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Que no le crezcan los enanos

Hoy son perfectos desconocidos para el hincha argentino, pero el sábado todos querrán que Saevarsson, Sigurdsson, Arnason y Magnusson tengan su peor tarde. Estos muchachos de apellido extraño son los cuatro defensores titulares de Islandia, gigantes que no bajan del 1,86 y dispuestos a devolver de cabeza todo lo que caiga en su territorio. La antítesis es el equipo de Sampaoli y sus siete enanitos, que intentarán dejar en claro que en el fútbol no alcanza simplemente con algunos centímetros extra.

Históricamente Argentina fue un equipo bajo, está en nuestro ADN como esa capacidad de amigarse con la pelota desde purretes en los potreros del barrio. Los talentosos sobran, pero no son tantos los cabeceadores. Entre los once que saltarían al campo de juego en el debut, el más alto será Marcos Rojo (1,87), seguido por Nicolás Otamendi (1,83). Sin contar al arquero Caballero, el resto de los futbolistas no supera el 1,80 por lo que el seleccionado se verá obligado a ingeniárselas para marcar a los enormes europeos cuando la bocha venga por arriba.

En Islandia, el pequeño país que va por su primer Mundial, eso de los potreros no existe. Y tampoco sobran los talentosos. En realidad, no hay mucho que sobre, ni siquiera los futbolistas. La lista de jugadores profesionales en la isla supera apenas los 100 y el resto es amateur. Lo que sí podría decirse es que altura no les falta: de los 23, solamente uno está por debajo del 1,78.

Ahora bien, ¿cómo se hace en el fútbol cuando el rival cuenta con un poderío aéreo mucho mayor? Existen algunas alternativas. Lo ideal será evitar las infracciones cerca del área ya que seguramente Islandia aprovechará cada una de ellos para lanzar la pelota en forma de centro. Tal vez por eso Sampaoli haya decidido poner a los dos volantes centrales con más oficio para la marca. La orden para Mascherano y Biglia será no cortar con falta a menos de 40 metros del arco propio.

Lo complicado será impedir que los centros lluevan desde los laterales. Islandia tiene especialistas capaces de arrojar la pelota al punto penal en cada saque de banda. En ese sector será responsabilidad de Otamendi y Rojo hacer todo lo que esté a su alcance, pero también Caballero deberá estar rápido de piernas para salir a descolgar la pelota.

Más allá de esto, no son muchos los motivos para preocuparse por el juego ofensivo de los islandeses. Argentina, se sabe, tiene armas de sobra para lastimar y como suele decirse, “lo bueno viene en envase chico”.

Con Messi (1,70) suelto en ofensiva, los “siete enanitos” albicelestes irán por abajo hasta el cansancio para romper el bloque defensivo de Islandia. Agüero (1,72) intentará escurrirse entre los centrales como él sabe hacerlo, Meza y Di María (ambos 1,80) serán flechas por las bandas y buscarán generar superioridad con el apoyo de Salvio (1,67) y Tagliafico (1,69), mientras que Biglia (1,75) tendrá la responsabilidad de ser el primer pase de salida.

Aparte jugarán otros factores como los nervios, que suelen hacerse presentes en cada debut, o el hambre de revancha que, por ejemplo, tiene el grupo de futbolistas argentinos. La hora de la verdad se acerca y por el bien del plan de Sampaoli, será mejor que la pelota vaya por abajo y que en el circo no le crezcan los enanos.

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