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"Maravilla" Martínez debuta en el cine con un homenaje a los bandidos rurales

El filme Pistolero, de Nicolás Galvagno, que se estrena este jueves y que en Rosario puede verse en los cines Hoyts, brinda cierto homenaje en los bandidos rurales desde un relato gauchesco, con el debut cinematográfico de Sergio "Maravilla" Martínez, el protagónico de Lautaro Delgado y un guiño "inconsciente" al Juan Moreira, de Leonardo Favio.

No se trata de un western, aunque tiene varios elementos del género, sino de una cinta de acción sobre las creencias del interior para con estos "Robin Hood" de las pampas, quienes tuvieron su apogeo en la primera mitad del Siglo XX en un país en el que se abría una brecha entre la oligarquía del mundo agropecuario y la trunca industrialización nacional.

"La idea la trae Juan Palomino (quien actúa en la cinta) en una cena que estaba con Nicanor Loreti y dice 'hagamos una película de los bandoleros Velázquez, de Claudio e Isidro Velázquez', unos bandidos rurales del Chaco, de 1960", señaló Galvagno en diálogo con la agencia Télam.

"Pero decidí correrme de la realidad, de la historia real de los hermanos Velázquez. Les cambié el nombre, les cambié el apellido, puse personajes que no existen y cambié las situaciones porque quería tener libertad creativa para poder contar lo que quisiera", agregó.

 



El cineasta dijo que mantuvo "la carga mítica de los personajes, que robaban a los hacendados, después repartían entre la gente y entonces los protegían". La Policía "no los podía agarrar y había una carga mitológica de que Isidro te miraba y te quedabas duro o que las balas no le pegaban", puntualizó.

Así, a la pareja de hermanos se le suma un italiano ex soldado, Diego Cremonesi, quienes arman la pandilla que azota a los "ricachones" y es refugiada por los humildes habitantes rurales.

—Hay muchas referencias históricas al peronismo y a los trabajadores.
—Quería situar la película en época, para que el espectador sepa dónde está ocurriendo, cuándo está ocurriendo y el contexto. Hay gente hablando de lo que está sucediendo, por radio se escucha la cadena nacional de Onganía... Creo que así funciona mejor contextualizar la situación, por lo menos fue mi idea.

—¿Cómo fue el rodaje en el desierto?
—Fue en el secano lavallino (Mendoza). Hay gente que vive en La Asunción, en San José y en Laguna Rosario. Es todo territorio huarpe y hay casas. Comíamos ahí y todo, y después íbamos a la ciudad de Lavalle para dormir. Sí, fue duro, mucho calor y mucho polvo, pero era un lugar hermoso para filmar, donde pongas la cámara era un cuadro. Y la gente de ahí es recontra buena onda, eso ayuda un montón.

—¿Cómo llega "Maravilla" a la película?
—A través de un amigo. Hicimos una juntada, lo conocí, era un tipo normal y buena onda y le propuse estar en la peli. Se copó y laburar con él fue un placer, es un tipo súper profesional, venía al rodaje y sabía la letra. Jugaba con el personaje, como un chico jugando, que un actor tiene que hacer eso. Fue una muy buena experiencia.
—¿Te sorprendió algo de su forma de actuar, teniendo en cuenta que no tiene una formación académica?
—Es un actor muy físico. Como deportista, tiene un gran conocimiento de su cuerpo. Era muy físico cómo se movía, cómo actuaba, cómo se paraba... Un actor intuitivo, hacía todo desde la intuición justamente por no tener la preparación académica de años. Y le funcionó bien.

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