sec-reposera

El rosarino que cautiva a París con la única ópera que Piazzolla compuso

Federico Sanz es un violinista de 31 años que nació y se crió en barrio Martin, a unas pocas cuadras del Monumento, fue a la primaria en la Bernardino Rivadavia, e hizo la secundaria en el Normal 2. Reside hace diez años en Francia, donde creó y dirige la Orquesta La Grossa. Junto al coreógrafo Matías Trípodi y al director de orquesta Nicolás Agullo produjeron la ópera María de Buenos Aires (única ópera de Ástor Piazzolla), que estrenó el viernes en la Ópera Nacional del Rin.

“María de Buenos Aires” es el espectáculo más esperado de la temporada alsaciana, y con entradas ya casi agotadas, fue producida durante los últimos dos años con 16 bailarines (que harán tango en clave de danza contemporánea) que son del Ballet de la Ópera Nacional del Rin, y con cantantes y músicos de Latinoamérica. Surgió en el 2017 cuando el director del Ballet de la Ópera Nacional del Rin, Bruno Bouché, los invitó a participar del Festival Arsmondo dedicado enteramente a la Argentina.

Buscando respetar la estética de Piazzolla y al mismo tiempo proponer una versión nueva de “María…”, Trípodi convocó a La Grossa, una de las orquestas típicas más importantes de Europa, para aportar todos los yeites característicos del tango. Habitualmente dirigida por el violinista Federico Sanz, será especialmente dirigida por el tucumano Nicolás Agullo, y Federico se concentrará, esta vez, en ser el violinista solista.

En diálogo con Rosarioplus.com, Federico Sanz recordó sus comienzos como músico en la ciudad: “Empecé a tocar el violín a los seis años. Pero en realidad todo empezó cuando tenía cinco: un día mi papá, que era violoncelista, me llevó a la orquesta y me preguntó: ¿te gusta algún instrumento? Y yo le señalé un violín. Me preguntó: ¿estás seguro que no querés tocar el violoncelo como papá? Pero después de mi respuesta fue ‘quiero tocar el violín’. Me trajo un instrumento para que empezara a jugar y a familiarizarme. Así que después de unos meses empecé a tocar, y mi abuela me enseñaba solfeo. Poco a poco se fue transformando en algo más serio y un momento me di cuenta de que era parte de mi vida y de que quería dedicarme a eso”.

Sanz reconoció que “venir de una familia de tres generaciones de músicos ayuda porque todos me aportaron sus conocimientos, gustos y consejos. Pero también desde lo personal ya que me apoyaron siempre en mi elección de carrera y acá merece una mención especial mi madre”.

El pequeño acompañaba todos los fines de semana a Buenos Aires a su papá Federico Sanz Molo, quien trabajaba en el Teatro Colón como lutier y tomaba clases con el violinista Pablo Saraví. También el pequeño Federico tomaba clases en Buenos Aires, él de violín con Pablo Agri. “Argentina me permitió, desde siempre, tener una formación musical de excelente calidad: con grandes profesores y en los grupos que tuve la suerte de integrar”.

Cuando tenía diez, formó parte varios años de una orquesta de cámara que se llamaba Amadeus, y ya de adolescente integró las orquestas de Rodolfo “Cholo” Montironi y de Javier Lo Re.

La idea de salir de Argentina apareció cuando el director de La Grossa tenía 16 años, y Francia fue un destino que se impuso después de haber ido al Festival de Campos de Jordao en Brasil donde conoció a muchos grandes violinistas franceses.

Sanz comenzó su carrera en Rosario y ahora dirige la orquesta
de tango en París, reconocida usina del estilo de los arrabales.

“Me fui a los 21 años, en el 2009. Ya había integrado la Orquesta Sinfónica de Rosario y pasado también un concurso para la Orquesta de Cámara de Rosario”, rememoró con cariño sobre sus inicios. En el 2009 arribó y se afincó en la Casa Argentina en París. Es una residencia para estudiantes argentinos que depende del Ministerio de Educación de la Nación y está ubicada en un lugar que se llama Ciudad Internacional Universitaria de París, donde viven miles de estudiantes extranjeros de todas las disciplinas posibles.

