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El rosarino que ayudó a imponer la tradición del Día de la Chupina

La tradición del faltazo colectivo a la escuela cada último viernes de abril empezó en Rosario y ganó masividad gracias a la difusión de una radio y un periodista. Te contamos la historia

Por supuesto que el concepto de "hacerse la chupina" no lo inventaron los rosarinos: la idea de pegarse un faltazo a la escuela (generalmente sin consentimiento de los padres) es tan vieja como la escuela misma. Pero el hecho de que exista un "Día de la Chupina", una efemérides, y que sea celebrado cada último viernes de abril desde principios de los noventa, eso sí es bien rosarino: se debe a un grupo de estudiantes y una radio de la ciudad.

Juan Nicastro tenía 19 años y estudiaba periodismo cuando llegó una gacetilla de unos chicos de la Escuela de Música al programa que hacía en Radio TL: convocaban a un faltazo masivo a los colegios para juntarse en el Monumento a la Bandera. A Juan, que todavía tenía más de adolescente que de adulto, la idea le pareció genial y junto a su compañero de aire Andrés Abramowski decidieron "usar la radio con mucha libertad y mucha fuerza" para "darle mucha manija" a lo que sería el primer Día de la Chupina.

Más de veinticinco años después, la tradición sigue en pie, aunque pocos conocen el origen. "La convocatoria no era sólo a ir a disfrutar, sino a charlar sobre los problemas de los estudiantes", contó el propio Nicastro en diálogo con Sí 98.9. "En las escuelas secundarias había varias cuestiones que hoy también existen, situaciones conflictivas o falta de recursos", siguió el periodista, con una tonada "adquirida" que da cuenta de sus largos años de estar viviendo Villa Giardino, Córdoba.

"También era muy importante la idea del encuentro entre distintas escuelas, que eso es lo que a lo largo del años me parece se perdió", lamentó Juan. Es que claro, la emergencia de "picas" o rivalidades entre colegios es (o fue durante muchos años) una de las firmas distintivas de la chupina: era el día en la que los estudiantes de uno y otro "bando" se encontraban en el espacio público para disputar una suerte de dominio. A pesar de algunos pueden recordar esos versus con nostalgia como parte del folklore del secundario, Nicastro opina que "son peleas estúpidas y los mismos estudiantes lo saben", además de que "no tienen nada que ver con el sentido original de la propuesta".

Aquel primer Día de la Chupina fue todo un éxito en cuanto a convocatoria y Juan lo comprobó en primera persona. "El programa iba de seis a ocho de la mañana. Cuando terminamos, nos fuimos para el Monumento y nos sorprendimos porque estaba repleto. Fueron muchísimos pibes y no estaba del todo bien organizado", aseguró Nicastro. "Para mí fue una lección de vida", sintetizó. 

Quizás entonces, la mala fama que aún hoy sobrevuela a la chupina como un día de disturbios y operativos de Control Urbano, empezó en aquella primera edición ante la masividad inesperada. Sin embargo, los primeros registros mediáticos locales sobre la tradición del faltazo datan recién de 2001: una década entera después. "En ese momento no reflejaron mucho lo que pasó. Cuando se fue repitiendo en los años posteriores, sí", analiza Nicastro teniendo en cuenta que, en aquel momento, en Rosario "había menos medios de comunicación y la televisión no tenía el lugar que tiene hoy".

El contexto en que nació la chupina tampoco es un dato menor. "Era el inicio del menemismo y la ola privatizadora", recuerda Nicastro. En este contexto, "darle manija" a lo que parecía sólo una movida organizativa de los estudiantes les parecía casi obvio. Sobre todo porque los mismos que lo hacían eran parte de los estudiantes que habían luchado contra el intento de cierre de su casa de estudios, el ISET 18. El programa, oportunamente llamado El Despertador, era "un lugar de resistencia en una radio que nos daba ese espacio" y todavía muchos radioescuchas lo recuerdan. Además, Nicastro destacó que la FM TL "venía de una filosofía de defensa de los derechos". Nunca imaginaron que ayudarían a dar el puntapié inicial a una tradición que rápidamente mutó en pura celebración y ocio.

Con el tiempo, Nicastro dejó Rosario, aunque siempre siguió vinculado a la radio y al periodismo en sus próximos destinos. Después de trabajar un largo rato en Bariloche, hoy trabaja en el área de comunicación del INTI en la provincia de Córdoba. Respecto de la chupina, insiste en desligarse de la idea de ser su "creador" y asegura que sólo fue un difusor convencido. 

Escuchá la nota completa a Juan Nicastro, el primer difusor de la chupina:

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