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Felipe Pigna: "No es deconstruirse para quedar bien, sino que hace bien"

El historiador cuenta cómo fue el acercarse a las luchas de tantas mujeres y plasmarlas en sus ya tres libros sobre la temáticas. Pronto vendrá a Rosario a presentar el segundo tomo de Insolentes y adelantó que ya se esboza un segundo tomo de Mujeres tenían que ser.

El historiador, profesor y escritor argentino Felipe Pigna es un de los grandes divulgadores de la historia del país y, particularmente, del rol que jugaron las mujeres en esa historia, plasmada en tres libros de su autoría. De cara al 8M contó cómo fue su acercamiento a la temática y cómo lo interpela a nivel personal. 

"Lo que me parecía interesante mostrar con cada una de las historias de las mujeres, es cómo encarnan la lucha de un colectivo, de un contexto particular. Si bien hay nombres que se destacan, siempre hay un caldo de cultivo atrás que es lo que posibilita su aparición. Entiéndase esto como un marco conceptual o las reivindicaciones logradas por un colectivo", explicó. 

Hace ocho años, de la prosa de Felipe Pigna, salió a la luz Mujeres tenían que ser, un corolario de experiencias y anécdotas de mujeres diversas que transitaron y tramaron la historia argentina. Aquel libro, que abarcaba desde el período de la conquista de América hasta el golpe de estado de 1930, fue el primer paso de un camino al que pronto se sumaron los dos tomos de Mujeres insolentes de la historia -el último editado a finales del año pasado-.

Pigna y su obra acerca de mujeres clave en la historia nacional hasta 1930. Ya prepara
una segunda parte.

"Insolentes surgió del contacto con los estudiantes quienes me presentaban en cada charla la inquietud en relación a la temática de género. Entonces pensé que sería interesante producir un material que cuente diferentes historias de mujeres desde un lenguaje más ameno y con la ilustración de Augusto Costhanzo, para ponerle imágenes a esas historias y rostros de luchas", relató el historiado. 

En este mismo sentido aseguró que tras treinta años de docencia, sigue sosteniendo que "el contacto con los más jóvenes siempre es enriquecedor y en la enseñanza uno aprende. Son un público muy rico, lleno de complejidades y capaces brindar una devolución, una serie de preguntas, que siempre dan en el quid de la cuestión". "No acuerdo con los que piensan que por ser un material apto para niños y adolescentes es simple", añadió.

Sobre las charlas en escuelas y teatros de todo el país, frente a niños y adolescentes, celebró notar un cambio importante de estructura de pensamiento sobre la cuestión de género. "En los más chicos es notorio el cambio de paradigma. Ellos no solo reciben el debate en torno a esto, sino que lo que ven como antinatural es la desigualdad y lo hacen incluso cuando sus contextos de formación no acompañan este viraje".

Sobre cómo la cercanía con estas historias y el debate con los más jóvenes lo llevó a repensar estructuras propias, aseguró que ve con recelo cuando se apela a cierta corrección política para evitar comentarios machistas. "Por ahí en una charla de hombres se escucha que uno dice, 'pero no se puede decir eso porque queda mal'. No es así, no se trata de que haya que deconstruirse para quedar bien, sino que deconstruirse hace bien. Es más saludable para todos".

Finalmente adelantó cuáles son los próximos pasos a dar en este sentido. "A mediados de año estré en Rosario haciendo una presentación del libro, si bien ya se consigue en librerías, planeo una charla para contar cómo se tramo este segundo número", detalló. Pero no sólo eso, es que a la par, ya se empieza a armar el segundo y esperado tomo de Mujeres tenían que ser: "Es algo que se está armando, desde el momento en que salió a la luz el primer tomo que abarca hasta 1930. Siempre fue la idea realizar el segundo que contemplará a mujeres fundamentales en las luchas actuales".  

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