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El dibujante rosarino Decur estrena su primera novela y en Nueva York

El humorista gráfico nacido en Rosario y vecino de Arroyo Seco publicará una historia gráfica de 200 páginas a color con una editorial reconocida de los Estados Unidos, en idioma inglés y en español

El dibujante Guillermo Decurgez, alias Decur, despertó una mañana perturbado por una pesadilla. En vez de quedarse con esa sensación oscura, se puso a dibujar, y de "dar vuelta la cosa” nació la historia de un niño con adicción al celular, que tras mudarse a un pequeño pueblo comienza a ver la vida desde otra óptica.

Decur desarrolló inmediatamente el dibujo en una viñeta, y en diálogo con Rosarioplus.com recordó aquel momento, en una mañana de 2017: “Dibujé el sueño en la tira mostrando el lado más lindo”.

Dos años antes había viajado por casualidad a Manhattan para dibujar un cuaderno de viaje, donde tuvo la suerte que Liniers –reconocido dibujante y su amigo personal- visitaba la ciudad. “Me dijo ‘Che, venite a tal restaurant a tomar un café así te presento a mi editora’. Así que bueno, a ella le gustó mi estilo y me dijo que le mande cosas”.

El humorista gráfico nacido en Rosario y vecino de Arroyo Seco, ya conocido en el país y en países europeos por sus dulces viñetas con animales hablantes, secreter y naturaleza, desarrolló una novela a partir de una pesadilla y logró un acuerdo con la editorial yanqui Enchanted Lion Books. Así nació su primera novela gráfica “When you look up” (“Cuando levantas la mirada” será el título en español) de 200 páginas. Si bien recordó que ya cuenta con dos libros publicados con la editora De la Flor, destacó que “hasta ahora sólo había hecho pequeñas historias”.

Entre marzo y abril de este año, viajó nuevamente a Nueva York con todos sus dibujos “para pasear, terminar de pulir la novela y empezar nuevos bocetos de otras cosas”. El libro está terminado ahora, y sólo resta corregir un par de oraciones tanto en inglés como español. Se distribuirá en ambos idiomas por Estados Unidos y Canadá, y luego de eso, adelantó entusiasmado que “hay dos editoriales argentinas y dos españolas interesadas en publicarla así que ¡veremos qué pasa!”.

Así será la tapa de la novela gráfica del rosarino en inglés.

Por lo pronto Decur tiene planificado un mes de gira editorial por los Estados Unidos, con visitas escolares, talleres y muestra incluidos, y consultado sobre el arribo de su novela al país, aún deberá esperar al arreglo con alguna de las editoras de habla hispana.

A partir de que hubo un contrato por su novela, Decur recordó estos dos años de producción y concentración, con pérdidas y reencuentros. “Fueron años duros por mi propio nivel de exigencia. La página tiene que quedar como yo quiero, es decir que hay páginas que me llevaron dos o tres días, ni hablar de la portada, que hice nueve diferentes. En dos años pasan cosas de todos los colores pero yo los uso para la página en blanco”, aseguró con franqueza sobre su obsesión de dibujante.

Decur además de su incipiente libro, actualmente colabora con tiras en revistas en Roma en la revista Internazionale, donde aclaró que “la diferencia con la novela es que son tiras autoconclusivas en las cuales el tema es libre”.

Consultado sobre la materia con la que crea su arte, destacó: “Hice muy pocas cosas con color digital y nunca me sentí cómodo. Sigo mezclando materia con digital todo el tiempo todo. Ahora estoy haciendo eso con lápices de colores, acuarela, acrílico, tinta china y recortes de papeles”.

Antes de consagrarse como dibujante, Decur fue obrero en General Motors, y luego empleado en un ciber, donde comenzó sus primeras caricaturas informales, y comenzó en 2010 a publicar su oficio-arte en un blog personal. Dos años después apareció su primer libro publicado por Ediciones de la Flor, recibió dos premios y dibujó para las tapas de las revistas más consagradas como Fierro y Orsai.

El talentoso dibujante sigue viviendo en Arroyo Seco, pero reconoció a este medio: "Mi mente mira el río Hudson de Nueva York. Es sólo un sueño, pero me encantaría, claro". 

Qué puede decirse a sí mismo casi diez años después: “Me diría ‘seguí así’ y nada más. Porque de llegar a decirme que tenga cuidado con tal o cual cosas sería quitarme mucha experiencia que se aprende mejor cuando la atraviesas. Eso, y cuidarme más con las comidas”.

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