Actualmente Federico reside en París, que en sus palabras, “implicó acostumbrarse a una ciudad muy diferente, que más allá de la lengua, es una cultura distinta: uno de los mayores desafíos fue llegar a hacerme de un círculo musical. Cuando uno está en su país, en su ciudad, ese círculo se crea fácilmente. Uno se siente protegido. Al llegar a Francia fue empezar de cero. Conocer profesores, músicos y empezar a meterse en el mundo enorme de la música en Francia”.

Si bien hace ya diez años ya que reside en Francia, pudo tocar en otros países con orquestas anteriores, y aseguró que “siempre está el interés y la curiosidad por viajar y conocer el mundo, aún más de hacerlo tocando el violín”.

Sobre La Grossa, orquesta fundada por el rosarino

La Grossa fue formada en el 2015 como una orquesta típica. Está compuesta por 12 músicos de países diferentes, especialmente franceses y argentinos. “Es multicultural, un poco como un reflejo de lo que es el tango en el mundo. Trabaja tangos de la guardia nueva hasta la vanguardia del tango y tangos de compositores actuales. Tocamos obras de Troilo, de Pugliese, de Piazzolla, de Julián Peralta, entre otros”, precisó.

Sucede que, como muchos saben, la movida del tango en Francia es enorme, y sobre ésta Sanz describió: “El tango se enseña y se trabaja de manera académica. Hoy el tango no es sólo argentino y uruguayo, hay muchos compositores y artistas de distintas nacionalidades que trabajan de manera muy profesional y lo han enriquecido. París es una de las ciudades más importantes del tango. Hay un colectivo enorme de músicos que han dedicado su vida al tango y que lo han estudiado. Hoy en día hay conservatorios que tienen clases de este estilo, como el Conservatorio de Gennevilliers donde los bandoneonistas Juan José Mosalini y su hijo Juanjo Mosalini dan clases.

-¿Qué expectativas y sensaciones tenés sobre la obra "María de Buenos Aires", única ópera de Piazzolla?

-Hay mucha expectativa. Es una ópera que ya tiene 50 años pero que no se ha hecho mucho. Queremos mostrarla desde una nueva óptica, redescubrirla yendo más allá de lo que está escrito, a través de un trabajo muy detallado musicalmente y de una propuesta coreográfica innovadora. Es un gran proyecto.

En ésta seré el violinista en lugar del director de la orquesta porque en esta oportunidad quería disfrutar plenamente el rol de violinista solista, del placer de interpretar esta música. En La Grossa dirijo y toco el violín, pero si no puedo hacer las dos cosas, como en este caso dadas las dimensiones de la obra, siempre elijo el violín. Además, tenemos la suerte de contar con Nicolás Agullo que es un excelente director.

La obra estrena en la Ópera del Rin, que es un conjunto de tres instituciones que se unieron: la Filature de Mulhouse, la Ópera de Estrasburgo y el Teatro de Colmar. Primero se podrá ver en Mulhouse hasta el 28 de abril. Luego del 5 al 10 de mayo en la Ópera de Estrasburgo y el 16 y 17 en el Teatro de Colmar.

La Ópera del Rin tiene una importancia enorme dentro de Francia con más de 140 espectáculos de ópera, danza y conciertos anuales. Es un trío de instituciones de excelencia, con un gran nivel profesional y un reconocimiento internacional.

Tenemos la perspectiva de llevar la obra a diferentes óperas y teatros del mundo, y, claro, nos encantaría poder llevarla a la Argentina. Creemos que puede ser el principio de una gran aventura.

COMENTARIOS

*Los comentarios que integran esta discusión no representan la opinión de RosarioPlus. Son opiniones personales de los usuarios

Seguí leyendo