonos en herencia, entre otras cosas, una comprensión de la dinámica de transformación de nuestra mirada cuyo germen podemos reconocer aún activo en la actualidad. Preso de aquel impulso contorneado por Sontag nuestro código visual continúa mutando, y junto con él aquello que, decidimos, vale la pena mirar además de las exigencias y expectativas que tenemos respecto de lo que vemos.

El referirse a una experiencia con la expresión “parecía una película”, la respuesta reflejo de todo turista de anteponer a cualquier cosa la cámara fotográfica como síntoma de su incapacidad de reacción y el afán adquisitivo con el que cada usuario disparaba su dispositivo buscando apropiarse de lo fotografiado eran para Sontag algunos de los signos que dieron cuenta de que estábamos mirando el mundo con ojos enteramente diferentes. ¿Dónde podemos encontrar hoy algunos indicios de la actual mutación en las expectativas de la mirada? Las respuestas seguramente serán diversas pero en lo que a mi respecta he creído leer algunos efectos de ese cambio en dos escenas mínimas: el breve diálogo de un niño con su padre y el encuentro de un joven youtuber con sus suscriptores.

Ojos de videotape

Bautista tiene 7 años y su padre, el periodista Juan Macardi, suele publicar en Facebook algunos fragmentos de sus conversaciones, a modo de ejercicio documental, reflexivo y literario. Estas por lo general evidencian la perspectiva desenfocada de los criterios adultos que la niñez tiene del mundo. La breve muestra que aquí se presenta no es la excepción, y en ese extrañamiento de lo cotidiano radica precisamente lo revelador de su contenido.

Hijo- ¿Cuando vos eras chico la tecnología era en blanco y negro?

Padre- ¿Qué sería la tecnología?

Hijo- La tele papi...

Padre- Sí.

Hijo- ¿Y ustedes veían todo en blanco y negro? 

Es la doble sinécdoque que naturaliza el discurso de Bautista la que señala un cambio en nuestros modos de ver. Tecnología de la visión ocupa el lugar de tecnología, luego ésta es colocada en el lugar de la visión. Quizás para él se haya vaciado de sentido para siempre la frase benjaminiana según la cual “en el país de la técnica, la visión de la realidad inmediata se ha convertido en una flor imposible”. Asumiendo que es la imagen la que marca el ritmo de lo visible le resulta evidente que si estas se manifiestan en blanco y negro no hay razón alguna para que la realidad se encuentre menos descolorida. En ocasiones el error de un niño vale lo que mil verdades en un tonto.

Encuentro híbrido

Agustín es un avanzado estudiante de realización audiovisual además de un “Youtuber” con más de 125.000 suscriptores. La gran mayoría de sus seguidores activos, según marcan las métricas, provienen de la provincia de Buenos Aires (Argentina). De tal manera que decidió aprovechar un evento de formación en el Youtube Space Buenos Aires para organizar la primer reunión en persona con algunos de ellos. 

 

Llegó al punto de encuentro cerca del mediodía, momentos después comenzaron a hacerse presente sus seguidores. El clima fue al comienzo un poco incómodo: no se le ocurría de qué podrían hablar. Hasta que sacó su smartphone, inició una partida de Pokemon Go e inmediatamente el ambiente se distendió logrando que todos intervengan. Las primeras interacciones se construyeron en torno a las aventuras épicas sostenidas por BoffeGP (ese es el nombre de usuario de Agustín en Youtube) en el espacio híbrido del juego. Luego se convocarían alrededor de otro juego también híbrido pero por motivos diferentes. Me refiero al “Bottle Flip challenge” el cual consiste en arrojar una botella a medio llenar tratando de que caiga de pie sobre una superficie plana. Es una condición implícita del juego registrar audiovisualmente el logro y subirlo a Youtube. Finalmente fue cayendo la tarde en el planetario y la reunión se dispersó para días después retornar condensada en una duración de 7’:36’’ y expandida en más 300 comentarios organizados en cascada al pie de la video reseña que cuenta ya con cerca de 8.000 vistas.

Lo que rescato como signo en esta escena es el rodeo a partir del cual se destrabó la incomodidad inicial. No fue hasta que el encuentro asemejó su fisonomía a los modos de darse a ver y relacionarse en pantalla que la situación cobró fluidez. La arquitectura y la dinámica relacional planteada en Youtube entre BoffeGP y sus suscriptores le fueron demandadas a Agustín en la instancia presencial.

La ubicuidad de la pantalla en sus múltiples versiones ha modificado, sin dudas, las expectativas de nuestra mirada. En la década del 20’ el director ruso Sergei Einsenstein declaró que el cine sonoro estaba pidiendo a gritos el color del mismo modo que el cine mudo lo había hecho con el sonido. Hoy nuestra visión se asume habitando espacios híbridos y ese es el principal motivo por el cual, como lo manifiestan las escenas expuestas, lo visible fuera de pantalla sea el que reclama “a gritos” idénticas características que cuando está mediado por esta.

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